Gobierno define inminente aumento de combustibles

El contexto internacional con el precio del petróleo cercano a los US$ 100 por barril hace “insostenible” la situación de ANCAP, que definirá en los próximos días, junto al Ministerio de Economía, un ajuste en las tarifas.
Fuentes oficiales informaron a El Observador que los precios de las naftas “van a subir” en breve porque las pérdidas acumuladas hasta el momento por la postergación del ajuste no dejan margen de maniobra a la petrolera estatal.

El ajuste se llevará a cabo más allá de la política gubernamental de subsidios para contener las presiones inflacionarias –que permitieron registrar en octubre la primera deflación del año (–0,23%, para un acumulado anual de 8,42%)–, que encuentra en este tema a su principal enemigo.

Hasta el momento, desde el gobierno se había preferido diferir y hasta absorber la suba de costos del petróleo para no presionar al alza los precios de otros productos de la canasta básica, con el objetivo de que la inflación no supere el 10% anual y dispare automáticamente cláusulas de ajustes salariales semestrales para el sector público y las pasividades.

Incluso, el último recurso de exonerar a ANCAP de volcar al fisco parte del Imesi que se recauda por las ventas de combustibles solo servirá para mitigar el efecto del traslado a precios de la suba del crudo, que se mantiene firme por encima de los US$ 97 por barril.

Ese proyecto, que fija un monto máximo de Imesi a las naftas y otorga al Poder Ejecutivo la potestad de bajar ese valor, hasta el momento fijo, fue aprobado el miércoles por la Cámara de Senadores y se trata ahora en Diputados.

El ente recauda entre US$ 220 y US$ 230 millones anuales del impuesto en la ventas de combustible.

Las fuentes indicaron que el “desfasaje” actual entre el precio real del insumo y la referencia que toma la empresa hace “insostenible aguantar más” el ajuste, y aventuraron que por las pérdidas acumuladas el incremento sería “significativo”.


Fórmulas. La decisión del aumento se maneja al más alto nivel y en contacto directo entre las autoridades de ANCAP, el ministro de Economía, Danilo Astori, y el subsecretario, Mario Bergara.

El presidente de ANCAP, Daniel Martínez, dijo ayer a la prensa que las pérdidas del ente con el contexto actual de precios se acercan “a US$ 20 millones por mes” generando a la petrolera una situación “catastrófica”.

Martínez agregó que se están manejando con Economía “distintas hipótesis” para “reflejar la realidad impactando lo menos posible en el bolsillo de la gente y en el sector productivo” y señaló que la resolución debe adoptarse en cuestión de “días”.

Las alternativas a estudio prevén desde el traslado del aumento uniforme para todos los combustibles o diferencial favoreciendo a unos sobre otros, así como la fecha de vigencia del nuevo precio.

Para ello se pondera el impacto que podría tener en el Índice de Precios al Consumo (IPC) una modificación al alza a comienzos o mediados de diciembre –que podría comprometer los objetivos de inflación del gobierno– y el efecto negativo que un ajuste a comienzos de enero podría significar al sector turístico, dijo a El Observador el director de ANCAP, Germán Riet.

No obstante, adelantó que se analizan otros escenarios y que la principal preocupación del ente es la “incertidumbre” sobre lo que se va a resolver, aunque en caso de decidirse un aumento de tarifas no implica necesariamente que vaya a ser “inmediato”.


Impacto. El economista de la consultora CPA Ferrere, Gabriel Oddone, estimó a mediados de octubre que el costo adicional anual para el Estado por mantener las tarifas, cuando el barril de crudo estaba US$ 15 por encima de la referencia, sería de US$ 160 millones, lo que representa un impacto adicional de 0,2% en el resultado fiscal. Hasta el momento la petrolera acumula pérdidas que rondan los US$ 70 millones, lo que hace suponer que los balances de la empresa cerrarán a fin de año con un resultado negativo cercano a los US$ 40 millones, cuando se proyectaban ganancias para el ejercicio por US$ 32 millones.

El jerarca señaló que existe voluntad de “recuperar” las pérdidas derivadas de la postergación del ajuste tarifario antes de 2010, de forma de no dejar el peso de la deuda “a la próxima administración”.

En tanto, Riet, descartó utilizar la disponibilidad de caja surgida de las compras de crudo a Venezuela –que ese país financia a 15 años con una tasa de 2%– para continuar “subsidiando” los precios de los carburantes.