Ganó el laborismo pero Blair tendrá un tercer mandato difícil

El Partido Laborista obtendría 37% de los votos, el Partido Conservador de Michael Howard 33 % y el Partido Liberal Demócrata de Charles Kennedy 22%, según sondeos a boca de urna divulgados por los canales de BBC e ITV.

Todo parece indicar, entonces, que el Partido Laborista está derrotando a los conservadores, tal como preveían todas las encuestas previas, pero que será mayoría con solo 66 escaños de difrerencia. En las elecciones parlamentarias de 2001, había logrado 167 bancas de diferencia. La cámara de los comunes cuenta con 645 escaños.

Tras conocerse las primeras proyecciones, Blair dijo que «estamos ante un histórico tercer mandato laborista», y reconoció que «la gente parece querer un gobierno laborista pero con una mayoría reducida. Nosotros deberemos responder a esto con sabiduría». En este sentido señaló que el gobierno «deberá responder a las preocupaciones de la gente».

Pero la victoria podría volverse agridulce para Blair si la disminuida mayoría del Partido Laborista en el parlamento le permite a los críticos contra la guerra dentro del mismo partido a buscar la destitución de su primer ministro.

Brown es considerado el arquitecto del actual auge económico de Gran Bretaña, que incluye el período más largo de expansión económica en la historia del país desde la época de la postguerra.

Brown espera, con visible impaciencia, remplazarlo en el número 10 de Downing Street (residencia del primer ministro británico), quizá incluso a mediados del mandato.

El Partido Conservador, que impulsó una agresiva campaña centrada en el control de la inmigración y más policías en las calles, no sufrió la humillante derrota que pronosticaban los últimos sondeos, que le daban menos del 30% de las intenciones de voto.

Michael Howard —que durante la campaña llamó insistemente de mentiroso a Blair por haber justificado la guerra en Irak con datos falsos— ganó al parecer 209 bancas, una cifra mucho mayor que los 166 diputados que los conservadores obtuvieron en las elecciones del 2001.

Los conservadores se han visto frenados por varios factores: ellos mismos respaldaron la guerra en Irak, sus políticas pro empresariales han sido adoptadas por el partido de Blair y sus posiciones sociales relativamente conservadores son vistas por los votantes como una reliquia de una época que ya se fue.

Además, Howard es el más reciente de una cadena de líderes conservadores anodinos que no ha podido igualar el estilo de campaña de medios de comunicación de Blair.

El Partido Liberal Demócrata, tercera fuerza del país, que había entrado con mucho optimismo a las elecciones, pensando beneficiarse de su oposición contra la guerra en Irak y empujado por los sondeos previos a las elecciones obtendría 53 escaños y sólo ganaría una banca en relación a 2001.

Rosie Campbell, analista independiente, coincidió que los resultados significan para Blair un sangriento golpe en la nariz, al que habían llamado los conservadores durante la campaña electoral. Pero los resultados podrían haber sido peor para los laboristas, reconoció la experta.

Pese a todo, Tony Blair puede darse por satisfecho: ingresó en la Historia al convertirse en el primer líder laborista en ser electo tres veces consecutivas como primer ministro de Gran Bretaña.