Gobierno colombiano no descarta dejar la Unasur

El ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, dijo ayer que su país no descarta la posibilidad de retirarse de Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) si se mantiene la posición de algunas naciones que evitan discutir los temas que Bogotá plantea, como narcotráfico, terrorismo y armamentismo. El jerarca aclaró que para su país la pertenencia es conveniente, «en la medida en que la agenda de Colombia haga parte de las preocupaciones del grupo».

«Eventualmente si este impasse se perpetúa y no vemos una preocupación por el armamentismo, el tráfico de armas, el narcotráfico, el crimen organizado, pues si no hay sensibilidad por esos temas que son los de los colombianos, pues estaríamos ahí simplemente de invitados de piedra, ahí si tocaría evaluar esa posibilidad» de retirarse, dijo el ministro.

Silva asistió en compañía del canciller, Jaime Bermúdez, a la reunión de ministros de Unasur que se realizó el martes en Quito, y cuyo eje fue la discusión del acuerdo pactado por Bogotá y Washington que permite operaciones de militares norteamericanos en siete bases colombianas así como la compra de armamento por parte de varios países de la región.

Respecto a esa reunión -que concluyó sin consenso y con Colombia atrincherada en su posición de defensa del acuerdo con EE.UU.- Silva dijo que fue «tensa, difícil» y hubo «gavilla contra Colombia promovida por algunos países que les interesa hablar de los problemas y las preocupaciones que ellos tienen, pero no tienen mucha sensibilidad a las nuestras».

Agregó que, pese a esa actitud, Bogotá mantiene la «esperanza que todavía se pueda enderezar el camino», respecto a los temas que quiere que se discutan, destacó además la postura constructiva y «bastante neutral», del canciller de Ecuador, Fander Falconí, durante el encuentro en Quito.

Los ministros sudamericanos encomendaron a Ecuador, como país secretario pro témpore del mecanismo, que convoque a una nueva reunión extraordinaria ministerial para después de la próxima asamblea general de las Naciones Unidas (ONU), prevista para fines de este mes.

El gobierno colombiano reafirmó que no cederá en temas de soberanía en la búsqueda de consensos en la región. «Colombia no puede sacrificar, por el prurito de estar bien con todos países de la región, intereses nacionales que son vitales. Eso es muy importante», advirtió el canciller Bermúdez en declaraciones a la radio RCN de Bogotá, al referirse al desarrollo de la reunión de Unasur.

Bermúdez fue enfático en señalar que la posición de Colombia seguirá siendo la misma en el marco de Unasur, en el sentido de avanzar «en medidas de confianza, pero en todos los temas de manera simétrica». El canciller ratificó la posición colombiana de que si se quiere discutir el tema de los acuerdos de cooperación, como el que acaban de negociar Bogotá y Washington, también es necesario discutir otros asuntos como la «compra de armas a terceros países».

Silva, en una entrevista con la radio Caracol, ratificó además la posición oficial de Bogotá en torno a que revelará el texto completo del acuerdo con EE.UU., pero una vez que ese convenio se firme y en la medida que otras naciones también den detalles de sus pactos y compras de armas.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, acusó al gobierno colombiano de estar sometido a Washington y afirmó que por este motivo no se divulgó el texto del acuerdo.

El canciller brasileño Celso Amorim lamentó la «intransigencia» de Colombia en esa reunión. Amorim declaró que hay «un problema muy grave, pues Colombia no percibe la incomodidad que esto causa en otros países y no procura solucionar» la situación, publicó el diario Estado de Sao Paulo.

Amorim considera aceptable que Bogotá y Washington se unan para combatir al narcotráfico y la guerrilla de las FARC, pero demandó a ambos países un compromiso formal sobre la no participación de norteamericanos en otras naciones de la región. Para Amorim el gobierno del presidente Álvaro Uribe demostró «resistencia a tener una posición totalmente abierta y transparente con la región».

El canciller argentino, Jorge Taiana, también consideró que hubo «poca flexibilidad» por parte de Colombia.