Inflación preocupa a los analistas del extranjero

En sus últimos informes a clientes, los analistas del Deutsche Bank, JP Morgan y Bear Stearns evalúan las acciones del gobierno. En algunos casos sostienen que debieron tomarse antes y en otros directamente que no van a tener efecto en el mediano plazo.

En un reporte a sus clientes del 13 de septiembre, el Deutsche Bank indicó que la inflación está en un nivel «claramente incómodo para el gobierno» y se la ubica como el «riesgo principal» junto a una eventual desaceleración global que afecte el precio de las commodities que vende Uruguay al exterior.

El capítulo sobre Uruguay del analista Fernando Losada (ex ABN-AMRO) expresó que la rebaja de tarifas e impuestos es «más una estrategia» para detener la brecha entre la suba de precios y las metas oficiales, que «una receta sólida» para despejar las presiones inflacionarias en el mediano plazo. De hecho, la institución alemana prevé una rápida baja en el nivel de precios por estas medidas. «Sin embargo, no es claro si el plan tendrá impacto positivo en la inflación de mediano plazo dado que las medidas resultarán en un incremento en el ingreso disponible», expresó el analista. Eso generaría una potencial presión de demanda «más robusta», indicó Losada, en línea con lo que piensa el grueso de los analistas independientes locales.

En su recomendación a los inversores, el Deutsche Bank aconsejó la curva de bonos en Unidades Indexadas sosteniendo que la inflación ya está corriendo en torno a 8% «y las medidas recientemente adoptadas parecen inefectivas en el corto plazo».

Para el jefe de Investigación y Estrategia para América Latina del banco alemán West LB, Ricardo Amorim, la preocupación también pasa por el impacto de las bajas de tarifas en las cuentas públicas. «Estas son medidas que ayudarán a bajar la inflación, pero dejan a Uruguay más vulnerable si la economía mundial pasa por una desaceleración fuerte. Lo ideal habría sido una contracción monetaria más fuerte», indicó a El País vía correo electrónico. Al igual que todos los analistas e informes consultados, Amorim subrayó la importancia del choque de demanda por el lado de alimentos. Sin embargo, remarcó que la política monetaria está «demasiado relajada».

West LB ajustó su proyección de inflación para 2007 a 10,4% «y el principal riesgo es que suban más». Para 2008 proyecta un alza de precios de 8,5% cuando el techo del rango para ese período es de 6%. Amorim consideró que «el problema» es que las metas de inflación «perderán su capacidad de anclar las expectativas» sobre la suba de precios. Así, el «costo de desinflación» generará un «costo más elevado» de desaceleración económica en el futuro. En un reporte del 10 de septiembre, -antes de conocerse el paquete de rebaja de tarifas- el banco JP Morgan sostuvo que el ajuste en la política contractiva podía ser tardío ya que se realizó cuando la inflación «no está exactamente bajo control y superará las metas de este año». El reporte sostuvo que el Banco Central deberá «monitorear de cerca» las presiones de la «fuerte demanda interna» por lo que no deben descartarse subas adicionales en las tasas de interés. JP Morgan destacó la aparición de reclamos para que los ajustes de salarios se indexen a la suba de precios.

Un informe de Bear Stearns del 7 de septiembre ya había señalado que la «escalada» de los precios en Uruguay es «negativa para el crédito» del país pero subrayó el mayor atractivo que tienen los bonos indexados a la inflación.