Histórica sesión del gabinete en un pueblo del interior profundo

El presidente de la República, Tabaré Vázquez, cumplirá así con una promesa efectuada en la campaña electoral de 1994 cuando buscaba llegar por primera vez al gobierno.

Once años después, Vázquez deberá enfrentar a una población que le exigirá la apertura de fuentes laborales y mejores condiciones de vida para los trabajadores rurales.

El mandatario, quien ayer se encontraba en una estancia de la zona a unos 40 minutos de Zapicán, arribará sobre la hora 10 al pueblo. Sus ministros, quienes viajarán en ómnibus y en helicóptero desde Montevideo, también llegarán a esa hora.

La reunión será abierta y tendrá lugar en una carpa instalada por el gobierno.

Está previsto que Vázquez efectúe un discurso de más de 30 minutos, en donde detallará las condiciones en qué encontró el país. Allegados al presidente informaron que Vázquez brindará cifras sobre las cuentas del Estado. Luego Vázquez y sus ministros escucharán a las organizaciones y vecinos de la zona.


Mejoras en días. “No se si van a haber cambios pero por lo menos algunas cosas mejoraron desde que (el presidente) anunció que venía a visitar al pueblo”, comentó ayer a El Observador uno de los comerciantes de la zona. La policlínica y varias dependencias públicas mejoraron su aspecto. Los altos pastizales que decoraban el local de UTE fueron cortados, los ventanales del centro de salud ya no tienen fisuras y hasta se enderezaron algunas columnas del alumbrado público. Funcionarios de ANTEL colocaron 40 líneas de teléfono e instalaron una antena para posibilitar el uso de telefonía celular. “En un mes vení y fijate si el pueblo sigue igual”, comentó un lugareño.


Siesta interrumpida. Los delegados de la Presidencia de la República pelearon ayer contra el viento y la pertinaz llovizna para instalar la carpa que albergará al presidente, sus ministros y unas 500 personas. Las pruebas de sonido alteraron la habitual siesta pueblerina, mientras los custodios de Vázquez revisaron cuidadosamente cada rincón de la carpa. En la comisaría de Zapicán se ultimaron los detalles para la seguridad del presidente: más de 100 efectivos de Caminera, Inteligencia y la Jefatura de Minas.

Una decena de puestos de alimentos se instalaron en los alrededores para la zafra. Chorizos al pan, asado con cuero, guiso y salpicón de pollo serán las ofertas gastronómicas que tendrán la más de 1.000 personas que se aguardan para el evento. Tres bares desempolvaron las botellas y después de algunos años decidieron abrir sus puertas para la ocasión. “Decidimos abrir porque viene gente, sino cerramos porque esto está muerto”, comentó Javier Baladar, quién decidió romper los candados.


Vivir en Zapicán. La mayoría de los habitantes se dedican a la actividad pecuaria y a efectuar trabajos zafrales para instituciones públicas y privadas. “Yo vivo de cortar árboles o de trabajos de albañilería”, contó Baladar. El hombre, de poco más de 30 años, se quejo por las malas remuneraciones en el área rural. “En la campaña pagan $ 2.000 por mes, no me da para pagar el alquiler de la casa”, expresó.

Los lugareños cuentan que se redujo la oferta laboral en el campo. “De cuatro peones pasaron a tener uno. Lo que pasa es que los estancieros mantienen a las vacas o a los peones”, manifestó un vecino.

La mayoría de los jóvenes de Zapicán emigran para estudiar en Florida, Minas, Treinta y Tres o Montevideo. En el pueblo sólo hay hasta tercer año de liceo. La ausencia de adolescentes determina que en esta zona no se realicen bailes ni haya centros nocturnos de esparcimiento.

El último hurto se produjo hace un año. Dos personas ingresaron a un comercio y robaron una bombilla y dos cartones de cigarrillos, informó el oficial Daniel Amaro. ¿La droga? En los registros de la Policía no hay datos de incautamiento de estupefacientes. “Acá hay 12 o 15 jóvenes y se portan bien”, dijo Amaro.