Indicadores favorables y muchas quejas en seis meses de gobierno

El Producto Bruto Interno (PBI) aumentó, también lo hizo el consumo, que a su vez contribuyó a incrementar la recaudación y a mejorar las cuentas fiscales. Pero las exportaciones ya no crecen al mismo ritmo del año pasado por la menor capacidad de competencia de los productos uruguayos ante la baja del dólar, al tiempo que los precios han tenido una evolución por debajo de las metas establecidas por el Banco Central (BCU).


Resultados. En el segundo trimestre del año, es decir, los primeros tres meses de gobierno, el PBI creció 3% en términos desestacionalizados con respecto al trimestre anterior, lo que representó un repunte frente a la leve baja de 0,2% presentada en enero-marzo. El alza se debió a una expansión del agro, aunque todos los sectores crecieron, y al efecto de la Semana Santa, que este año fue en marzo. Sin embargo, el panorama no es claro para el tercer trimestre del año (segundo para el gobierno): la actividad industrial se desaceleró en los últimos meses aunque la recaudación y las importaciones mostraron altas tasas de crecimiento, lo que puede indicar una expansión del consumo.

El BCU publicó en su informe que el consumo aumentó 8,4% en el segundo trimestre del año en comparación con igual período del año pasado, aunque esto hay que tomarlo con pinzas porque es una variable de residuo, que se calcula por diferencia.

El mayor consumo dio impulso a la recaudación de la DGI, que aumentó 3,5% en términos reales en marzo-julio frente a igual período del año pasado. Así, el superávit primario del sector público, que había caído al 3,5% del PBI en los primeros meses del gobierno, logró volver a los niveles de 4% en los 12 meses cerrados en julio.

Alcanzar altos niveles de superávit resulta fundamental para que el gobierno cuente con el efectivo suficiente para cumplir con sus obligaciones de deuda pública, que hasta marzo (último dato disponible) se situaba en 94,3% del PBI.


Aprovechando oportunidades. El gobierno no perdió la oportunidad de realizar tres exitosas colocaciones de deuda en el mercado internacional aprovechando que las tasas de interés aún se encuentran en niveles razonablemente bajos, al igual que el riesgo país. En mayo colocó US$ 500 millones en dos partidas y en julio realizó una emisión por 300 millones de euros.

Al finalizar setiembre el índice de riesgo país elaborado por República AFAP estaba en 330 puntos básicos, prácticamente sin variaciones respecto al 1º de marzo, aunque a fines de abril el índice llegó a las 470 unidades. Así, el Estado logró cubrir sus necesidades financieras para este año aunque a costo de seguir aumentando la deuda pública.


Quejas. Algunos buenos resultados macro no fueron suficientes para tener conformes a los agentes con el manejo económico del gobierno. Son varios los empresarios que se han quejado en los últimos meses de las señales poco claras que envía el gobierno, que afectan el clima de inversión. De hecho, la inversión cayó 20% en el segundo trimestre del año, frente a igual período del año pasado, principalmente por la disminución de las existencias –materias primas que incluyen productos agrícolas, carne bovina, petróleo y destilados–. No obstante, en el mismo período la inversión en capital fijo aumentó 20%.

En tanto, los exportadores exigen revertir la pérdida de competitividad que se viene registrando desde el año pasado. El índice de capacidad de competencia del BCU cayó 1,06% en los primeros cinco meses de gobierno debido a que los precios medidos en dólares continuaron aumentando 8,4% en los seis meses y encarecen los productos nacionales frente a los de otros mercados. Ese encarecimiento se explica principalmente por la caída del dólar de 4,7% junto con la estabilidad de los precios, que subieron solo 3,3%.

Las exportaciones siguen en alza, pero a un ritmo bastante menor al registrado el año pasado, al crecer 16% en junio frente a niveles cercanos al 40% en 2004. En cambio las importaciones vienen aumentando estimuladas por el dólar barato y un mayor consumo del público, y en junio escalaron 31,8%.

De todas formas, los exportadores tienen claro que la competitividad no se trata solamente de precios y también han mencionado los altos costos derivados de tarifas, que no dejan de subir.

Los precios al consumo están estancados y la inflación se encuentra por debajo de las metas establecidas para este año, de entre 5,5% y 7,5%. Sin embargo, las perspectivas son de una escalada de los precios ante las próximas subas salariales derivadas de los Consejos de Salarios.

Hasta el momento la recuperación salarial en términos reales fue muy escasa dado que las poco significativas subas de los salarios nominales (2,7% en seis meses) fueron prácticamente compensadas por los aumentos de los precios.

Los ingresos en su conjunto tuvieron una performance algo mejor, pero no parece verse reflejado aún el incremento del producto de los últimos tiempos. El empleo detuvo el esplendoroso crecimiento que registró el año pasado, sin embargo el desempleo se redujo de 12,1% de enero-marzo al 11,8% de mayo-julio, aunque como consecuencia de que son menos las personas que ofrecen su fuerza de trabajo en el mercado laboral.