Incertidumbre en Argentina

Argentina era pura incertidumbre anoche. Tras una extensa sesión en el Senado donde los legisladores expusieron durante más de 14 horas, al cierre de esta edición aún no se había votado la polémica ley de retenciones. Sin embargo, los medios habían adelantado que la votación estaba empatada en 36 senadores para cada lado. De esa manera, debía ser el vicepresidente Julio Cobos, en su calidad de presidente de la cámara alta, el encargado de desempatar. Si el proyecto es rechazado, debe volver a Diputados, lo que supondría un duro golpe para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en el poder desde diciembre del año pasado.
Cobos quedaba entonces en una posición sumamente delicada pues ya ha tenido desencuentros con la administración Kirchner. Además, el vicepresidente afirmó anoche que sólo daría a conocer su voto en caso de que tenga que desempatar, alentando las sospechas de que podía oponerse al proyecto de su propia presidenta. “Estoy con el campo. Pero también debo pensar que un voto mío en contra del gobierno equivale a pedirle la renuncia a la presidenta”, aseguró Cobos, reconociendo el golpe que sería negarle la victoria al gobierno.

El vicepresidente había logrado enojar a los Kirchner cuando planteó por carta que las retenciones fueran discutidas en el Parlamento. Su posición dialoguista chocó con la actitud confrontativa del gobierno, lo que generó malestar en la Casa Rosada. Luego se reunió con gobernadores opositores y recibió las críticas de algunos ministros del gobierno.

El resultado de la votación sobre la ley, que era fuertemente rechazada por la oposición y las entidades agropecuarias, amenaza con dividir aún más a una Argentina escindida en dos bandos y harta del conflicto. El sector del campo ya anunció anoche que aunque la ley fuera aprobada, “la protesta agropecuaria iba a continuar”.

El oficialismo, liderado por la presidenta y el ex mandatario y líder del Partido Justicialista Néstor Kirchner, cuenta con mayoría en el Senado pero aun así su victoria no estaba asegurada. Sí estaba cerca de repetir en el Senado una victoria pírrica como la que tuvo en Diputados –donde logró la media sanción con apenas seis votos de diferencia–. Se revelan así las primeras fisuras de un frente que parecía monolítico y que a siete meses de haber asumido el poder ya no le presta su apoyo incondicional a la presidenta.

Sea cual sea el resultado de la votación, el conflicto que hoy cumple 128 días no tiene un final a la vista, según analistas consultados por El Observador. Y las heridas para el oficialismo pueden ser de gravedad. Nicolás Casullo, miembro del Departamento de Ciencia Política de la UBA, aseguró que “el gobierno ha sufrido y tiene fuertes cicatrices de esta lucha”. El analista opinó que “esto no termina acá. Si es favorable al gobierno, no creo que el campo vuelva a los cortes de rutas, pero sí va a haber algún tipo de manifestación”.

Para Casullo, el PJ puede “quedar más dividido”. En esa línea se expresó Rosendo Fraga, Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, quien explicó que “la división del oficialismo se ha profundizado. La CGT se dividió y la disidente que lidera Luis Barrionuevo se alineó con el peronismo disidente y respaldó el reclamo del campo”.

Fraga indicó que “el kirchnerismo se radicaliza ideológicamente a medida que se desarrolla la crisis”, y trazó una comparación con los países de la región. “Las dificultades económicas se van agudizando, comienzan a agravarse los problemas políticos y sociales y la administración Kirchner es probable que los enfrente con medidas más similares a las de (Hugo) Chávez que a las de Lula (da Silva)”.

“Que se expida el Senado es importante, pero no resuelve la lucha entre la dos partes”, aseguró Casullo; un punto de vista compartido por Fraga: “En cuanto a lo resuelto por el Senado, difícilmente sirva para terminar con el conflicto campo-gobierno”.

La discusión en el Senado tuvo lugar un día después de las manifestaciones en Buenos Aires en las que el campo reunió a unas 250.000 personas. En el acto oficialista, Kirchner había logrado reunir a unas 95.000 personas. (El Observador y agencias)