Gobierno uruguayo hizo una lectura positiva del discurso

El gobierno uruguayo vislumbra una relación más conciliadora con la flamante presidenta que la que tuvo con su marido, Néstor Kirchner.

Pese a que Cristina Fernández ratificó la posición de Argentina que considera que Uruguay violó el Estatuto del Río Uruguay, el embajador en Argentina, Francisco Bustillo, consideró entendible que la presidenta mantuviera esa postura con respecto al conflicto binacional por la planta de Botnia. Bustillo destacó que Cristina Fernández haya hablado de darle «gobernabilidad» y generar un marco de convivencia «adecuado» al diferendo, hasta que se conozca el fallo definitivo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El embajador también consideró importante que la presidenta elogiara la presencia de Vázquez y, sobre todo, cuando se refirió a Uruguay como «un país hermano».

Conscientes de los momentos de tensión que se viven entre los dos países, estas palabras fueron bienvenidas por la delegación uruguaya. De hecho, la actitud de la presidenta argentina insinúa ser más protocolar que su antecesor.

Junto a Vázquez asistieron al cambio de mando en Argentina los ministros Jorge Lepra (Industria) y José Mujica (Ganadería) y los senadores Lucía Topolansky (MPP) y Carlos Baráibar (Asamblea Uruguay). Fuentes oficiales dijeron que Vázquez dio libertad de acción a los ministros que fueran invitados a asistir al cambio de mando.

Además de las palabras de Cristina Fernández, Bustillo consideró también como un hecho positivo que el gobierno argentino cumpliera, tal como estaba previsto, con un correcto y estricto operativo de seguridad en torno a Vázquez durante las tres horas que duró su visita en Buenos Aires. Escoltado por un grupo GEO, cuatro autos y dos motos que abrían paso a toda velocidad, el mandatario arribó al aeroparque Jorge Newbery a la hora 14.30, procedente de la Estancia de Anchorena en vuelo por helicóptero.

Sin incidentes. Pese a las especulaciones de escraches al mandatario uruguayo por parte de los asambleístas de Gualeguaychú, durante las tres horas que duró la visita de Vázquez no se registraron manifestaciones en contra del presidente, ni siquiera en los alrededores del Congreso y de la Casa Rosada.

De este modo, el gobierno argentino logró que la jornada de la víspera sea recordada como una fiesta del pueblo argentino y que la presidenta sea su principal protagonista. Sin perjuicio de ello, en los alrededores del Congreso prevaleció la indiferencia de los militantes kirchneristas al discurso de Cristina Fernández. Contrario a lo que sucedía en el interior del Congreso, prácticamente no se registraron aplausos durante la oratoria de la nueva mandataria, ni expresiones de repudio cuando abordó el tema del conflicto con Uruguay.

La mayoría de los asistentes al acto era gente beneficiada con los planes «jefes y jefas», provenientes de los distritos más humildes del conurbano bonaerense. O bien afiliados a los sindicatos argentinos, con los que el matrimonio Kirchner ha logrado cultivar una buena relación durante la gestión que acaba de concluir y que será recordada por no haber sufrido un solo paro nacional.

Finalizado el discurso de Cristina Fernández y la ceremonia protocolar en el Congreso, la mandataria argentina y Vázquez se saludaron cordialmente.

Sin más palabras, Vázquez emprendió el regreso hacia Montevideo con su reducida comitiva, no sin antes dar sus opiniones en torno al discurso de la presidenta. Vázquez mantuvo la postura de Uruguay desde que se inició el conflicto y agregó que la relación con Argentina es mejorable.

Antes, un cronista de CQC y otro de Crónica TV también tuvieron la oportunidad de hablar con él. Pese a los roces que el mandatario había mantenido con CQC en 2006 durante una cumbre en Chile, el cronista no alteró el humor de Vázquez.