Gobierno sorteó su primera gran crisis y Astori decidió quedarse

Muchachos, borren todos los titulares que escribieron. Hubo humo blanco”, gritó ayer sobre la hora 18.45 a los periodistas apostados en la residencia de Suárez y Reyes el ministro de Ganadería, José Mujica. El gobierno acababa de sortear su primera gran crisis política, desatada a partir de profundas diferencias en torno a los dineros destinados a la educación en el proyecto de ley de Presupuesto que el Poder Ejecutivo envió anoche al Parlamento, y que tuvo al ministro de Economía, Danilo Astori, al borde de pegar un portazo y dejar el gobierno.
El malestar de Astori se gestó el lunes cuando el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Carlos Viera, presentó, en los acuerdos ministeriales de ese día, una fórmula para destinar recursos a la educación por un equivalente al 4,5% del PBI en base a recortes en otras áreas y créditos internacionales.

El enojo de Astori fue doble. Por un lado se sintió desautorizado por el hecho de que Vázquez avaló, en principio, la idea de Viera. Por otro, porque la propuesta de Viera había sido discutida durante todo el domingo a nivel del equipo económico y habían consensuado que la misma era “inconsistente”, según explicaron fuentes del entorno de Astori.

Pese a que salió a luz recién ayer, la bomba había sido activada el martes aproximadamente a la hora 20. A solas con Vázquez, Astori le comunicó ese día al mandatario su decisión de dejar el cargo porque, a su juicio, no estaban dadas las “condiciones” para seguir timoneando la economía. Astori hizo notar sus discrepancias con las propuestas de Viera y las dificultades fiscales que las mismas tendrían. El mismo martes, después de la reunión con Vázquez, Astori dejó trascender su voluntad de alejarse del cargo durante charlas que mantuvo con funcionarios de organismos financieros con sede en Washington.

En la madrugada del miércoles Vázquez se reunió con el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa para analizar la situación y definir el camino a seguir. A pesar de la crisis Vázquez se encontraba “muy tranquilo” y “mesurado”, narró el propio Nin a El Observador.

Ayer se activó un operativo oficial en procura de convencer a Astori de que reviera su posición. Con autorización previa de Vázquez, los ministros Mujica, Jorge Lepra (Industria) y Héctor Lescano (Turismo), llegaron ayer al mediodía al despacho de Astori y durante dos horas y medias intercedieron para que este no renunciara.

Pero según dijeron a El Observador participantes de esa reunión, Astori se mantuvo “firme” en su postura de renunciar. De brazos caídos, Mujica, Lepra y Lescano abandonaron la sede del Ministerio de Economía (MEF).

Para ese entonces varios jerarcas habían cancelado compromisos que tenían en su agenda contestes a la gravedad de la hora.

El canciller Reinaldo Gargano suspendió su viaje a Bruselas en donde iba a participar de la Cumbre entre la Unión Europea y el Mercosur, cuya presidencia pro témpore ocupa Uruguay. Mujica canceló una gira de dos días por Tacuarembó programada para jueves y viernes junto a los principales jerarcas de Ganadería. A la vez, ordenó al subsecretario Ernesto Agazzi retornar de urgencia desde Ecuador, donde participaba en cónclave latinoamericano. El subsecretario de Economía, Mario Bergara, que iba a disertar ayer a la tarde en un seminario sobre inversión, faltó a la cita y al público se le informó que se trató de “razones de fuerza mayor”.

En las oficinas del FMI y del BID en Washington la sensación entre los funcionarios que monitorean a Uruguay era de honda preocupación, según consultas efectuadas por El Observador.


El último cartucho. Un clima de intriga dominaba el ambiente en el tercer piso de la sede del MEF cuando ingresó raudamente a la hora 17.15 el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández. Era el último cartucho que quedaba para evitar la renuncia de un hombre clave en el Ejecutivo.

El encuentro duró 45 minutos. Luego, sobrevino una hora de ilimitadas especulaciones. Desde la residencia presidencial de Suárez llegaron mensajes confusos, algunos de los cuales se referían a que Astori “no estaba dispuesto a dar marcha atrás” en su decisión de abandonar el buque.

Con ello, emergieron los fantasmas de una crisis que iba detonar al otro día en el mercado de cambio, con un dólar que se despegaría como estela de una devaluación que podría desatarse como consecuencia de que “el hombre del gobierno que inspira mayor confianza en los agentes financieros” se había agotado en su intento por cambiar el rumbo de la economía uruguaya.

Pero, sobre la hora 19, los nubarrones comenzaron a disiparse, cuando Fernández volvió a presentarse en el MEF con una sonrisa que denotaba una tranquilidad que contrastaba con la ansiedad de los periodistas. Mientras tanto, los mensajes desde Suárez comenzaron a cambiar de mano. Una serie de llamadas por celular de los periodistas confirmaron “que Astori no se iba”, y que Fernández había regresado al MEF “para negociar el contenido” de las explicaciones que se iban a emitir a la prensa. “Les puedo confirmar que el equipo económico continúa en funciones”, dijo Fernández, sobre la hora 19.30.

