Hay cuestiones mucho más profundas que una crisis económico-financiera.

El profesor español Manuel Bermejo, director de Programas de Alta Dirección del Instituto de Empresa con sede en Madrid, conversó con ECONOMIA & MERCADO sobre la gestión empresarial en tiempos de crisis, el rol del empresario y la necesidad de una mentalidad emprendedora en la sociedad. El entrevistado dará en Montevideo una conferencia titulada «Gestión de la crisis – De la amenaza a la oportunidad» que organiza la Asociación de Antiguos Alumnos de IE Business School el jueves 30 de julio. A continuación un resumen de la entrevista.

-¿Cómo debe encararse la gestión empresarial ante los impactos de la crisis global?

-Cabe precisar que esta es una triple crisis conformada por la crisis financiera, la crisis económica y una crisis de valores. La primera se inició como consecuencia de la explosión de los créditos subprime en Estados Unidos, que consistió lisa y llanamente en la concesión ilimitada de hipotecas a quienes se sabía o, al menos, se tenían fuertes sospechas de que no iban a poder pagarlas. Esa crisis financiera acabó permeando a la economía real porque al no haber acceso al crédito, tampoco hay liquidez. Así es que se ha creado un círculo vicioso ya que el consumo se contrae, las empresas no invierten, el desempleo aumenta, etc. Pero la gente se olvida que, en el trasfondo de lo que está ocurriendo en el mundo, vivimos una profunda crisis de valores.

-¿En qué consiste esa crisis de valores?

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-Hemos sustituido todos nuestros valores tradicionales por un único valor: el dinero. Esa actitud se ve reflejada en la ambición desmedida de los banqueros por lucrar con productos financieros, de los empresarios que se endeudan muy por encima de sus posibilidades reales, dejando de ser administradores prudentes. Y, a su vez, los individuos nos convertimos en consumidores obscenos.

-Los economistas están proponiendo distintos proyectos para hacer frente a la recesión económica. Pero, ¿qué recomienda Ud. para que se supere la crisis de valores a nivel empresarial?

-La lección que debemos tomar de esta profunda crisis sería recuperar valores tales como honestidad, trabajo, perseverancia, compromiso, planes de largo plazo, alineamiento estratégico. Lamentablemente, tanto en España como en América Latina tenemos puesto el foco en lo urgente y perdemos la perspectiva de lo importante, con lo cual se pierde la capacidad del pensamiento estratégico.

Talento

-¿Qué otras sugerencias le haría a los empresarios hoy día?

-El factor más escaso en tiempos de crisis no es el dinero, ni el petróleo, ni el agua. Es el talento. Cuanto más talento haya en una empresa, mejor esta podrá hacer frente a la recesión. Por eso, recomiendo a los empresarios que cuiden a sus colaboradores más talentosos. Cuando tengan que hacer ajustes presupuestales, deben ser muy criteriosos porque las compañías, al igual que las personas, tienen músculo y grasa. En estos tiempos difíciles, hay que suprimir la grasa necesariamente. Pero, si se toca el músculo, que es el talento, la tecnología, la inversión en marcas, la adquisición de maquinaria, etc., la medida puede resultar en pan para hoy pero hambre para mañana.

También les digo a los empresarios que deben innovar porque nuestra sociedad, que vive en permanente transformación, cambia significativamente en los períodos críticos. Hoy el mundo está dando enormes oportunidades para los emprendedores que sean capaces de apostar a una propuesta innovadora verdaderamente atractiva para el mercado consumidor.

-¿Qué solución vislumbra para las empresas afectadas por la crisis global?

-En tiempos de grandes convulsiones es cuando se toman las decisiones más trascendentes. Si nos remontamos en la historia, la vieja Europa entró en una gran crisis en 1453 cuando Constantinopla cayó en manos de los turcos otomanos. A partir de ahí se le cerraron a los nacientes estados europeos las rutas comerciales al Oriente. Por tanto, hubo que buscar nuevas alternativas y, al final de ese proceso emprendedor, se llegó al descubrimiento de América. Hoy tenemos que mirar con la misma perspectiva y darnos cuenta que existen cuestiones más profundas que una simple crisis económico-financiera.

-¿Por qué el empresario no es generalmente reconocido en América Latina?

-Quizás los pueblos latinos de Europa y América traemos una herencia del cristianismo por la cual, a diferencia de los anglosajones, parecería que ganar dinero está mal visto. En nuestros países hay un componente social que menosprecia la figura del empresario. Incluso en el vocabulario cotidiano, «empresario» es, de alguna manera, un término políticamente incorrecto y, por consiguiente, hemos creado una palabra políticamente correcta: «emprendedor». Este último es el empresario bueno, innovador, con conciencia social del que todos -tanto los de derecha como los de izquierda- podemos sentirnos orgullosos.

-¿Cómo se crea una mentalidad emprendedora?

-Primero hay que hacer una labor muy importante de formación a partir de la educación básica y de concientización a nivel de la sociedad. En España, cada partido que llega al poder cambia los programas académicos, pero a nadie se le ha ocurrido hasta ahora incluir un curso para emprendedores en las universidades y mucho menos en los colegios secundarios. La excepción ha sido el Instituto de Empresa – Business School de Madrid, en donde se creó una cátedra de Emprendedurismo a mediados de la década del ochenta. No es casualidad que hoy el 25% de los egresados de esta institución son empresarios. Muchos de los que han optado por esta actividad no provienen de familias de empresarios y su decisión se basó en que perciben que el riesgo no es tan grande si se cuenta con una formación adecuada. No obstante, falta mucho para que esa profesión obtenga el debido reconocimiento social. Seguramente, tendrá que producirse un cambio radical al respecto ya que nuestro modelo económico es insostenible si todo el mundo continúa aspirando a integrar la plantilla del Estado.

-Un porcentaje considerable de profesionales universitarios hoy trabaja para grandes compañías. ¿Cómo se puede lograr que esos ejecutivos que no tuvieron una formación empresarial desarrollen un espíritu emprendedor?

-Como el ejecutivo de nuestros días tiene que ser cada vez más emprendedor, las propias empresas suelen promover el desarrollo de ese espíritu mediante una formación «in company». Hoy es perceptible que detrás de los elementos tradicionales de la cultura de las empresas y de los valores de los individuos que componen las mismas, se valoriza la iniciativa emprendedora, entendida como el desarrollo de capacidades para advertir oportunidades de negocios, innovar, acercarse mejor a los clientes, etc. porque vivimos en una sociedad de creciente competencia, de cambio tecnológico, de gran dinamismo y de globalidad.