Inflación pone a China en la cuerda floja

Las monedas en caída arruinaron el primer milagro económico asiático. El segundo puede caer víctima de la creciente inflación. Los bancos centrales de Pekín a Bangkok están perdiendo sus apuestas a que una desaceleración global atemperaría los aumentos de precios. Mientras la demanda de exportaciones de Estados Unidos y Europa puede haberse atenuado, ello se ha reemplazado por el consumo creciente que ha contribuido a elevar las tasas de inflación en Asia hasta 26%.
El resultado: en China, Tailandia, Filipinas y al menos otras ocho economías asiáticas, los costos referenciales del crédito son inferiores a la tasa de inflación, lo cual resulta en tipos de interés reales negativos, de acuerdo con datos compilados por Bloomberg. El riesgo es que el proceso entrará más rápidamente en una espiral, lo cual llevará a economías sobrecalentadas y un colapso posterior.

“A menos que haya medidas concretas para controlar la inflación, los inversionistas están reconsiderando la historia del crecimiento asiático y advierten que no es tan brillante como parece”, dice Sailesh Jha, un economista de Barclays Plc en Singapur. “La confianza se debilitará, y habrá una corrección significativa en precios de activos como acciones conforme el capital fluye hacia afuera”.

El banco central de Tailandia ha mantenido su tipo principal en 3,25% por casi un año, mientras que la inflación se ha triplicado a 6,2%. El Banco Popular de China, que anunció a comienzos de diciembre un giro planeado a una política monetaria “rígida”, ha mantenido su tasa principal de préstamo en 7,47% desde fines de 2007, aún cuando la inflación se disparó a 8,5%, un máximo de 12 años.

Después del terremoto. Los estrategas de China arriesgan con perder terreno después del terremoto devastador del mes pasado, el cual ha aumentado la presión sobre los bancos para que presten más para la reconstrucción.

Sin una acción más fuerte del banco central, “la eventual corrección vendrá a un precio mucho más alto”, dice Kevin Lai, economista de Daiwa Research Institute en Hong Kong. “Cuanto más se retrasen los problemas, mayor es el riesgo. El ciclo de bajón subsiguiente será prolongado y doloroso”.

La bonanza de Asia en la década de 1980 y comienzos de la de 1990 terminó con la devaluación del baht de Tailandia en 1997. Ello desató una reacción en cadena de monedas en picada y una estampida de inversionistas extranjeros que se apresuraron a sacar el dinero de la región.

Ahora los gobiernos en Asia, donde alrededor de 600 millones de personas sobreviven con menos de US$ 1 por día, están divididos entre la necesidad de controlar el aumento de los precios y la de apuntalar el crecimiento. Países como Malasia y Filipinas evitaron elevar las tasas, dependiendo de controles de precios y subsidios para contener la inflación.

“Increíblemente relajada”. “Los estrategas esperaban un crecimiento global más lento para reducir la inflación y hacer su trabajo para ellos”, indicó Robert Prior Wandesforde, economista principal de HSBC Holdings Plc en Singapur. “Ello no ocurrirá. La política monetaria es increíblemente laxa y tienen que hacer mucho para ponerse al día”.

El préstamo bancario trepó 14,7% en Vietnam durante los primeros cuatro meses de 2008 después de un alza de 50% el año pasado, y subió 24,4% en Singapur en abril frente a 2007.

Aún antes de que el terremoto golpeara la provincia china de Sichuan el 12 de mayo, los estrategas chinos dudaban en aumentar los tipos de interés por temor a socavar los esfuerzos para contener los ingresos de capital especulativo.

La reconstrucción tras el desastre eventualmente podría costarle a China US$ 144.000 millones, añadiendo presiones de demanda y precios a una economía que ya está en peligro de sobrecalentarse, según Andy Xie, economista independiente de Shanghai.

El Banco de Tailandia redujo su tasa principal en julio, en tanto el banco central de Malasia ha mantenido los costos del préstamo sin cambios en 3,5% desde abril de 2006. En Filipinas, el banco central no ha elevado las tasas desde octubre de 2005.

Los estrategas en esos tres países han dicho que están dispuestos a aumentar las tasas si se acelera la inflación. Jha, de Barclays, duda de que mantengan su promesa. “La realidad es que esperarán hasta el último minuto. Harán muy poco demasiado tarde”. (Bloomberg)