Gobierno anunció al FMI posible aumento de gastos discrecionales

La suba se producirá si los ingresos impositivos son mayores a los previstos y si el programa se cumple cabalmente.

El gobierno se comprometió ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) a «mantener una política fiscal prudente» en el año electoral, pero se reservó el derecho de aumentar los gastos discrecionales si los ingresos tributarios son más altos de lo previsto siempre que los objetivos del programa económico sean cumplidos. El Poder Ejecutivo también prevé que el gasto de capital se «recupere algo», según consta en la Carta Intención suscrita con el organismo divulgada ayer por el Banco Central.

Tras estimar que en 2003 el Producto Interior Bruto (PIB) creció 1%, el gobierno proyectó que este año lo hará 5% a impulsos de la mejoría en las exportaciones y de la demanda interna. Como estaba previsto se estima la inflación de 2004 de entre 7% y 9% anual, y que las reservas internacionales netas crecerán U$S 100 millones.

ESTRATEGIA. Para cumplir con estos objetivos, el gobierno declaró su intención de mantener una política fiscal prudente y asegurar la solidez del sistema bancario con una estrategia cuyos principales componentes son: un superávit primario del sector público de alrededor del 3,2% del PIB, un programa monetario que apunta a limitar el crecimiento de la base monetaria a alrededor del 15% y una profundización de la reforma del sector bancario, con énfasis en el Banco República.

El gobierno reiteró al FMI que considera clave los objetivos de superávit primario, destaca que en 2003 cerró alrededor del 3% del PIB y se compromete a que se incrementará a alrededor del 3,2% este año y a alrededor del 4% para 2007, nivel en el que se mantendrá en los años siguientes.

«Para asegurar la sostenibilidad de la deuda, sin embargo, mantendremos la adecuación de la meta de superávit fiscal bajo revisión continua para asegurar que sea suficiente para enfrentar los costos adicionales que puedan surgir de la reestructura de los bancos públicos. En el mediano plazo, si el crecimiento económico resulta ser significativamente mayor que lo actualmente previsto, el gobierno estará pronto para mejorar más el superávit del sector público combinado, para asegurar que el balance esté en equilibrio», dice la carta de intención.

En términos nominales, el crecimiento en el gasto del gobierno central no vinculado a intereses se limitará al 9%, o cerca de la inflación proyectada. Este incremento incluye gastos por una vez equivalentes al 0,4% del PIB para cubrir el costo de las elecciones nacionales y para proveer el pago de gastos que fueron postergados, incluyendo tickets de alimentación concedidos en 2003.

Los incrementos de sueldos y pensiones seguirán siendo moderados, y la cuenta de salarios del gobierno central equivaldrá a alrededor de $ 15.000 millones.

ESPACIO. Lo más llamativo del programa 2004 es que el gobierno anuncia un posible aumento de los gastos discrecionales. «El programa, sin embargo, deja algún espacio en el gasto discrecional si los ingresos impositivos resultan ser más altos que lo previsto, siempre que los objetivos del programa sean cumplidos. El gasto social será protegido y el gasto de capital está programado que se recupere algo en 2004», dice agrega el documento.

El gobierno incluye en la Carta Intención el pedido —ya aprobado— de que pagos por U$S 343 millones previstos para 2004 sean transferidos para 2005 cuando se volverán obligatorios.

También pidió una serie de «waivers» (perdones) vinculados al no cumplimiento de criterios de performance cuantitativos correspondientes a diciembre de 2003. El pedido se realiza sobre la base de que las políticas fuertes de austeridad serán mantenidas en 2004.

«La continuación del respaldo de las instituciones financieras será fundamental para respaldar la recuperación económica. El gobierno está listo, en consulta con el Fondo, a tomar todas las medidas adicionales necesarias para asegurar el éxito del programa», dice la presentación de la Carta de Intención, firmada por el ministro de Economía, Isaac Alfie y el presidente del Banco Central del Uruguay, Julio de Brun y dirigida al ex director ejecutivo del FMI, Horst Köhler.