Gobierno de Bush tuvo un gesto’ con Vázquez al aceptar cambios ‘sustanciales’ al tratado de inversio

Gianelli, un diplomático de carrera especialista en temas de comercio internacional -que cuenta entre sus antecedentes el de haber sido un negociador clave en el trtado de Libre Comercio que Uruguay firmó con México-, sostuvo en un reportaje concedido a Búsqueda que los cambios negociados con Estados Unidos son «sustanciales» y no «cosméticos».
Para Gianelli el hecho de que el propio presidente Tabaré Vázquez haya planteado «al más alto nivel» la necesidad de revisar el texto, movió al gobierno esta,-dounidensea «tener un gesto con el nuevo gobierno».
El embajador en Washington agregó que la administración norteamericana opina que el gobierno de Vázquez es «serio y democrático» y que forma parte de «la nueva izquierda de América Latina». El diplomático advirtió, empero, que en Washington ven al país como un «engranaje del mecanismo comunitario» que es el Mercosur.

A continuación un resumen del reportaje:
-Cuando el presidente Vázquez propuso al gobierno norteamericano renegociar el tratado, se dijo que era muy difícil que accediera. ¿Cómo se logró reabrir la negociación?
-Efectivamente no hay muchos antecedentes de que el gobierno norteamericano accediera a renegociar. Según los antecedentes que conozco, sólo en el caso de un tratado de inversiones con Panamá se volvió a abrir la negociación. El hecho de que el presidente Vázquez planteara personalmente y al más alto nivel la posibilidad de hacer estas modificaciones determinó que el gobierno norteamericano hiciera un gesto hacia una administración que recién se está instalando. Hay que hacer notar que en la organización del Estado norteamericano no es nada fácil instrumentar cambios a un tratado aprobado. Entre otras cosas, por ejemplo, los negociadores norteamericanos tuvieron que consultar a 16 agencias gubernamentales diferentes para que dieran su conformidad.

-¿Fue destacado el hecho en el ámbito diplomático y político de Washington?
-En ámbitos diplomáticos fue comentado intensamente el hecho de que el gobierno norteamericano accediera a firmar un nuevo texto.
-¿Cómo evalúa el resultado de la negociación?
-Creo que hubo logros en un muy buen porcentaje de los temas que el presidente planteó- negociar. Fueron cinco o seis jornadas de trabajo, no fue un simple intercambio de ideas sino una negociación donde las dos partes movieron sus posiciones.
-La oposición en Uruguay planteó que los cambios que se lograron son cosméticos y no hacen a la sustancia del tratado. ¿Usted qué opina?
-Eso depende mucho de quién lo mire. Tal vez para un economista los cambios no influyan demasiado en la arquitectura general del tratado, pero para un abogado pueden ser cambios muy sustanciales. Hay que ver cada uno de los cambios y analizarlos. Personalmente creo que las consecuencias de los cambios que se lograron son sustanciales.

-¿Qué cambios sustanciales destacaría?
-En el caso del artículo 17, que establecía a favor de Estados Unidos el derecho a denegar beneficios a un país con el que no tenga relaciones diplomáticas, se consiguió otorgar ese derecho también a favor de Uruguay. Ése es un cambio sustancial porque las partes quedan ahora en pie de igualdad.
-Desde la propia izquierda se apunta que ese cambio refuerza las políticas de bloqueo como la que Estados Unidos practica con Cuba o con países enemigos…
-El tratado no habla de países enemigos, sino de países con los que no se tengan relaciones diplomáticas. Ese término importa a los dos países porque Uruguay también ha tenido que enfrentar el hecho de interrumpir relaciones con otros países. Tenemos el caso de la rotura de relaciones con Cuba durante la anterior administración.
Lo segundo es que esto no tiene nada que ver, ni guarda relación alguna con la ley Helmes-Burton que Estados Unidos aprobó para impedir que empresas instaladas en su territorio se instalen en Cuba.

