Hispano se sumó a la lista de precandidatos demócratas

Se trata del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, de madre mexicana. Además de ocupar la primera magistratura de su Estado, ha sido congresista, embajador de Estados Unidos en la ONU y secretario de Energía. De llegar victorioso al final de la carrera, se convertirá en el primer presidente de ascendencia latinoamericana.

De igual manera, y dentro del Partido Demócrata, si ganara Clinton EE.UU., tendría su primera presidenta; si el carismático Obama venciera las internas y luego las generales, un negro dirigiría los destinos de la primera potencia mundial.

Richardson dijo ayer que asumía el desafío de luchar por la presidencia debido «al daño que se le ha hecho al país en los últimos seis años», en clara alusión al gobierno de George W. Bush, republicano.

«Nuestra reputación internacional está por el suelo, nuestra economía se ha debilitado, y han desaparecido el civismo y la decencia de nuestro gobierno», dijo Richardson, quien prometió traer de vuelta a los soldados en Irak.

Con la postulación de Richardson, más la de Clinton el sábado y la del republicano Sam Brownback, también este fin de semana, ya son 14 los candidatos de ambos partidos que han manifestado su intención de pelear en sus respectivas internas, que comenzarán dentro de un año. Las elecciones presidenciales en EE.UU., se harán en noviembre de 2008.

encuestas. Falta mucho para las elecciones, aún las primarias. Sin embargo, los primeros kilómetros de esta maratón se viven con intensidad.

Hillary Clinton, ex primera dama y hoy senadora de Nueva York, está a la cabeza de las preferencias entre el electorado demócrata. Una encuesta del Washington Post y la cadena ABC le otorgan el 41% de las preferencias. En segundo lugar se encontraba Barack Obama, senador por Illinois, con el 17%.

Un sondeo anterior, de Gallup, también le daba supremacía a Clinton sobre Obama, con el 29% contra el 18%. En ambos casos, en un lejano tercer lugar, se ubicaba el ex candidato a la vicepresidencia John Edwards.

Richardson -cuya candidatura no se conocía al momento de confeccionar la encuesta- sólo tenía el 1% de los votos.

En el campo republicano, el mismo sondeo le daba el primer lugar a Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York, con la simpatía del 34% de sus electores. El segundo lugar fue para el veterano de guerra John McCain, que lo escolta con un cercano 27%.

Pese al tiempo que falta para las elecciones, es claro que los republicanos están en desventaja frente al electorado. La cada vez menos popular gestión de Bush, tiene buena cuota de responsabilidad en ello. Aún se discute si la excelente imagen de Giuliani al frente de la Gran Manzana bastará para dar vuelta la situación.

Otros candidatos republicanos, como Mitt Romney (quien de ganar sería el primer mormón en llegar a la presidencia), el ya mencionado Brownbak, que encarna a la derecha religiosa, y Tom Tancredo, favorable de una línea muy dura contra la inmigración, despiertan muy pocas simpatías en el electorado.

Sin embargo, tampoco los demócratas pueden dar por ganada la elección. Muchos se preguntas si EE.UU., está preparado para tener un presidente negro, cuando 50 años atrás la segregación estuvo institucionalizada, y dos décadas atrás Jesse Jackson debió abandonar, entre amenazas, sus pretensiones presidenciales. Similar interrogante sirve para el caso de Richardson, aún cuando los latinos son hoy la minoría más populosa de ese país.

Ni siquiera Clinton la tiene segura. Un 38% de todos los votantes tiene una mala imagen de ella, porcentaje que trepa al 78% en caso de los electores republicanos. Esto sugiere que la ex primera dama tal vez no tenga la capacidad de atraer suficientes votos para una victoria en noviembre de 2008.