García: en el Mercosur ‘estamos lejos de la coordinación de las políticas macro’.

EMILIANO COTELO:
Uruguay planteó ayer, a sus pares del Mercosur, que el bloque asegure el comercio intrazona y que no se le pongan trabas, y les trasmitió además, a los otros países de la región, su preocupación por la adopción de medidas que frenan las importaciones.

Esta posición de Uruguay fue planteada por el ministro de Economía Álvaro García y el vicecanciller Pedro Vaz, en una reunión del Consejo del Mercado Común del Mercosur, que fue convocada especialmente para tratar la crisis financiera.

Según la crónica del diario El País “Los representantes uruguayos pidieron a sus socios no caer en bilateralismos, una estrategia que chocó con los planteos de Argentina, aunque sin la estridencia que se dio en anteriores reuniones”.

Ayer por la tarde, en Itamaratí (la cancillería brasileña) se llevó a cabo una reunión informal entre ministros de economía, cancilleres y representantes de los bancos centrales de los cinco socios: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Luego se desarrolló el Consejo del Mercado Común donde también participaron los estados asociados como Chile, Bolivia y Ecuador.

¿Qué dejaron estos encuentros? Vamos a averiguarlo ya mismo.

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EC – Estamos con el ministro de Economía y Finanzas, Álvaro García, que nos atiende en Brasil.

En primer lugar y en términos generales ¿fue productiva la reunión? ¿Usted entiende que sirvió?

ÁLVARO GARCÍA:
Yo creo que siempre es productivo juntarse, dialogar y plantear las cosas desde el punto de vista que cada país las está viendo. Creo que la crónica que usted mencionaba es bastante acertada en el sentido de que el posicionamiento que tuvo Uruguay ante esta reunión extraordinaria del Consejo del Mercado Común, fue justamente la defensa de las bases del Mercosur, esto es, la defensa de que somos una unión aduanera, no perfecta, pero que en el camino de avanzar en esa unión aduanera no podemos, ante situaciones de crisis como ésta que se está planteando, establecer determinadas distorsiones a lo que debe ser el flujo de comercio intrazona: lo más libre posible.

EC – ¿Qué distorsiones fueron las que se propusieron?

AG – No hubo propuestas, pero sí hubo en los días anteriores, algunos anuncios y algunas medidas que básicamente desde la República Argentina se estaban tomando, como el establecimiento de licencias de importación, el establecer determinadas normas técnicas para algunos productos, o la propia valoración en Aduana para algunos productos.

EC – ¿Usted alude a lo que en definitiva son trabas no arancelarias, bloqueos, formas burocráticas, o pretextos para impedir determinadas importaciones, por ejemplo, en el caso argentino?

AG – Sí, pero cuidado, no están destinadas a los países del bloque, pero al ser cortadas por producto no discriminan por país, entonces de hecho directa o indirectamente podrían afectar a empresas uruguayas.

EC – Ese fue uno de los antecedentes cercanos, por otro lado, estaba un planteo de Argentina para subir el arancel externo común en algunos productos…

AG – Sí, eso fue planteado y quedó a resolverse en los ámbitos del Mercosur. Nosotros no planteamos una oposición frontal pero de hecho con lo que establecimos en nuestro planteamiento quedó bastante claro cuál es nuestra posición.

EC – Con respecto a esas trabas a determinadas importaciones, ¿Uruguay expuso su preocupación? ¿Qué respuestas tuvo?

AG – Fue una reunión deliberativa, no fue una reunión resolutiva. El Mercosur tiene sus ámbitos de resolución y así fue entendido.

Hay que entender el contexto de esto, la reunión fue solicitada por Argentina, básicamente para hacer determinados planteamientos. Por eso mismo Uruguay y los otros países relevaron los antecedentes los días inmediatos para ver qué planteamientos podían existir.

Brasil, que está en la presidencia pro tempore del Mercosur, organizó la reunión e invitó a todos los países de Sudamérica. Uruguay solicitó una reunión previa; en realidad hubo dos reuniones: una reunión previa más pequeña con los países del Mercosur –incluyendo a Venezuela- donde se plantearon los temas más de fondo.

En ese sentido, Uruguay ahí hizo tres planteos concretos. Uno es que cualquiera de las medidas que vayamos a consensuar para atacar la crisis no implique ningún tipo de restricción adicional a las corrientes de comercio intrazona.

El segundo punto que planteamos con mucha claridad fue el de respetar los ámbitos del Mercosur para canalizar los acuerdos, preocupados por el avance de bilateralismos en el bloque.

EC – O sea, que no haya decisiones que se tomen por ejemplo entre Argentina y Brasil y que después el Mercosur se vea en la obligación de convalidar…

AG – Sí, o directamente que las decisiones que puedan ser tomadas por dos países, sean establecidas dentro del ámbito del Mercosur. Porque el ámbito que tiene el Mercosur para tomar decisiones, que es lo que está establecido de acuerdo a toda la historia del Mercosur, no debería permitir que dentro de esos ámbitos de decisiones hayan decisiones o situaciones que se planteen solamente con dos países.