-También se consiguió una suerte de excepción al Mercosur. ¿Cómo evalúa ese cambio?
-Ése es otro cambio que no es para nada cosmético, porque se logró, nada menos, que las preferencias que Uruguay le otorgue a los países del Mercosur no se extiendan a este tratado.
Esto se hizo a través de una declaración interpretativa y en el derecho internacional, en la medida que la otra parte no objete las interpretaciones, se integran al texto del tratado.
-En lo que refiere a la cláusula del tribunal competente para resolver las controversias entre las partes, no se lograron mayores cambios.
-Hay un pequeño cambio, pero tiene un significado importante. Si bien no se logró cambiar que el Ciadi fuera el tribunal competente -Uruguay quería que fuera un tribunal ad hoc-, se modificó la forma de designación de los arbitros. En la anterior redacción ante una situación de litigio, previo una conciliación que hace el propio Ciadi, el tribunal se conformaba con un juez designado por cada parte y un tercero designado por un funcionario del organismo (el secretario general del Ciadi). Ahora se logró que ese tercer arbitro lo designe el presidente del Consejo Administrativo que debe consultar a ese consejo en el que están representados todos los países miembros, incluido
Uruguay. Además, en la medida que Uruguay integra ese consejo, tiene la facultad de recusar a un arbitro que le designen y le merezca reparos.
-Se ha cuestionado la importancia real de este tratado. ¿Qué Impacto tendrá para atraer Inversiones norteamericanas importantes?
-Se puede opinar y hablar por ahí de lo que sea. Pero creo que esto hay que valorarlo como una herramienta muy importante. En estos momentos tenemos grandes inversiones en el sector papelero de España y Finlandia, no es una casualidad que con ambos países tengamos tratados de inversión. El inversor analiza una cantidad de factores antes de instalarse en un país y si tiene un marco legal que le asegura beneficios eso pesa mucho. El tratado termina de
generar un clima de estabilidad para el inversor.
-¿Hay inversores norteamericanos que estuvieron esperando la homologación del tratado?
-Al menos tres empresas norteamericanas que tienen actividad en el país estaban esperando qué pasaba para ampliar de forma muy importante sus inversiones.
-¿Qué opinión se ha formado la administración Bush sobre el gobierno de izquierda en estos primeros meses?
-A la administración norteamericana no le interesa si los gobiernos son de izquierda o de derecha, más bien dividen entre gobiernos serios y democráticos o gobiernos que no reúnen estas condiciones. En el caso del gobierno uruguayo la propia secretaria de Estado, Condoleezza Rice, manifestó que el gobierno uruguayo era serio y democrático y, según mi percepción, eso es lo que piensa toda la administración norteamericana. Creo que han existido algunos mojones que van conformando esa imagen. El éxito de la negociación con el FMI, la visita del ministro de Industria (Jorge) Lepra, la visita del propio presidente de la República y la visita del vicepresidente. Creo que se observa al gobierno uruguayo como parte de la nueva izquierda de América Latina, pero siempre dentro del Mercosur. Esto hay que decirlo claro, nos ven como parte de un engranaje del mecanismo comunitario. Nos ven como un país serio, que está buscando su lugar bajo el sol, pero por otro lado como un miembro activo del Mercosur. -Estos primeros meses de gobierno de izquierda, ¿reforzaron la imagen positiva que logró Uruguay cuando logró superar la crisis sin caer en default?
-Creo que esa imagen esta intacta y ciertamente el manejo responsable de la crisis en el 2002, la actitud ante la crisis de la aftosa dejaron una imagen positiva que se mantiene. Pero la transición y los énfasis en el tema social o en el trabajo que hace el nuevo gobierno también es visto como algo muy importante.
Hay también una buena lectura en los sectores comerciales que también es clave, porque nos comenzaron a identificar como un país que en el área agrícola es realmente importante. Están mirando también la infraestructura del puerto, las inversiones en las papeleras, etcétera.