Informalidad alcanza a 42% de los empleos

Uruguay sigue siendo uno de los países con menor porcentaje de trabajadores informales en América Latina, ubicándose en segundo lugar después de Chile, según el estudio “Informalidad: Escape y Exclusión” que estuvo a cargo del economista Jefe del Banco Mundial (BM) para América Latina y el Caribe, Guillermo Perry quien lo presentó ayer en Montevideo.
Del encuentro organizado por el BM en la Facultad de Ciencias Económicas, participaron también representantes del gobierno, de las cámaras empresariales y del PIT-CNT.

Según el documento, el sector informal en Uruguay abarca 42% del empleo urbano en el país, cifra inferior a la media de América Latina (55%). Los cuenta propia y dueños de microempresas representan el 20,6% del empleo, mientras que los trabajadores informales asalariados son cerca del 21,8%.

El informe asegura que los altos niveles de informalidad en América Latina son un síntoma de “fallas institucionales” que limitan las oportunidades de crecimiento y bienestar social.

Perry dijo ayer en conferencia de prensa que se debe reducir el “costo de oportunidad” de ser informal facilitando el registro de nuevas empresas e incrementando la productividad en el sector formal. Señaló también que se debe “reducir las rigideces” en los mercados laborales, “cambiar las normas sociales” hacia una cultura de “cumplimiento de las leyes” y mejorar el “diseño y cobertura de la seguridad social”.

Por su parte, el asesor jurídico de la Cámara de Comercio, Juan Mailhos, dijo ayer que la informalidad en Uruguay se da tanto en pequeñas como grandes empresas y que abarca a la tercera parte del empleo en el país. Indicó que el incremento de los “costos y rigideces” laborales constituye una “clara señal de las políticas inadecuadas” en el país. “Se incrementa la fiscalización del BPS y de la DGI”, pero sin embargo “esos controles son casi exclusivamente del sector formal”, agregó.

El economista Rodrigo Arim, del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, opinó que la informalidad es un “rasgo estructural” del funcionamiento de los mercados de trabajo en América Latina y agregó que se debe tener en cuenta no sólo los marcos institucionales sino también entre otros factores, la “segregación laboral” para analizar la informalidad.


Exclusión. El estudio indica que la mayor parte de los asalariados informales ocupan esos empleos porque no encontraron un lugar en el mercado, ya sea como asalariados formales o independientes. El documento señala además que los informales independientes corresponden a la categoría de “escape” de la informalidad, según la cual los trabajadores y las empresas escogen hasta qué punto adherirse a las instituciones del Estado sobre la base de sus costos-beneficios.

El estudio indico que en los 90, en varios países como Brasil, Colombia y Perú, el aumento de los salarios mínimos acompañado de regulaciones laborales más restrictivas, provoco un “incremento de la informalidad”. No obstante, en los tres últimos años, la informalidad se redujo en América Latina por la dinámica exportadora que obliga a las empresas a formalizarse.