Gobierno argentino compraría U$S 4.800 millones de aquí a fin de año para sostener precio del dólar

La opción se contrapone con la visión del Fondo Monetario Internacional y de algunos analistas, que postulan la necesidad de un dólar más bajo, como una de las medidas para que la inflación no supere este año el 10%, en el marco de una política monetaria y fiscal contractiva.
Sin embargo, un informe de la consultora Ecolatina advierte que si bien «el impacto de la depreciación del peso se observa rápidamente sobre los precios de los bienes transables, el efecto contrario no se materializa cuando la moneda se aprecia».
En este sentido, se explicó desde Ecolatina, que en el mercado interno existe «inflexibilidad» para que una baja del dólar se traduzca en reducción de la inflación, en particular «en un contexto de crecimiento», debido a los «incrementos en la demanda agregada que estimulan el alza de los precios», y a una «recomposición de precios relativos» luego de la devaluación.
«No existe evidencia que indique que el poder adquisitivo aumentará en caso de apreciación cambiaria», aseguró Ecolatina, que recordó en el informe que pese a que «el tipo de cambio bajó 4,8 por durante los últimos doce meses, los precios crecieron 9,2% en igual período».
La consultora remarcó la inexistencia de riesgos de un proceso de alta inflación ya que en la actualidad no hay «déficit fiscal financiado con emisión monetaria e indexación generalizada de la economía» como ocurrió en el pasado cuando se disparaban los precios.
Por el contrario, «el superávit fiscal primario se ubicará en torno de 3,7% del PBI (19.500 millones de pesos), en tanto que la indexación de los contratos entre privados se encuentra prohibida por ley», señaló.
Frente a la discusión sobre el valor nominal del peso en relación al dólar, Ecolatina puso el acento en un «tipo de cambio real competitivo y estable» por las ventajas que otorga, ente ellas «un estímulo importante para el sector externo en el corto plazo», que favorece las exportaciones y la sustitución de importaciones por producción local, lo cual «contribuye a la generación de empleo».
Pero además, «el nivel actual del tipo de cambio real favorece la sustitución de capital por trabajo, dado que en moneda extranjera el costo laboral es relativamente bajo en comparación con el del capital», por lo que «resulta lógico que se privilegien los instrumentos de política económica que estimulan la creación de puestos de trabajo», agrega el informe.
Por último, Ecolatina indicó que «el mantenimiento de un tipo de cambio real competitivo y estable resulta crucial para crear un escenario macroeconómico previsible», elemento «clave» para decidir inversiones a largo plazo que permitan ampliar la capacidad productiva.

Dólar a $ 2,90 en 2006

«Tres años de dólar alto no son suficientes para compensar diez años de atraso cambiario». La tajante definición corresponde a un alto funcionario del Ministerio de Economía. Pero estas no sólo son definiciones declarativas. El Palacio de Hacienda ya comenzó a trabajar con los números del presupuesto del 2006, que prevé para todo el año que el precio de la divisa norteamericana continúe estable a 2,90 pesos.
«Los datos macroeconómicos generales ya están consensuados. Partimos de un crecimiento del 4%, un dólar estable en 2,90 pesos, una banda de inflación de 8% al 11% y el mismo nivel de superávit que pautamos para este año», señaló una fuente competente del Ministerio de Economía.
Luego de haber estado tirando hacia abajo, el dólar volvió a subir el pasado viernes, sin la intervención del Banco Central o el Nación. Simplemente, fue una repercusión de los problemas internos de Lula da Silva.