Incidente ‘superado’, aunque aclaración no conformó a Uruguay

“Uno siempre hubiera querido una cosa que satisfaga más”, dijo el canciller Reinaldo Gargano tras reunirse a última hora de la tarde con el presidente Tabaré Vázquez para analizar una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina.

En la declaración argentina (ver página 4), la administración Kirchner dice que está plenamente convencida de que el gobierno uruguayo no actúa motivado por ningún otro “incentivo” que no sea el de la defensa de sus intereses nacionales, aunque ratifica sus reclamos de información sobre el impacto ambiental de las plantas e insta a las empresas Botnia y ENCE a frenar las obra y las hace responsables de las consecuencias que estas puedan tener sobre la población argentina.

Por su parte, la declaración uruguaya (ver página 4) “rescata como positivo” que Argentina “establezca explícitamente que descarta cualquier intencionalidad espúrea por parte de las autoridades uruguayas”, aunque reitera que “continuará apoyando” los emprendimientos de Botnia y ENCE. También sugiere al gobierno argentino que reclame a sus representantes en la comisión binacional toda la información proporcionada por Uruguay sobre la instalación de las plantas.

El conflicto con Argentina ocupó ayer buena parte de la agenda del presidente Vázquez. Por la mañana, el tema se analizó a nivel de gabinete junto al embajador uruguayo en Buenos Aires, Francisco Bustillo, que había sido llamado “en consulta” el domingo por el gobierno.

En medio de este lío diplomático, el presidente Vázquez recibió ayer en horas de la tarde en la residencia de Suárez y Reyes a la embajadora de Finlandia, Ritva Anneli Jolkkonen, que presentó sus cartas credenciales al gobierno uruguayo.

La diplomática declinó comentar las diferencias entre Argentina y Uruguay por las plantas de celulosa, una de las cuales, Botnia, es finlandesa.

“Finlandia tiene muy buenas relaciones con Uruguay y con Argentina y soy embajadora para los dos países”, dijo Jalkkonen, que la semana pasada había recibido al gobernador Busti en Buenos Aires y le expresó su respaldo a la instalación de Botnia en Uruguay. Busti había concurrido a la embajada de Finlandia a pedirle al gobierno se ese país que intercediera para frenar las obras de las plantas de celulosa.


A la espera. Durante todo el día, el gobierno uruguayo estuvo a la espera de una disculpa o aclaración formal de parte de Argentina sobre las expresiones del gobernador de Entre Ríos.

Uruguay tiene “la esperanza que el gobierno argentino dé una opinión de rechazo a lo que fue por nosotros calificado como un agravio a todo el sistema político uruguayo”, dijo Gargano luego de la reunión del gabinete en horas de la mañana.

Pero lo primero que llegó desde Argentina fueron precisamente más declaraciones de Busti, que no conformaron al gobierno uruguayo. Busti dijo que no había tenido la intención “ofender la honorabilidad de ningún funcionario uruguayo”. Sobre el alcance de la palabra “incentivo”, el gobernador de Entre Ríos dijo que se refería a lo que representaba “económicamente” para Uruguay la instalación de las dos plantas de celulosa en el departamento de Río Negro con una inversión conjunta de US$ 1.700 millones.

“No me referí a ningún acto espurio de ningún funcionario del gobierno uruguayo”, insistió Busti. En opinión del gobernador de Entre Ríos, Uruguay “está dando una interpretación absolutamente equivocada” de sus declaraciones y por ello “está cayendo en una reacción totalmente desproporcionada con los hechos”.

El gobierno uruguayo no se dio por satisfecho con estas aclaraciones de Busti. “Son insuficientes”, dijo Gargano ayer al mediodía, aunque al mismo tiempo trató de ponerle paños fríos al incidente diplomático con Argentina calificándolo de “menor”. Gargano dijo que el embajador Bustillo podría volver hoy a Buenos Aires.


“Mal, muy mal”. Sin embargo, la opinión de Gargano sobre el alcance de este roce diplomático con Argentina no es compartida por el ex canciller blanco Sergio Abreu.

Ayer durante la reunión del Directorio del Partido Nacional, Abreu advirtió sobre la gravedad del asunto e instó a respaldar sin condiciones al gobierno uruguayo. “Esto puede terminar mal, muy mal. Hay que defender al gobierno porque los argentinos están plantados con mucha firmeza”, dijo.

“Esto se arregla con una reunión al más alto nivel entre los presidente Vázquez y Kirchner. Y después Kirchner tiene que bajar línea para que en su país bajen los decibeles. Si no, no sé como va a terminar”, afirmó.

Por su parte, el ex embajador de Uruguay en Estados Unidos, Alvaro Diez de Medina, dijo ayer a El Observador que la declaración de la Cancillería argentina “no supone” un pedido formal de disculpa, porque ubica el origen del incidente en la “interpretación dada” por el gobierno uruguayo a las declaraciones de Busti y no en el tenor literal de las mismas.