Ignoraron pruebas de un posible ataque

A eso se suma el creciente debate sobre la directa vinculación de la intervención británica en Irak y la elección de Londres como blanco terrorista.

Según trascendidos, agentes del MI5 determinaron que Mohammad Sidique Khan no constituía una amenaza a la seguridad nacional y decidieron no mantenerlo bajo vigilancia después de investigarlo en relación con un supuesto plan para detonar un camión bomba en Londres.

Según otro informe, la Inteligencia estadounidense había advertido a los británicos que el jamaiquino Germaine Lindsay estaba en una lista de personas a vigilar, pero el MI5 no lo hizo.

La inteligencia británica descubrió, según los trascendidos, que Khan, un ayudante de docencia en una escuela primaria del noreste de Inglaterra, había visitado la casa de un hombre vinculado con un presunto plan para provocar una explosión, posiblemente en un club nocturno del barrio londinense de Soho, con una bomba fabricada a base de fertilizante.

En esa investigación, llamada «Operación Grieta», los detectives detuvieron a ocho sospechosos en el sur de Inglaterra y secuestraron media tonelada de nitrato de amonio, un fertilizante químico usado por muchos fabricantes de bombas caseras.

La secretaría del Interior se negó a hacer declaraciones sobre la sugerencia de que los pesquisas habían pasado por alto una pista crucial, o sobre los informes de que un británico de origen paquistaní que aparentemente tenía vínculos con Al Qaeda pudo entrar al país dos o tres semanas antes de los ataques del 7 de julio y salió del país el día anterior.

Difundido ayer, un informe de Chatham House —la organización conocida antes como el Instituto Real De Asuntos Internacionales (RIIA)— critica las fallas de los servicios de seguridad británicos.

Según el documento, Gran Bretaña desestimó hasta 2001 la amenaza islamista, al albergar durante mucho tiempo a extremistas que preparaban atentados. En esos años, los servicios de inteligencia británicos se concentraban casi con exclusividad en el conflicto de Irlanda del Norte y en particular al IRA, indica el informe.

IRAK. En tanto, el debate sobre Irak volvió a la primera plana en Gran Bretaña, tras críticas de dirigentes laboristas e informes de expertos que afirman que esa guerra convirtió a este país en un objetivo de los terroristas.

El informe de Chatham House también contradice la versión del primer ministro Tony Blair de que los atentados del 7 de julio fueron obra de fanáticos que quieren imponer al mundo su ideología del mal y que no tienen ninguna relación con la guerra de Irak.

El documento elaborado por Frank Gregory, de la Universidad de Southampton, y por el profesor Paul Wilkinson, experto en terrorismo de la Universidad de St. Andrews, en Escocia, subraya la vulnerabilidad de Gran Bretaña por su presencia al lado de Estados Unidos en Irak y Afganistán.

Gran Bretaña corre un riesgo particular debido a que este país es el aliado más cercano de Estados Unidos en la invasión de Irak y Afganistán, subraya el informe.

El documento estima que la guerra en Irak ha contribuido a fortalecer a Al Qaeda —que se atribuyó la matanza en Londres, que dejó 56 muertos y unos 700 heridos— al dar un impulso a la propaganda, al reclutamiento y a la colecta de fondos de la red terrorista.

Titulado «Estar en el asiento del pasajero para atacar al terrorismo es una política de alto riesgo», el informe concluye que uno de los principales problemas para el gobierno británico es su alianza con Estados Unidos, que no se da en un nivel de igualdad.

«Londres no tomó decisiones en condiciones de igualdad (con Washington) sino como el pasajero que va en el asiento trasero y ha dejado el volante a su aliado, el conductor», opina el informe. El gobierno desestimó el informe.

Pero lo que queda claro es que, pasado el primer impacto, el tema de Irak y su relación con los ataques contra Londres planearán sobre el debate político en este país.

En editoriales y artículos, en la calle y en mitines, más y más personas señalan la relación de la invasión y ocupación de Irak con los atentados contra tres metros y un bus en Londres.