Informe de ONU busca borrar ‘estereotipos’ de migrantes.

«Los estereotipos negativos que muestran a los migrantes como personas que `nos quitan empleo` y `viven a costa de nuestros impuestos` abundan en los medios de comunicación y en la opinión pública». Así comienza el Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) 2009, publicado ayer por el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD). El documento pone en tela de juicios estas consideraciones e insta a desmantelar «las barreras a la inmigración».

El IDH, según el documento, mide «el progreso medio conseguido por un país en tres dimensiones básicas»: esperanza de vida, tasa de alfabetización de adultos y tasa bruta combinada de matriculación primaria, secundaria y terciaria, y nivel de vida digno. Este último se calcula a través del PIB per cápita, en términos de la paridad del poder adquisitivo (PPA).

Con estos datos, el Programa de Naciones Unidas analiza quiénes son los que deciden migrar, desde qué países salen, hacia dónde van y los efectos que este deslizamiento produce. El PNUD concluye en que, pese a lo que se piensa, son muy pocas las personas que salen de países en vías de desarrollo rumbo a desarrollados. Y agrega que sí se da con mayor asiduidad el traslado de personas a tierras similares a las de su origen. El informe también sostiene que la mayoría de la migración es interna. Unos 740 millones de personas se movilizan dentro de sus países, lo que casi cuadriplica la cifra de migrantes internacionales.

Para el PNUD, los países que gozan de un Desarrollo Humano Muy Alto, son los que tienen un IDH por encima del 0,9; Uruguay, que ocupa el lugar 50 de la lista, llega al 0,865. Noruega, que está en el puesto número uno, tiene un 0,971. El estudio se realizó con datos recabados hasta 2007, por lo tanto no recoge las consecuencias de la crisis. Sin embargo, presenta algunos datos actuales. Por ejemplo, sostienen que la cantidad de dinero por remesas enviado a países en desarrollo bajó de US$ 309.000 millones en 2008, a US$ 293.000 en 2009.

El documento advierte que hay 188 millones de migrantes internacionales, lo que equivale al 2,8% de la población mundial. De ellos, solo 7,5 millones están en América Latina y el Caribe. Asiáticos y norteamericanos son los que más caudal de migrantes tienen, con 55,6 y 50 millones respectivamente. En 1960 esta cifra llegaba a menos de la mitad, con 74,1 millones de personas; de todos modos el porcentaje casi no se modificó, pues esta cifra representaba al 2,7% de la población del mundo en ese entonces.

El PNUD sostiene que «las bajas más grandes de inmigrantes ocurrieron en América Latina, donde se redujo a menos de la mitad». La organización justifica esto con que los países europeos -de donde procedía la mayoría de los inmigrantes- «crecieron después de la guerra, mientras que gran parte de América Latina se estancaba».

La migración ilegal también es tratada en el documento. Según advierte el PNUD, «el exceso de normas y la existencia de tasas oficiales son factores que pueden proporcionar ilegalidad». Y ejemplifica: «en el caso de los empleados rusos, el procedimiento administrativo para solucionar una licencia que permita contratar a un trabajado extranjero es tan lento y corrupto que suele derivar en la evasión». De esta manera la oficina de ONU llama a dejar de combatir la ilegalidad con reglas cada vez más estrictas e invita a diseñar políticas migratorias eficaces y flexibles.

El informe concluye que «No hay pruebas de impactos adversos considerables de orden económico, fiscal o en el mercado laboral (por la migración), pero sí de sus beneficios en áreas como la diversificación social y la capacidad de innovación. En este sentido, los temores sobre la migración suelen ser exagerados». El documento advierte que por el cambio climático unos 1.000 millones de personas más se desplazarán en breve. En la actualidad, uno de cada 7 habitantes del planeta, son migrantes.