Hamas ya gobierna a los palestinos

Luego de una reunión que duró dos horas, Haniye dijo que formará un gobierno de «unidad nacional» con representantes de distintos sectores.

Antes del encuentro, un estrecho colaborador de Abbas, Nabil Abu Rdeneh, había dicho que el nuevo gobierno debería aceptar los compromisos asumidos por gobiernos previos. Aludía a acuerdos con Israel y al plan de paz con auspicio internacional conocido como «hoja de ruta».

Se cree que Abbas mencionó esos compromisos en una carta que entregó a Haniye, pero el contenido de la misma no ha trascendido por ahora.

Abbas está presionando a Hamas para que canjee la lucha armada por las conversaciones de paz con Israel. Estados Unidos y otros países amenazan con cortarle los fondos a la Autoridad Palestina.

Aislado y rodeado por todos los flancos, Hamas ahora tiene que formar un gobierno. Haniye, el nuevo primer ministro es un legislador por Gaza que lideró la lista nacional de su partido y que es descrito, indistintamente como un pragmático y como un moderado, en términos de Hamas. Esta semana, Hamas comenzó las conversaciones con otros grupos palestinos, incluyendo a los sectores armados, para ver si se unen en un gobierno de unidad nacional. El lunes, Jihad Islámica, que continúa atacando a Israel a pesar de un tentativo cese el fuego de otros grupos radicales, adelantó que no se le unirá. El mismo día, el comandante militar del grupo en Cisjordania, fue abatido por tropas israelíes en Naplusa.

A Hamas le gustaría que la gente de Fatah también se sume al gobierno. El lunes, Abbas afirmó que su partido se uniría pero con ciertas condiciones. Pero Fatah está dividido y la tendencia entra la mayoría de sus miembros es dejar que Hamas maneje las cosas y cometa sus propios errores. Si no puede conseguir que se le unan, Hamas anunció, que convocará tecnócratas apolíticos para los ministerios claves. Pero no hay pistas de quienes serían.

No importan los nombres, porque no van a hacer mucho para amainar a los principales enemigos de Hamas. Con elecciones en Israel, el 28 de marzo, hay una gran presión para que Ehud Olmert, el actuante primer ministro y heredero aparente de Ariel Sharon, tome la línea dura. Israel siguió la inauguración de la legislatura palestina anunciando que comenzaría a tratar a la Autoridad Palestina como un entidad terrorista. Cortará los ingresos que recibe en nombre de la Autoridad Palestina y que se supone debe transferir bajo un acuerdo económica firmado en la década de 1990, y que continuará restringiendo los movimientos de legisladores de Hamas, aún dentro de Cisjordania. Algunos tuvieron que evitar los puestos de control para llegar a la sesión inaugural.

Estados Unidos, donde hay un proyecto para efectivamente imponer un bloqueo a los fondos de la Autoridad Palestina, también está apretando a Hamas. Mientras los líderes de Hamas han estado viajando por Medio Oriente, pidiendo dinero, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, se embarcó en su propia gira para convencer a los países árabes que detengan todo lo que no sea ayuda humanitaria. Estados Unidos, además, le está pidiendo a la Autoridad Palestina que devuelva U$S 50 millones sin gastar que le había sido enviado para proyectos de infraestructura. Los donantes europeos permanecen divididos pero es probable que tengan que reducir por lo menos alguna de las ayudas.

Con todo esto, la crisis fiscal no va a demorar en llegar. La Autoridad Palestina pagó sus salarios con 10 días de retraso este mes, después que Israel decidió hacer un último pago de rentas. No está claro cuándo llegarán los pagos programados para el 1º de marzo. Desde que los 137 mil empleados de la Autoridad Palestina brindan los ingresos para un tercio de la población palestina con sus salarios, las sanciones de Occidente se harán sentir.

Los palestinos están preocupados por el futuro pero después de la incapacidad de Fatah en todos los rubros, desde manejar los servicios básicos a negociar la paz, no están dispuestos a volver atrás. La presión sobre Hamas, podría reforzar la solidaridad hacia el grupo. Y el apretón financiero tampoco podría ser muy efectivo. Aun si Occidente corta sus propios aportes y persuade a algunos países de Medio Oriente a hacer lo mismo —lo que podría irritar a los ya enojados musulmanes de la región— hay muchas redes informales de financiación, a través de centro de caridad islámica en varios países, hombres de negocios y contrabandistas, que podrían mantener el flujo de efectivo.

Aun más, si Hamas tiene éxito en cortar la corrupción y la ineficiencia en la Autoridad Palestina, que tiene miles de empleados ficticios en planilla, podría descubrir que se las puede arreglar con muchísimo menos que antes. Si eso pasa, habrá una Autoridad Palestina mucho menos inclinada a aceptar las demandas de Occidente —reconocer Israel y renunciar a la violencia— de lo que Hamas está ahora.