“Se encontró una fórmula que permite contemplar el compromiso asumido con los fondos de la educación sin afectar el programa fiscal del gobierno, de manera que hay una situación de calma y el equipo económico sigue en funciones”, acotó.

Posteriormente, reconoció que su presencia en el MEF obedeció a que “hubo diferencias de redacción de normas de técnica presupuestal”, que involucraron a Astori con el resto del gabinete, incluido el presidente.


“Borren los titulares”. El presidente Vázquez se mantuvo toda la tarde en la residencia de Suárez, donde además de recibir a los ministros que fueron a firmar el proyecto de presupuesto, se reunió con gremios de la salud y la educación y al comandante en jefe de la Armada, Tabaré Daners.

A la hora 18.45, fue Mujica, uno de los principales rivales de Astori dentro del gobierno, el encargado de informar que el gabinete no tendría modificaciones. Fiel a su estilo, Mujica salió de la casona de Suárez, se paró en la escalinata y a unos 10 metros de los periodistas, gritó: “borren todos los titulares que escribieron. Hubo humo blanco. Está todo arreglado”. Luego subió a su vehículo sin antes decirles a los periodistas: “digan que lo dije yo”.

Tras la información de Mujica, salió el ministro de Vivienda Mariano Arana, quien dijo no estar enterado de una eventual dimisión de Astori. El ministro de Turismo Héctor Lescano, en cambio, fue escueto pero claro: “todo arreglado».

Fernández, en tanto, se retiró sin emitir declaraciones. Pero minutos después, fue el ministro de Educación Jorge Brovetto quien confirmó que, finalmente, Astori no se iría. “No hay ninguna baja en el gabinete, por supuesto que ha habido mucho trabajo, pero todos los integrantes del gabinete coincidimos – y cuando digo todos son todos– coincidimos en la importancia y en la necesidad de llegar al 4,5% (del PBI) para la educación pública en el período”, dijo.

Mientras, el nerviosismo en el Palacio Legislativo llevó a que cerca de hora 17, varios legisladores de Asamblea Uruguay se reuniesen de forma repentina para analizar el tema y tener información sobre lo que estaba sucediendo.


Astori a escena. Al cierre de una jornada en la que su nombre estuvo en boca de todos, Astori apareció en escena. Acompañado por Bergara, el jefe de la Asesoría Macroeconómica, Fernando Lorenzo, y otros funcionarios de esa cartera, Astori arribó cerca de hora 21 al Palacio Legislativo y entregó a Nin Novoa el proyecto de ley presupuestal.

Astori dijo que no presentó renuncia formal a su cargo, pero reconoció que las desavenencias se refirieron a “la forma de trabajar” para otorgar el 4,5 % del PBI a la enseñanza, y afirmó que eso generó una “discusión importante”. Aclaró que no amenazó con renunciar, porque no suele “trabajar amenazando”.

Señaló que si bien la jornada “no fue fácil”, sí la culminó de forma “feliz”, porque pudo presentar al Parlamento el primer presupuesto de la izquierda, y remarcó que se logró “un acuerdo total acerca de su contenido”.

“Estuvimos discutiendo intensamente, como se suele hacer en nuestra fuerza política, con franqueza y espíritu constructivo y se llegó a un acuerdo”, expresó.

De todas maneras, reconoció que las desavenencias que lo llevaron a pensar en dimitir se refirieron “a la forma de trabajar para lograr el 4,5 % del PBI (para la educación), respetando el programa financiero, los acuerdos que se realizaron y las restricciones fiscales, las que no están en peligro”.


“No fue una crisis”. Por su parte, Nin Novoa expresó que ante la presentación por primera vez del presupuesto de un gobierno de izquierda “era de esperar este tipo de discusiones”. “Ahora, si la sociedad vio esto como una crisis yo les digo que el gobierno a lo largo de cinco años tendrá muchas crisis. Pero lo que importa es la capacidad para resolverlas”, remarcó.

Para Nin Novoa se trató de “una discusión muy profunda”, pero no fue “una crisis”.

“Importa el resultado, no se trata ni de ganadores ni de perdedores ni que se impuso uno sobre el otro. Esas diferencias sobre la asignación de recursos se resolvió en el marco de mucho fragor dialéctico, pero en serenidad”, puntualizó.

La Asamblea General remitirá el presupuesto a la Cámara de Representantes la cual se reúne hoy y lo enviará a la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda. La comisión recibirá al equipo económico el próximo miércoles 7 de setiembre. Ambas cámaras tienen 45 para aprobarlo.