Huelga general del transporte impacta la gestión de Sarkozy

Miles de franceses se vieron involucrados en la huelga nacional del transporte que afectó ayer a Francia motivada por la reforma de los regímenes especiales de jubilación.Con el transporte terrestre -ferroviario y automotor- casi totalmente paralizado debido a la alta adhesión que tuvo la protesta, ubicada en un histórico 73%, los franceses afrontaron serias dificultades para llegar a sus trabajos.Y la situación podría agravase aun más si los sindicatos del sector llegan a un acuerdo para prolongar la huelga después de hoy, plazo previsto para que se levante la medida. «Si el gobierno siguiera en una posición intransigente, naturalmente tendríamos que contemplar la continuación», alertó Bernard Thibault, secretario general de la CGT.Otros rubros como los relacionados a la energía y el gas alcanzaron entre un 60% y 90% de acuerdo a los datos de las centrales de trabajadores.El descontento también se reflejó en las calles donde unos 150.000 manifestantes participaron del movimiento, según fuentes policiales.Cambios. Los sindicatos estiman que el peso multitudinario que logró el paro nacional permitirá que el presidente Nicolas Sarkozy revea su iniciativa de reforma cuyo principal aspecto pasa por el aumento del tiempo de cotización para la jubilación en los regímenes especiales -que nuclean a 1.600.000 franceses en el área de energía y transportes- de los 37,5 a los 40 años para 2012.El argumento que ha convencido a buena parte de la población, más de la mitad está de acuerdo con la huelga, es que esta reforma se expandirá al resto de los franceses, produciéndose una baja de todas las pensiones.Las pancartas de los manifestantes hacían referencia a que si el estado piensa en una reforma del sistema jubilatorio, lo mejor sería hacerlo a fin de lograr una reparación de todas las categorías, régimen especial y general de manera igualitaria.Pese a las presiones populares, el gobierno ha prometido firmeza en su proyecto. «El aumento del período de cotización es algo en lo que no podemos ceder», declaró el portavoz del gobierno, Laurent Wauquiez.Incluso la respuesta de las autoridades ha sido que la reforma está legitimada por el respaldo de la ciudadanía obtenido por Sarkozy en las elecciones presidenciales, una instancia a la que la población llegó conociendo el programa de gobierno del ahora presidente.No obstante, la apuesta de ambas partes es a favor del diálogo para solucionar el conflicto. Thibault espera que el próximo encuentro con el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, «tenga reales márgenes de negociación y no sea un encuentro para que nos explique una vez más la reforma con la que no estamos de acuerdo».Bertrand ha dicho que está «dispuesto a recibir» a las organizaciones sindicales a partir de la semana próxima, momento para el cual se especula que podrían plantearse nuevas movilizaciones.La dimensión del conflicto no es menor, y algunos temen que se repita la crisis de 1995 cuando las movilizaciones contra la reforma de los regímenes especiales dejaron al país prácticamente paralizado durante 25 días. La historia recuerda que el impulsor de la reforma, el primer ministro Alain Juppé, debió abandonar el cargo debido a la crisis del transporte.La huelga general no podía llegar en peor momento. Francia debe afrontar el desafío de proveer transporte a los 80.000 espectadores que asistirán a la final del Mundial de Rugby, a disputarse este sábado; pero para el propio Sarkozy este primer gran escollo a nivel interno puede significarle el fin de la luna de miel tras su asunción, en una referencia caprichosa a los vaivenes de su vida privada.