Gargano recoge un rosario de críticas en el Senado

La presencia del canciller fue considerada «lamentable» por blancos y colorados, que objetaron lo que consideraron una falta de conocimiento del jerarca sobre los incisos referidos al Ministerio de Relaciones Exteriores.

El canciller cruzó apreciaciones con varios legisladores blancos y colorados, mientras los representantes del Frente Amplio guardaron silencio a lo largo de la extensa sesión.

Por ejemplo, Gargano tuvo un cruce con el senador blanco Jorge Larrañaga.

«Te peleás con todo el mundo», le dijo el canciller al titular del Directorio blanco. Larrañaga, entre risas, le replicó: «vos sos el primer peleador porque peleás de mañana cuando te mirás al espejo», relataron a El País participantes de la reunión.

Al parecer, uno de los detonantes de la inesperada situación fue que Gargano no había leído previamente los artículos y que se dispuso a hacerlo en la Comisión del Senado.

Además, Gargano admitió que algunas de las disposiciones que quiso incluir en el artículado, no fueron tenidas en cuenta, aunque «no significaban un aumento del gasto» estatal.

«Pero no me hagan hablar de eso. El Estado es muy complicado. Tiene una gran lentitud para poder hacerle cambios. Pesa mucho la tradición de resistencia a los cambios», explicó Gargano a los parlamentarios.

Las explicaciones de Gargano irritaron a la oposición, relataron las fuentes.

«Si la actitud de la Cancillería es un reflejo de su jerarca, me temo que no le va a ir bien al país», ironizó el senador blanco Francisco Gallinal.

Larrañaga dijo que el ingreso de Venezuela «va a ser un desastre para el Mercosur, que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, es una respuesta, y que no es posible la «dicotomía» que sobre ese tema exponen Gargano y el ministro de Economía, Danilo Astori.

Gargano asumió la responsabilidad por la entrada de Venezuela en el bloque regional al mencionar que fue uno de los principales impulsores.

Larrañaga, además, le señaló que a excepción del tema de las plantas de celulosa, el gobierno había omitido toda comunicación a la oposición. Gargano respondió que creía tener el 99,99% de razón sobre el rumbo de la política exterior. A lo que Larrañaga dijo que esa expresión de «soberbia» era un signo sobre cómo se estaba conduciendo la administración.

TLC. Gargano anunció, por otra parte, que el gobierno resolvió la apertura de representaciones diplomáticas en Helsinki, Finlandia y en Dubai, Emiratos Arabes Unidos, con el objetivo formal de afianzar corrientes comerciales emergentes.

Por otra parte, el canciller ratificó que mientras se mantengan las condiciones que solicita Estados Unidos, Uruguay no negociará un Tratado de Libre Comercio (TLC) con ese país, porque la fuerza política en el gobierno así lo ha resuelto. «Mientras haya subsidios, cuotas, mientras no se permita el libre acceso a los mercados y haya aranceles diferenciales, no hay libertad de mercado», insistió Gargano ante senadores de todos los partidos que le consultaron acerca del tema.

«Ese es un mercado cuotificado que no permitirá a un pequeño país beneficiarse con libertad de su comercio con nosotros», explicó el ministro, luego de confirmar que Estados Unidos no desea negociar una vinculación comercial con Uruguay que no sea el formato de TLC.

«Ese formato se acaba. Pero nosotros vamos a seguir negociando. Vamos a ver con el tiempo si es TLC o nada, como dice Estados Unidos», subrayó.

«¿Qué es lo que quiere Estados Unidos? Apertura de servicios, de mercados, de compras del Estado, de las telecomunicaciones, eliminación de monopolios, propiedad intelectual», dijo.

«Esa es su agenda y quieren que eso esté incorporado a la negociación. Y por otro lado nos dicen que los productos sensibles nuestros son la carne, los lácteos, la soja, el aceite. Discutimos por eso», agregó. El canciller evitó ingresar en una polémica con los dichos del ministro de Economía, Danilo Astori, sobre el tema.

«Cada uno sacará las conclusiones que crea del caso», dijo.