Informe para el MEF alertó clima hostil para inversión

Un informe elaborado a pedido del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), a cuyo texto tuvo acceso El Observador, advirtió que existe un clima que “desalienta” la inversión y determina que sean “pobres” las posibilidades que la economía se encamine en una senda de crecimiento “sostenible”. Ese clima es generado, entre otros factores, por el “temor” empresarial por los Consejos de Salarios, la “presión” de los gremios, la “incertidumbre” respecto al acuerdo con EEUU y la existencia de “comités de deudores”.
El documento, titulado “Estrategia de Promoción de IED (Inversión Extranjera Directa): Esfuerzo Focalizado de Captación” fue elaborado por la economista Graziana del Castillo, quien fue contratada por el MEF en el marco de un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo. El trabajo, fechado el 28 de julio y caratulado como del MEF, fue presentado ese día durante una reunión de trabajo entre funcionarios de esa cartera, de Industria, de Turismo y de Relaciones Exteriores, según dijeron fuentes oficiales.


Freno a la inversión. El trabajo asegura que la inversión en el país “se ha visto negativamente afectada por un clima de negocios poco propicio”. Enumera un conjunto de factores negativos, entre ellos: “falta de visión país que guíe las políticas públicas”; “alto peso del Estado (burocracia abrumadora”); “excesiva y poco justa carga fiscal con cambios frecuentes y sujeto a “lobby”; “competencia desleal e ilegal (informalidad, contrabando)”; “alta discrecionalidad en las políticas públicas (incertidumbre, corrupción, discriminación); “reglas de juego poco claras y transparente y con cambios frecuentes”; “incertidumbre por situación fiscal/deuda)”; y “deficiencias en infraestructura”.

También destaca la existencia de “fuerza laboral envejecida y poco dinámica debido” a la baja tasa de crecimiento poblacional, la alta emigración y la “fuga de cerebros”; “servicios públicos poco competitivos en calidad, precio y disponibilidad”; “impunidad de los funcionarios públicos en tratamiento al cliente”; “monopolios privados tan malos como los públicos”; y “Justicia lenta y burocrática”.

Advierte que “nuevos desarrollos crean incertidumbre y falta de confianza que desalientan la inversión”. Entre ellos, menciona la “actividad de los grupos de presión (sindicatos)”, la existencia de “comités de deudores organizando en piquetes”, los “Consejos de Salarios” y la “incertidumbre con respecto al tratado (de protección recíproca de inversiones) con EEUU”.

“Hasta que se hagan algunos cambios en el clima de negocios y se despejen los temores sobre algunos de los cambios recientes, las inversiones de este tipo serán poco dinámicas”, se alerta en el informe que hace referencia tanto a la inversión nacional como extranjera. “Aunque la evidencia sobre la falta de entusiasmo de los empresarios a invertir en este momento es más bien anecdótica, un indicador líder como el Índice Ceres de Demanda Laboral mostró en junio una reducción, después de dos años de aumento”, advierte el informe.


Pobres perspectivas. El informe traza, a su vez, un sombrío panorama sobre las “perspectivas de crecimiento sostenible” de Uruguay. Dice que esas perspectivas son “pobres debido al fuerte endeudamiento externo” del país y a la “bajísima inversión”, lo que determina un “círculo vicioso”. “Con tasas de inversión tan bajas, Uruguay sólo puede crecer arrastrado por la región”, señala el documento.

Advierte que el escenario internacional será “menos propicio que en el 2004” debido a que el crecimiento será “más bajo”, a los “altos precios del petróleo”, a los “aumentos en las tasas de interés” y a la “baja confianza” producto de varios factores como el “terrorismo” y la “caída del dólar”.

Dado lo anterior, indica el informe del MEF, “un círculo virtuoso de crecimiento sostenible depende fundamentalmente de un aumento significativo de la inversión”. “Reactivar la inversión es, a su vez, fundamental para mejorar la productividad y competitividad externa del país (que no se dará solamente por un tipo de cambio competitivo)”, agrega.


Reactivar la inversión. El informe plantea la necesidad de reactivar la inversión, empezando por “mejorar el clima de negocios”. Admite que “el gobierno ha anunciado medidas” con ese fin –como la reformas de la DGI y fiscal– pero alerta que “no se puede esperar” un “impacto importante en la inversión por unos años”.

Plantea “promover en forma agresiva” la captación de inversión extranjera” en proyectos para la exportación y afirma que esa “es la única opción para aumentar el empleo en forma significativa en el corto plazo”, un “factor fundamental en la sostenibilidad del Programa de Emergencia Social” que impulsa el gobierno.

Para lograr atraer inversión extranjera, se plantea crear un régimen de Zonas Especiales con “beneficios fiscales” similares a las que se conceden a las inversiones en zonas francas, pero “sujetos a condiciones precisas y estrictas” para que “sólo califiquen” empresa “líderes dedicadas exclusivamente a la exportación”.

Plantea que las inversiones en esas Zonas Especiales tengan un “efecto multiplicador sobre la economía”. A tales efectos, se propone exigir a los inversores “mínimos de inversión y/o empleo”, “máximo de expatriados y mínimo de permanencia en el país”, “convenios y pasantías con universidades” y “responsabilidad corporativa social y ambiental”. Sugiere un régimen de “transición operacional” al régimen de Zonas Especiales para las inversiones extranjeras en zonas francas.


Agencia. En línea con lo anterior, se proyecta crear una Agencia de Promoción de Inversión Extranjera, que opere como “persona pública no estatal”, con un presupuesto inicial de US$ 1,5 millones, una oficina en Nueva York y otra en Montevideo. Plantea que tenga un directorio integrado por los ministros de Economía e Industria, y el director de la OPP.