Gran Bretaña se aleja de EE.UU.: abandonaría Irak

Pese a que nadie lo anunció oficialmente, Brown estaría decidido a dar un giro y retirar el apoyo a Estados Unidos en la campaña conjunta en Irak.

De a poco y con la sutileza británica, algunos episodios presagian un futuro de mayor distancia entre los grandes anglosajones del mundo.

El pasado día 7, el gobierno británico pidió a Washington la liberación de la cárcel de Guantánamo de cinco hombres que residían legalmente en el Reino Unido antes de su detención. La respuesta negativa llegó ayer: la Casa Blanca considera que los cinco en cuestión tienen vínculos con la red terrorista Al Qaeda y son «individuos muy peligrosos» según Sandra Hodgkinson, la subsecretaria de Defensa estadounidense.

El «retruco» británico vendrá hoy, cuando la Cámara de los Comunes inglesa libere un informe que asegura que la nueva estrategia estadounidense en Irak va hacia el «fracaso».

En enero, George W. Bush decidió enviar a 30.000 militares en refuerzo pero los diputados británicos desconfían del éxito de la medida, según las conclusiones del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de los Comunes.

Por ahora, Gordon Brown, ha descartado una retirada de las tropas británicas mientras las fuerzas iraquíes no estén en condiciones de hacerse cargo de la seguridad. Sin embargo, en octubre se presentará ante las Cámaras y presentará un nuevo plan para Irak.

La prensa anticipa que Brown está a la espera de conocer los resultados de un informe estadounidense sobre la situación en Irak y es muy probable que anuncie a los parlamentarios el regreso paulatino de los 5.500 efectivos desplegados cerca de la localidad portuaria de Basora, en el Sur.

Estados Unidos toma la salida británica casi como un hecho y teme que la frontera Sur iraquí con Irán quede indefensa, y presente una nueva amenaza a las operaciones estadounidenses en ese país, mientras aumenta la presión política interna por una retirada estadounidense.

Las tensiones bilaterales entre Londres y Washington se habrían profundizado tras la reciente visita de Brown a Estados Unidos, cuando el premier británico trató de distanciarse de su predecesor Tony Blair, y alejarse de las alianzas con la Administración Bush, especialmente en materia de objetivos militares.

Según informó ayer el británico Sunday Telegraph, el Reino Unido dará en noviembre el control de seguridad en el Sur iraquí a las fuerzas locales.

A una salida británica, más tarde o temprano, seguirá el retiro estadounidense. El Telegraph agregó que ni Estados Unidos ni Gran Bretaña cuentan con un «Plan B» en caso que Irak descienda en una guerra civil.