Indígenas ofrecieron tregua de 90 días al presidente boliviano

LA PAZ | AP

El presidente Carlos Mesa pidió tiempo y espacio para que su gobierno pueda llevar paz a los bolivianos, en un encuentro con miles de campesinos e indígenas a los que les prometió que atenderá sus demandas sectoriales.

«Por favor, denme un tiempo, denme espacio, mostremos al mundo que nosotros sabemos construir la paz», dijo el mandatario, en busca de una tregua con los campesinos, que exigen atención inmediata a sus demandas sectoriales.

«Soy un mestizo que ama Bolivia», dijo Mesa ante una multitud de manifestantes llegados de poblaciones del altiplano de La Paz para homenajear a los muertos durante las protestas de un mes que llevaron al derrocamiento de Gonzalo Sánchez de Lozada.

El líder de los campesinos de La Paz, el diputado Felipe Quispe, uno de los principales oradores en el encuentro, respondió que su sector le daría un tiempo para organizar su gobierno y atender sus reclamos. El domingo, había señalado que el plazo vencía en 90 días.

«Este es un mestizo que nos puede ayudar. Si cumple sus promesas va a ser nuestro amigo, y va a ser más querido por nosotros. Si no, quiere decir que él es amigo de los gringos (estadounidenses) y va a ser nuestro enemigo», dijo en un español con acento aymara.

HOMENAJE. «Quiero rendirle un homenaje a esas mujeres, a esos hombres que han nacido de la entraña del pueblo aymara», dijo Mesa en homenaje a los muertos, en un discurso en el que dejó claro que los conflictos étnicos puestos de manifiesto durante las protestas están en el centro de sus preocupaciones, y que corre contra el tiempo para desactivarlos.

«Nadie ha podido vencer al pueblo aymara», señaló al explicar por qué fracasó política y militarmente el gobierno de Sánchez de Lozada, del que formaba parte, en el intento de frenar las protestas iniciadas el 15 de setiembre.

Bolivia continuaba retornando lentamente a la calma tras la crisis que la semana pasada.

Los focos más radicalizados de la protesta campesina cesaron ayer. Las escuelas y universidades abrieron sus puertas, al igual que los bancos.

También el comercio volvió a funcionar, al igual que los mercados y supermercados —debidamente abastecidos— en los que los precios de los alimentos comenzaron a descender, después de haber alcanzado incrementos de entre un 100 a 500 por ciento durante la última semana.

APOYO PRECARIO. Un gabinete de tecnócratas, indígenas y ex militantes apuntala al gobierno del presidente boliviano, que tomó la decisión de prescindir de políticos y acercarse a los sectores sociales, en la ardua tarea de la reconstrucción nacional.

Según sondeos de algunos medios, Mesa cuenta con un amplio respaldo entre la población. Pero no tiene una coalición en el Congreso que lo respalde, por lo que ha insistido en que es conveniente que su periodo de gobierno, que debe terminar constitucionalmente en 2007, sea acortado por decisión del Legislativo.

El Movimiento Nacionalista Revolucionario, el partido con mayor representación en el Congreso —auspiciante del binomio Sánchez de Lozada-Mesa en las elecciones de 2002—, se ha declarado en la oposición.

«Nosotros ya no integramos el gobierno. Nuestro presidente (Sánchez de Lozada) ya ha renunciado por la presión política y social, por tanto es claro que el MNR está fuera de Ejecutivo y es oposición», dijo el jefe del bloque de diputados de ese partido, Oscar Sandóval.

El segundo partido en importancia numérica, el Movimiento al Socialismo (MAS) del diputado cocalero Evo Morales, ha declarado una tregua en las protestas sociales que protagonizó hasta la caída del anterior gobierno, pero no un respaldo comprometido.

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y la Nueva Fuerza Republicana (NFR), que acompañaron a Sánchez de Lozada, el primero desde el inicio de su gestión y el segundo por tres meses, han deseado éxito a Mesa, pero no le han comprometido votos en el Congreso.

Dispuesto a ser juzgado

El ex presidente boliviano, Gonzalo Sánchez de Lozada, dijo ayer en Washington, EE.UU., que seguirá trabajando en la política y que está dispuesto a someterse a la justicia para responder a la crisis que culminó con su renuncia y dejó un saldo de 80 muertos en un mes.

En La Paz, el principal partido opositor de Bolivia, el Movimiento Al Socialismo, del diputado cocalero Evo Morales, presentó al Tribunal Constitucional una demanda de «juicio de responsabilidades» por delitos de lesa humanidad contra Sánchez de Lozada.

Mientras, grupos de campesinos invadieron una hacienda de propiedad de la familia de Ximena Iturralde, esposa del ex presidente, en una acción que el nuevo gobierno consideró «ilegal».

La prensa informó que los campesinos ingresaron a la propiedad Collana, de 1.800 hectáreas, ubicada a unos 80 km al sur de La Paz, y causaron destrozos en sus instalaciones.