Huelga del transporte y protesta estudiantil causan caos en Francia

Ya desde anoche se convocó a parar en la empresa pública de ferrocarriles, la SNCF, y hoy se plegarán los trabajadores del transporte urbano de París, la RATP, y los obreros de las compañías de la energía Electricité de France y Gaz de France.

El «éxito» de la convocatoria en los sectores del transporte se da por descontado.

Las mismas autoridades de las empresas anunciaron que habrá una escasa actividad de sus servicios, con el agravante de que los paros se podrían renovar cada 24 horas. Esto genera gran incertidumbre para los usuarios, respecto a cuándo se levantará la medida.

A su vez, los gremios están convencidos de repetir la adhesión del paro que hicieron el 18 de octubre pasado: un 73% de los transportistas se sumó a la huelga lo que causó grandes problemas de desplazamientos a quienes deseaban llegar a su trabajo.

Los franceses han recurrido a la reserva de taxis, remises,y a las bicicletas. Otros ya avisaron que no irán a trabajar.

El motivo de la protesta es la intención del Ejecutivo, encabezado por el presidente Nicolás Sarkozy, de modificar el sistema de régimen especial para acceder a la pensión que tiene medio millón de asalariados de esas compañías, de manera que aumenten, de 37,5 a 40 años, el período de cotización que da derecho a una jubilación completa.

Aunque el segmento laboral afectado por ese cambio (1,1 millones de trabajadores) no es muy numeroso, los sindicatos involucrados han señalado que el caso se ha convertido en un símbolo del deseo de Sarkozy de ampliar su política de reformas a toda la sociedad.

El propio presidente ratificó ayer que llevará «hasta el final» sus reformas: «nada me desviará del objetivo. Esas reformas han sido aprobadas por los franceses» en las consultas electorales.

APUESTAS. El Gobierno cuenta con el respaldo de las encuestas que sugieren que la huelga no es bien vista por los ciudadanos -un sondeo reveló que el 55% de los franceses están en contra del paro- y con la posibilidad de que un paro prolongado cause exasperación y se vuelva contra las centrales.

Los gremios buscan convencer a los trabajadores de que la movilización es un freno contra futuros recortes de derechos laborales de parte del Gobierno.

Pese a la tirantez del enfrentamiento ente ambas posiciones, aún queda espacio para el diálogo. Hacia allí apuntan el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, y el líder del principal sindicato francés, la CGT, Bernard Thibault, en un último intento de buscar un consenso, aunque hay diferencia de fondo desde el momento en el que Gobierno quiere que las negociaciones se lleven a cabo entre empresarios y sindicalistas y éstos quieren que participe también el Ejecutivo.

Con su iniciativa los sindicatos se han convertido en la verdadera oposición a Sarkozy, ante la parálisis de las fuerzas parlamentarias de izquierda, uno de cuyos líderes, Francois Hollande, pide al Gobierno que busque el acuerdo y no el reto.

Además, Sarkozy tiene otros frentes abiertos, ya que los sindicatos de funcionarios convocaron un paro para el 20 de noviembre, los tribunales otro el 29 y los estudiantes se movilizan desde hace días contra la ley de autonomía universitaria aprobada hace tres meses.

En este contexto, los opositores al presidente recuerdan, para desacreditarlo, que se acaba de aprobar un incremento de su salario que triplica el actual y que en la reforma fiscal de hace unos meses hubo medidas favorables a las rentas más altas.

La conclusión que deja esta pulseada de poderes en Francia es que aunque las encuestas le dan la razón al Gobierno en su posición ante esta huelga, revelan también un descenso de la popularidad de Sarkozy ante la falta de avances en la principal preocupación de la ciudadanía, que es la mejora del poder adquisitivo.