EC – Entonces usted decía que la posición de Uruguay incluyó tres puntos: el primero, que no se tomen medidas que afecten el comercio intra zona; el segundo, evitar los bilateralismos. ¿Cuál era el tercer punto?

AG – El tercero es uno muy concreto: tratar de avanzar para obtener antes de este fin de año -cosa que no va a ser fácil pero hay que hacer un esfuerzo- la eliminación del doble cobro del arancel externo común, que ya fue establecido en la decisión 54 y no se ha ido adelante con eso. Esos fueron los tres planteamientos nuestros.

En cuanto al planteamiento argentino de subir el arancel externo común…

EC – ¿Cuál sería la utilidad de esa medida? ¿Por qué la propone Argentina?

AG – Como forma de proteger a la región de algunos productos. Argentina argumentó que ya Brasil lo había propuesto hace un tiempo para algunos productos como textiles o calzados…

EC – ¿La preocupación es China en ese sentido?

AG – Sí. Paraguay adelantó que no estaba de acuerdo con esa medida y de hecho nosotros en nuestro planteamiento también lo manifestamos así.

EC – ¿O sea que la eventual suba del arancel externo común está a considerar, puede darse?

AG – Está a considerar en los ámbitos del Mercosur.

EC – Entonces, ¿qué sigue ahora? En una situación como esta que se está dando y donde, por ejemplo, Europa está procurando coordinar posiciones entre sus países, ¿va a haber también un accionar coherente entre los países del Mercosur, o eventualmente entre los países de Sudamérica?

AG – Ahora van a operar los órganos del Mercosur, en el ínterin hasta la reunión ordinaria del Consejo del Mercado Común, que va a ser a mediados de diciembre en Brasil también. Así que veremos los avances que se puedan realizar hasta ese momento.

EC – ¿Qué impresión tiene usted? ¿Hay posibilidades de actuar de manera coordinada?

AG – Vamos a conversar como siempre, pero vamos a tratar de no borrar con el codo lo que escribimos con la mano. El primero de los planteamientos nuestros fue muy fuerte en el sentido de decir que nosotros establecemos un camino de unión aduanera y eso implica que tengamos la posibilidad de comerciar libremente dentro del bloque.

Fue muy clara la posición nuestra en el sentido de que los países grandes planteaban –de hecho lo viene haciendo Brasil hace bastante tiempo como alternativa a la crisis internacional– el reforzamiento de sus mercados internos. Países grandes como Brasil, Argentina y la propia Venezuela, quedan con un mercado interno importante. Nuestro hincapié estuvo claramente definido hacia que Uruguay no lo tiene y que necesariamente basa su crecimiento en exportaciones, en su apertura al mundo para comerciar, y por lo tanto era muy importante en este momento no sumar restricciones dentro del propio bloque.

EC – No sumar restricciones dentro del bloque. Pero al mismo tiempo, ¿a Uruguay le interesa que se aceleren las gestiones que están demoradas para acuerdos del Mercosur con otras zonas del mundo?

AG – Sí, esos fueron los tres puntos concretos, los que hablamos recién, pero después hicimos una reflexión final que tenía que ver con la agenda incumplida del Mercosur. Dentro de la agenda incumplida está el tema de la coordinación de las políticas macroeconómicas. En ese sentido tuvimos algunas reuniones informales tratando de avanzar sobre cuál es la visión, básicamente de Brasil, que fue con quien estuvimos reunidos. Hoy en día desde el punto de vista cambiario podríamos decir que con Brasil tenemos una política bastante similar, pero creo que estamos lejos de la coordinación de las políticas macro porque hay políticas económicas bastante diferentes.

EC – ¿Cómo fue la relación con Argentina? Uruguay discrepó con algunos planteos argentinos, ¿en qué medida el vínculo está enrarecido por los antecedentes de otras reuniones del Mercosur y ahora incluso por esta posición del gobierno uruguayo de no votar al ex presidente Néstor Kirchner para la Secretaría General de la Unasur? ¿Hay algo allí complicando la relación Uruguay-Argentina?

AG – No, si hay no se notó, el vínculo es muy bueno como con cualquiera de los otros miembros. Evidentemente cuando uno tiene posiciones en común se acerca más que cuando tiene posiciones diferentes. Inclusive, ahora estaba recordando que la última intervención la realizó una de las personas que estaba en la delegación de Argentina, y fue acerca de la aclaración de que en ningún momento esas medidas que Argentina podría estar llevando adelante tenían como destino disminuir el comercio con los países menores del Mercosur, cosa que agradecemos como expresión de deseos, pero después hay que ver las cosas en la práctica.

Pero en el vínculo no se manifestó absolutamente nada anormal, ni nada por el estilo, sino que todo [se dio] dentro de términos muy correctos.