Informe de la ONU. Uruguay en la encrucijada ambiental.

Hoy se presenta el primer informe GEO sobre el ambiente de Uruguay, realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a pedido del gobierno, y con la coordinación técnica del Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES). El GEO Uruguay 2008 recopila, en base a agencias gubernamentales y estudios científicos, la información disponible sobre el estado del medio ambiente, e incluye un esbozo de posibles escenarios para el año 2025.

«Una peligrosa situación de los vertederos, un gradual aumento en la contaminación, falta de control en el uso de la tierra, pobre tratamiento de residuos industriales, hospitalarios y peligrosos, falta de áreas protegidas, extranjerización de la tierra, pobre manejo de la información, aumento de los monocultivos, cultura del consumismo, clasificadores no dignificados, falta de coordinación intergubernamental» son algunas de las características del escenario negativo que ya están presentes hoy.

«La ley de envases, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, la red de educación ambiental, la comisión para el seguimiento de grandes proyectos, la creación de la Dinasa» son iniciativas, en su mayoría recientes y aún poco implementadas, que apuntan hacia el escenario positivo.

Aunque aparecen puntuales señales de cambio, la tendencia del país sería similar a la del escenario negativo, señalan los autores, que recomiendan fortalecer el monitoreo y la inclusión en la toma de decisiones de los temas ambientales.

ACCIÓN. Los factores de presión sobre el ambiente que identifica el informe son distintos en las zonas urbanas, el área costera o el interior rural.

En las ciudades, una de las carencias clave es la ausencia de rellenos de seguridad o plantas de tratamiento de residuos peligrosos. Aunque hubo mejoras en la gestión de los residuos hospitalarios, hace falta un mayor control de parte de las autoridades, señala el informe.

Además, un 30% de la basura no tiene una disposición final adecuada, terminando en cursos de agua o a cielo abierto.

Entre las consecuencias de esta situación, se señala que la Dinama elaboró una lista de 350 sitios potencialmente contaminados, que en su mayoría no han sido revelados, y están siendo evaluados. Por ejemplo, en la zona del río Rosario se comprobó contaminación de suelos en una curtiembre, dos vertederos y cuatro metalúrgicas. Estudios de la Intendencia de Montevideo detectaron en un tercio de los asentamientos muestras que superan los estándares admisibles de plomo.

Entre las recomendaciones del informe se incluye la posibilidad de aplicar un «impuesto a las emisiones de efluentes industriales», que incentive a bajar las emisiones por debajo del estándar. Para ello, es necesario profundizar los sistemas de control. La Dinama ya tiene un programa de sistema de control y mejora del desempeño del que participan 395 industrias.

La calidad del aire es en líneas generales muy buena, y la principal fuente de contaminantes del aire urbano son las emisiones vehiculares. La normativa sobre contaminación acústica difiere por departamento, y la ley sobre el tema, de 2004, no ha sido reglamentada.

Tanto en la costa como en el interior rural, el énfasis de las recomendaciones está puesto en la realización de estudios de impacto, la inclusión de variables ambientales en la toma de decisiones (sobre el uso del suelo o sobre la construcción de edificios e infraestructura), y directivas claras y consecuentes de ordenamiento territorial.

Los recursos en estos ambientes están expuestos a presiones como los cambios en el uso del suelo y la intensificación agropecuaria, a los que se suman en la costa la explotación pesquera y las obras de infraestructura.

Aunque a corto plazo la economía parece competir con el ambiente, el monitoreo de la calidad de la tierra o la previsión de los impactos que puedan transformar la costa tienen a largo plazo evidentes beneficios económicos, señalan los autores. Un ejemplo es el muelle sobre la desembocadura del arroyo Cufré, construido en 1993, que provocó erosión en playas de Colonia y afectó a viviendas y a la navegación. Las soluciones (reducir el largo de la escollera o bombear arena periódicamente), pueden superar el costo de la construcción.

Respecto al tema energético, además de insistir en la contradicción entre el aumento del consumo y la falta de medidas a largo plazo, se rescatan iniciativas puntuales, como las del Grupo de Trabajo en Energías Renovables de la Facultad de Ingeniería, que evaluó el potencial eólico en distintos sitios del país, el uso de biomasa como fuente de energía en emprendimientos industriales, y la planta de biogás en el relleno sanitario de Las Rosas, en Maldonado.

CAMBIANDO. Lo que queda claro es que el país está cambiando. Cambia la producción, el consumo, el uso del suelo, las especies en el territorio, la infraestructura y la demanda de energía. Y no hay información suficiente para saber cuáles pueden ser las consecuencias.

En el informe se recuerdan cambios que están en la base de la economía del país, como la introducción de ganado. Y otros con consecuencias muy negativas, como la construcción del Canal Andreoni, que aumentó la superficie para cultivos de arroz al costo de afectar el hábitat costero, el turismo en La Coronilla y la pesca artesanal. Los cambios que se producen en la actualidad generan debates sobre sus consecuencias, como el que se incluye en el libro sobre los impactos de la apuesta por la forestación, con posiciones incompatible.

Una de las recomendaciones que atraviesa los capítulos del informe refiere a la medición de situaciones e impactos, para tomar decisiones. «La puesta en funcionamiento de un sistema de monitoreo con colaboración institucional y con datos accesibles al público debería ser una de las prioridades del gobierno», se afirma.

Falta información sobre la biodiversidad en un 50% del territorio, no hay un sistema de monitoreo adecuado del estado del suelo o de los acuíferos, hay que mejorar el monitoreo de las industrias y el de los agroquímicos. Pese ello, se señala que «es necesario superar la etapa de diagnósticos y profundizar la gestión ambiental».