Gobierno busca una fórmula para bajar los derivados de la harina

En el Palacio Legislativo el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, el director de la OPP, Enrique Rubio, el ministro de Ganadería, Ernesto Agazzi, -junto a técnicos de esas dependencias y de Economía- recibieron a representantes de los productores, exportadores y molinos.

Allí se invitó a crear una comisión sectorial del trigo. En el corto plazo se quiere llegar a un acuerdo que vaya desde la producción hasta las góndolas y que involucre a todos los eslabones de la cadena.

Por ello para la próxima reunión se convocará a los panaderías y a la cadena de distribución y comercial.

En la reunión funcionarios y molineros resaltaron que el costo de la harina representa entre el 20% y 25% del precio del pan, dando a entender que podría haber margen para actuar en toda la cadena si se quiere un producto más barato. Además, los molinos remarcaron que el trigo representa el 80% del valor de la harina.

El director de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), Martín Buxedas -que participó del encuentro- dijo a El País que la intención es «buscar algún acuerdo» para evitar que el alza de precios internacionales afecte a los «sectores de menores ingresos».

Buxedas reconoció que por las características del mercado triguero no es tan fácil llegar a un producto más barato como en caso del arroz, en el que el consumo representa sólo el 3% de la producción y donde existe más homogeneidad en la industria que en la molinería. Sin embargo, dijo que hay «confianza» en que se pueda llegar a un «punto de equilibrio».

El presidente de la Asociación de Supermercados, Fernando Vieites, dijo a El País que las empresas pueden llegar a hacer un esfuerzo si existen reducciones de los proveedores y de otros eslabones del negocio. «Si eso no sucede es muy poco el margen», indicó Vieites.

Arancel. Durante el encuentro los molineros le dijeron a los representantes del gobierno que no habría condiciones para una rebaja del precio de la harina y que sí existe un compromiso de mantenerlo, a pesar del desfasaje entre el valor actual del trigo disponible y que el que se fijó en el último aumento.

En el encuentro se evaluó la necesidad de importar trigo debido a que el grano disponible no alcanzará para atender el mercado interno, dado que se exportó más de lo que se consume en plaza. Según la Opypa la importación podría llegar a unas 150.000 toneladas.

En la reunión los representantes de los exportadores se comprometieron a que se dará la «primer opción de compra» a los molinos antes que a la venta al exterior como formar de ayudar a que cubrir el abastecimiento interno. Para los exportadores se trata de un gesto de «buena voluntad» ante el gobierno en la medida que el Ejecutivo ha asegurado que no intervendrá ni restringirá el comercio exterior.

Dado que en Argentina persisten las trabas a las exportaciones de trigo, en la reunión se analizó las alternativas de importación. Aunque se habló de traer trigo desde Paraguay, la opción más segura es el Hemisferio Norte donde la cosecha se dará en los próximos meses. Es por eso que se dijo que una manera de abaratar la importación sería la eliminación o reducción del arancel de extrazona que es de 10%.

Brasil ya dispuso la compra de trigo desde el exterior por las restricciones en el mercado argentino. Buxedas dijo que el gobierno podría bajar el arancel como un esfuerzo para moderar los precios.

Varios de los funcionarios y molineros dijeron a El País que a medida que la oferta de trigo aumente y los precios internacionales sigan cayendo, habrá menos presión.

Más en el corto plazo, hubo distintas versiones entre representantes de los exportadores (más barato) y los molinos (más caro) sobre el precio que podría conseguirse trigo desde el Hemisferio Norte y sobre el costo de los fletes.