Gualeguaychú está en pie de guerra contra papeleras

Se espera que para la hora 8 cientos de personas se concentren en el kilómetro 25 de la ruta 136, que une el puente internacional con Gualeguaychú, y lancen sus consignas ambientalistas.

Efectivos de la gendarmería argentina tienen previsto hacerse presentes en el lugar del corte -que cuenta con el total respaldo de la intendencia de Gualeguaychú- para evitar roces entre los manifestantes y los turistas que quieren seguir de largo para disfrutar sus vacaciones en Uruguay. El abogado y ambientalista Oscar Vargas explicó a El Observador que si hay problemas a la hora de la protesta la gente del pueblo está dispuesta a ayudar para evitar disturbios. Asimismo, el contador y ambientalista Edgardo Moreyra afirmó tajante: “No queremos hacer un circo pero esta medida va a continuar todo el verano. Si pudiera cortar el puente hasta el 15 de marzo lo haría”, afirmó.

Del lado uruguayo la Prefectura tiene planeado elevar el número de efectivos en los accesos al puente aunque no creen que los participantes de la protesta quieran cruzar el río. El intendente de Gualeguaychú, Daniel Irigoyen, respalda la protesta y va a participar de ella (ver entrevista).

En esa ciudad las personas ven con ojos muy diferentes a los de los uruguayos la instalación inminente de las papeleras. En las vidrieras de casi todos los comercios se pueden ver calcomanías y afiches con la leyenda “No, a las papeleras”. Todos los vecinos de la ciudad –incluso los uruguayos que allí habitan– dijeron a El Observador que acompañarán el corte previsto para hoy. Ellos afirman que su mayor preocupación radica en los informes que conocen sobre la posibilidad de que las plantas de celulosa contaminen el área. Los documentos, dicen, son por lo menos contradictorios. “Creo que todo Gualeguaychú esta tan en contra de las papeleras porque estamos más cerca de ellas. En Buenos Aires y en Montevideo el asunto resulta más ajeno”, dijo el comerciante Pedro Segovia.


Haciendo escuela. En Gualeguaychú los niños maman desde primero de escuela las consignas en contra de las plantas de celulosa. Desde hace tres años, los maestros les explican que esos emprendimientos atentan contra el medio ambiente. Y tratándose de ambiente, el que se respira en la ciudad es de franca hostilidad hacia las papeleras.

Pero pese a ese enojo, muchos habitantes de Gualeguaychú siguen cruzando el puente para encontrarse con amigos y familiares y conversar del asunto sin irritarse. En ese sentido, José Martínez, quien vive en Fray Bentos y maneja una empresa de taxis, afirmó que esa zona está muy castigada por el desempleo y que las papeleras serán un alivio. “El trabajo que ofrecerán las papeleras durante dos o tres años le dará vida al pueblo. No veo bien que los argentinos tengan su plantas y se pongan así por las nuestras”, afirmó. Pero él mismo reconoce que las razones ambientales quedan muchas veces en un segundo plano del debate. “La necesidad de trabajo tiene cara de hereje”, dijo.