Hugo Chávez fue reelecto por mayoría abrumadora

El Consejo Nacional Electoral (CNE) divulgó su primer boletín oficial cuando ya se había escrutado casi el 80% de los votos. El panorama que reflejaba era irreversible. Chávez contaba con 5,9 millones de votos, y su adversario, el gobernador del estado petrolero de Zulia, Manuel Rosales, 3,7 millones. La participación fue del 62%, por lo que la ventaja del presidente ya era irreversible.

Antes del anuncio oficial, los simpatizantes de Chávez ya habían lanzado en el centro de la ciudad una lluvia de fuegos artificiales desde la sede del Ministerio del Interior, mientras decenas de partidarios recorrían las principales calles en motos y portando banderas rojas, color del «chavismo».

Los datos preliminares conceden a Chávez la cuarta victoria electoral desde 1998, cuando ganó la presidencia por primera vez. De esta manera, se convirtió en el primer presidente de la democracia venezolana en ganar cuatro elecciones continuas.

Los resultados coinciden con la mayoría de las encuestas que en los últimos meses otorgaron una amplia victoria a Chávez en su intento de conseguir un nuevo mandato de seis años. Sin embargo, parece difícil que el presidente alcance su meta de ganar con 10 millones de votos, lo que fue el centro de su campaña electoral.

«Viva la revolución socialista, el destino estaba escrito«, dijo Chávez desde un balcón en el palacio de gobierno y tras cantar el himno nacional rodeado de algunos de sus ministros, mientras abajo en la calle miles de simpatizantes gritaban «¡uh ah, Chávez no se va!»

«Que nadie le tenga miedo al socialismo… el socialismo es humano, el socialismo es amor«, gritó el mandatario bajo un fuerte aguacero.

Hoy «comienza pues esa nueva era… Venezuela, lo hemos demostrado, es roja, rojita«, dijo el presidente, cuyo mandato en los últimos años ha estado rodeado de tropiezos, agitaciones y la sobrevivencia política de un hombre de innegable carisma, pero que además maneja las ingentes riquezas petroleras del quinto exportador de crudo más grande del mundo.

Chávez afirmó que su reelección «es otra derrota para el diablo que pretende dominar al mundo», en una alusión a su homólogo estadounidense, George W, Bush. Enseguida, dedicó su triunfo al presidente cubano, Fidel Castro.

El presidente reelecto hizo votos para que la oposición se incorpore a su proyecto. «Ojalá que se comporten a la altura de la esperanza de este pueblo, dejen los atajos y las emboscadas y se incorporen al proyecto de construcción de la nueva democracia», dijo Chávez.

Antes, desde su comité de campaña se pidió a la oposición que reconociera la derrota.

Al otro extremo de la ciudad, se esperaba que Rosales hablara. El candidato opositor no tuvo una respuesta inmediata. Desde su comando de campaña, y antes que se conocieran los primeros datos oficiales, se había denunciado que el canal multiestatal Telesur había difundido cifras «falsas».

Los observadores internacionales coincidieron en que la jornada se desarrolló en calma, hubo una afluencia masiva de votantes y que no hubo incidentes mayores.

El próximo gobierno deberá encarar un país dividido políticamente y con una tasa de desempleo de alrededor de 9%, aunque analistas económicos destacan que la mitad de la fuerza laboral de casi 11 millones de personas está en el sector informal.

Igualmente existe un déficit habitacional de más de un millón de viviendas, mientras la criminalidad dejó en 2005 unos 9.000 homicidios, ligeramente por debajo del año anterior.