IMM: EP se pelea, nacionalistas buscan y colorados esperan

Unos no encuentran el candidato que les conforme; otros tienen en pugna a más de un postulante y situaciones de enfrentamiento interno; los terceros esperan que los demás resuelvan sus problemas antes de escoger a la persona indicada.
La elección de las candidaturas del Encuentro Progresista, el Partido Nacional y el Partido Colorado a la Intendencia de Montevideo se está convirtiendo en un entuerto más complicado de lo previsto y los distintos partidos aplazan la decisión final en medio de febriles negociaciones que hasta ahora han conducido a callejones sin salida.

En la izquierda es donde más olas está levantando la definición del asunto y, aunque sus dirigentes tienen tiempo para ponerse de acuerdo hasta el 29 de enero cuando se reunirá el Plenario Departamental, la lucha por elegir al casi seguro futuro intendente ya ha dejado hondas heridas.

Cuando el nombre que el presidente electo Tabaré Vázquez eligió como su favorito a la Intendencia –el presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto– comenzó a desinflarse, el Movimiento de Participación Popular (MPP) terminó de pinchar el globo lanzado la candidatura de Luis Rosadilla.

Entonces el resto de los sectores vieron que el MPP no tenía previsto dar marcha atrás y empezaron a lanzar sus propios favoritos: Ana Olivera (Partido Comunista), Carlos Varela (Asamblea Uruguay), Alberto Roselli (independiente) y Héctor Lescano (Alianza Progresista). Luego en el MPP se manejó el nombre de Ricardo Erlich como persona de consenso pero el intento derrapó de inmediato.

El lunes 13 el Nuevo Espacio (NE) lanzó la candidatura del senador Rafael Michelini complicando aún más el panorama. Tanto que el futuro ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, José Mujica, está dispuesto a lanzarse él mismo al ruedo si le vetan a Rosadilla.

En las próximas horas los cabezas de lista del Encuentro Progresista-Frente Amplio continuarán tratando de dar con la persona indicada antes de que más precandidatos queden por el camino que conduce al edificio de ladrillos de la avenida 18 de Julio. La mala relación entre el MPP y Asamblea Uruguay –que también eclosionó en Canelones– complican aún más las perspectiva de un acuerdo sin vencido ni vencedores. “Lo más importante es que Tabaré se mantenga lejos de esta lucha que está salpicando para todos lados”, dijo a El Observador un allegado al futuro mandatario.


Indefinición y espera. En el Partido Nacional las cosas están un poco menos complicadas. Pero solo un poco. “En 15 días el asunto tiene que estar resuelto”, dijo hace casi dos meses el presidente del Directorio blanco, Jorge Larrañaga. Los sectores mayoritarios de esa colectividad quieren un candidato común pero la tarea está resultando pesada. Ya dijeron que no a la propuesta Juan Andrés Ramírez, Ana Lía Piñeyrúa y Sergio Abreu, entre otros.

En Alianza Nacional propusieron a Ruperto Long pero la Correntada Wilsonista y el Herrerismo no consideran conveniente apoyar a un dirigente que ya tuvo su chance en las elecciones pasadas y terminó en un lejano tercer lugar detrás del frenteamplista Mariano Arana y del colorado Oscar Magurno.

Los herreristas quieren lanzar al senador electo Gustavo Penadés y en la Correntada Wilsonista consideran que la diputada Beatríz Argimón tiene las dotes suficientes como para integrar una fórmula comunal. El nombre que más sonó entre los blancos en los últimos días como candidato de unidad es el del coordinador de la secretaría de Asuntos Sociales, Miguel Cecilio, pero éste dijo ayer a El Observador que no se postulará.

En el Partido Colorado esperan. Solamente el nombre del ministro de Turismo, Pedro Bordaberry, suena en boca de los dirigentes de la lista 15. En esa colectividad creen que las candidaturas deben ser proclamadas lo antes posible pero después de que lo hagan blancos y frenteamplistas.