Hallan restos del avión en el Atlántico.

La marina cree posible encontrar sobrevivientes.

«Hasta que se agoten todas las opciones seguiremos buscando sobrevivientes», señaló el director del Centro de Comunicación de la Marina brasileña, contraalmirante Domingos Savio Nogueira. El funcionario señaló que las temperaturas del agua en la zona del Atlántico, donde se encontraron restos de la nave que realizaba el trayecto Río de Janeiro – París, son de 30 grados. «La muerte por hipotermia se descartaría. Estas temperaturas permiten la permanencia en el agua por un tiempo indeterminado, por lo que la supervivencia dependería únicamente de cada persona», precisó el funcionario. La búsqueda continuará durante esta madrugada.

A una hora de la región de Arrecife se hallaron manchas de queroseno, restos de fuselaje y partes de asientos del Airbus 447 de Air France. A primera hora de ayer, las autoridades no habían confirmado si los restos eran parte de la nave y estaban en busca de una pieza con el número de serie del avión. Luego, en horas de la tarde, el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, afirmó que «no hay duda» de que el avión cayó en esa zona del Atlántico. «Cinco kilómetros de restos de avión» fueron encontrados en esa zona, afirmó el funcionario.

El ministro destacó que «hay tres navíos mercantes que están en la región» y un navío patrulla de la Marina llegará en la mañana de hoy para recoger los restos de la nave. En caso de que sean hallados cuerpos, serán transportados en los mismos barcos hasta un punto ubicado a 200 millas marinas (unos 450 km) del archipiélago Fernando de Noronha. Desde allí, helicópteros completarán el recorrido hasta el archipiélago. Una vez allí, serán utilizados aviones de la Fuerza Aérea para trasladarlos hasta la ciudad de Arrecife. El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño ya se puso en contacto con Francia para definir normas operativas y legales para transportar los cuerpos.

Ya hallados los primeros restos de la nave ahora comienza la carrera contrarreloj para encontrar, no solo alguna de las víctimas con vida, sino también la caja negra que pueda determinar lo sucedido (ver infografía). Ésta emite una señal localizadora que se escucha a cierta distancia, que en teoría está sonando de manera continua en el fondo del mar, pero que tiene una duración limitada de 30 días. Si no se recupera durante ese lapso se perderán todas las posibilidades de encontrarla y de saber qué falló y qué precipitó el avión al océano.

El gobierno del presidente Barack Obama también se sumará a la búsqueda. Estados Unidos informó que un avión espía abandonaría sus operaciones de rescate para dirigirse a la zona del Atlántico donde están los restos de la nave. Otro avión militar estadounidense P-3C, arribó ayer a Brasil desde El Salvador con una tripulación de 21 personas y ya se unió a las tareas de búsqueda. Esta nave puede sobrevolar a un nivel muy bajo del océano durante unas 12 horas seguidas y tiene un radar diseñado para rastreo abajo del agua.

Atentado. Mientras en Brasil reina la esperanza, en Francia la palabra que más se repite es «misterio». Nadie se explica como un avión casi nuevo -de 2005-, tachado como uno de los más seguros del mundo, que tuvo su última inspección en abril y con un comandante con vasta experiencia piloteándolo, pudo desaparecer en el medio del mar sin dejar señal.

En las primeras horas del lunes, Air France recurrió a la explicación meteorológica: a las tormentas, especialmente duras y violentas en esa zona del planeta y al impacto de un rayo en el fuselaje que hubiera dejado sin electricidad al avión. Pero los expertos no parecen compartir esta teoría, señalan que por más fuerte que sea la tormenta es casi imposible que esta pueda hacer caer a un avión de esas características que tiene un sistema especial para recibir los rayos.

El primer ministro, Francois Fillon, aseguró que «no hay ninguna hipótesis que prime sobre otra», los medios locales interpretaron esto como que no se descartaba la posibilidad de un atentado. También el Ministro de Transportes, Jean Louis Borlo, consultado por si se podía tratar de algún tipo de ataque, respondió: «No se excluye nada, porque no sabemos nada».

El jet Airbus 330 partió de Río de Janeiro en la noche del domingo con 216 pasajeros y 12 tripulantes a bordo, según datos brindados por la propia compañía Air France. Llevaba 61 ciudadanos franceses -entre ellos una mujer con nacionalidad uruguaya que viajaba tras visitar a su familia en Montevideo (ver aparte)-, 58 brasileños, 26 alemanes, nueve chinos y nueve italianos. También había ciudadanos de otros 27 países, entre ellos dos estadounidenses, dos españoles y un argentino. Los pasajeros eran 126 hombres, 82 mujeres, siete niños y un bebé.

Si no se encuentran sobrevivientes éste será el peor desastre aéreo de aviación civil desde el choque, en noviembre de 2001, de un jet de American Airlines en el condado de Queens, en Nueva York, en el que murieron 265 personas.

El avión viajaba a unos 10.670 metros de altura y a una velocidad de 840 kilómetros por hora hasta que, a cuatro horas del despegue desapareció. Al momento que se perdió la comunicación el piloto no reportó incidentes. De todos modos, el sistema automático del aparato envió un mensaje que informaba sobre pérdidas de presión de la cabina y una falla eléctrica. Esto fue lo último que se supo.