Iraquíes desafiaron las amenazas de los insurgentes y ayer concurrieron a votar

En general, las elecciones fueron elogiadas por la comunidad internacional; el Presidente estadounidense, George W. Bush, las calificó de “la voz de la libertad desde el corazón de Medio Oriente”.

Los observadores dijeron que la concurrencia parecía adecuada.

Sin embargo, el día estuvo empañado por los ataques de insurgentes. Un avión militar británico se estrelló, y hubo varios muertos aunque no se divulgó la cifra de inmediato.

Algunas horas después de cerrar las mesas de votación, a las 17 horas, poderosas explosiones estremecieron un área central de Bagdad. Se ignora inicialmente la causa.
Mujeres que vestían túnicas negras y esperaban a votar, recitaron plegarias mientras se escuchaba una explosión en las inmediaciones de una mesa electoral de Bagdad. Pero había un clima festivo y largas filas en muchas partes de la capital.

“Esta es democracia”, dijo la votante Karfia Abbasi, mostrando un pulgar manchado con tinta púrpura para demostrar que había sufragado.

“No tengo trabajo. Espero que el nuevo gobierno me dé trabajo”, dijo un votante, Rashi Ayash, ex teniente coronel del ejército iraquí. “Voté por el estado de derecho”.
Un vocero de la comisión electoral dijo que casi todos los 5.200 centros de votación abrieron sus puertas a la hora indicada.

Funcionarios dijeron que la asistencia de votantes entre los 14 millones de personas registradas parecía superior al 57% pronosticado, aunque pasará algún tiempo antes de que puedan conocerse las cifras exactas.

Pero las mesas electorales estuvieron prácticamente vacías durante la jornada en muchas ciudades del llamado “Triángulo Sunnita”, al norte y al oeste de la capital, especialmente en centros de insurgencia como Faluya, Ramadi y Beiji.

En la zona capitalina de Azamiya, las cuatro mesas electorales no abrieron sus puertas, dijeron residentes. En Samarra, al norte de Bagdad, otro bastión sunnita, los centros de votación estuvieron vacíos durante horas aunque, posteriormente, algunos centenares de personas fueron a sufragar.

Centenares de personas fueron a votar en distritos del este de Mosul, la tercera ciudad más grande de Irak y un centro de la violencia insurgente en los últimos meses, pero en partes occidentales de Mosul hubo enfrentamientos entre guerrilleros y soldados iraquíes.

Una baja asistencia electoral de los sunnitas, que representan un 20% de la población, podría socavar al nuevo gobierno y empeorar tensiones entre grupos étnicos, religiosos y culturales de Irak.

ATAQUES
El ataque de los insurgentes comenzó dos horas después de iniciarse la votación, y durante la jornada hubo ocho ataques suicidas en Bagdad, la mayoría contra mesas electorales. Islámicos radicales que llevaban cinturones con explosivos amarrados a su cuerpo los hicieron detonar en centros de votación.

En uno de los ataques más letales, un hombre subió a un minibús que transportaba a votantes a una mesa electoral en Hila, al sur de Bagdad, e hizo detonar explosivos, muriendo junto con otras cuatro personas, dijo el ejército polaco.

Proyectiles de mortero fueron lanzados contra la urbanización chiíta de Ciudad Sadr, en Bagdad. Otros proyectiles mataron a votantes en varios sitios de Balad, y Kirkuk, en el norte, además de Mahawil, al sur de la capital. A través del país, por lo menos 36 personas y nueve atacantes suicidas murieron.

Al votar, el Primer Ministro interino, Ayad Allawi, dijo que era “la primera vez que los iraquíes determinarán su destino”.

El Presidente de Egipto, Hosni Mubarak, llamó a Allawi para felicitarlo por la elección, indicando que tenía esperanzas de que los comicios pudiesen “abrir el camino para restablecer la calma y la estabilidad”.

El dirigente de la principal boleta chiíta apoyada por los clérigos, Abdul-Aziz al-Hakim, dijo a la prensa: “Si Dios quiere, las elecciones serán buenas… La votación de hoy es muy importante”.

Adnan Pachachi, un prominente político iraquí sunnita, quien en meses recientes había recomendado posponer los comicios debido a la violencia, dijo al canal de cable CNN que se sentía “aliviado” y “alentado” porque la participación popular había sido mejor a la esperada, inclusive en los bastiones insurgentes de Faluya y de Mosul.

El principal asesor de la ONU a la comisión electoral, Carlos Valenzuela, dijo que la afluencia parecía adecuada en la mayoría de los lugares, pero advirtió que aún era temprano para saberlo con certeza.
Dijo que había filas en los comicios en Mosul y algunos votantes en Faluya y Ramadi.
“Desde luego, ha habido atentados, como se preveía”, dijo Valenzuela. “Estos ataques no han detenido las operaciones”.
Preguntado si los informes sobre una afluencia superior a la prevista en vecindarios donde conviven sunnitas y chiítas indicaban el fracaso del boicot clerical sunnita, uno de los grupos partidarios de la abstención se mostró cauto.

“El llamado de la asociación a un boicot no fue un fatua (decreto religioso) sino una declaración”, dijo el vocero de la Asociación de Eruditos Musulmanes, Omar Ragheb. “No se trató de una prohibición o autorización religiosa. No tratamos de obligar a nadie a boicotear”. (AP)

UN AJUSTE DE CUENTAS CON SADDAM
Para Fatima Ibrahim, la emisión del voto en las elecciones iraquíes representó un verdadero ajuste de cuentas con Saddam Hussein, la persona que destruyó su familia. “Ahora siento realmente que Saddam ya no está”, declaró la mujer luego de votar.
Ibrahim tenía 14 años y llevaba apenas tres meses casada cuando agentes de Saddam se llevaron a su padre, su marido y su hermano durante una campaña de limpieza étnica en la región curda del norte de Irak. Ello ocurrió hace 22 años y, en el ínterin, hubo dos guerras en Irak. Nadie ha tenido noticias de ellos desde entonces.

La mujer, quien ahora tiene 35 años, fue a votar vestida de negro, acompañada por su suegra y una cuñada, las únicas familiares que le quedan. “Participar en la elección es como vengarme de Saddam. Fue como abrazar a mi amado, a mi hermano y a mi padre”, declaró.

Si bien en el resto del país se vota por primera vez en 50 años, la región del Curdistán realizó dos elecciones desde 1991, de modo que la votación no fue una gran novedad. Pero, de todos modos, fue complicada, especialmente para Ibrahim y su suegra Salha Omar, quienes son analfabetas.

Acompañadas por Vian, hija de Omar, de 30 años, fueron a votar como si se tratase de niños que van por primera vez a la escuela, con una mezcla de emoción y nerviosismo. Tenían que emitir tres votos: para formar un gobierno regional curdo, en comicios municipales y para el Parlamento nacional.

Ibrahim sacó de entre sus ropas una papeleta de la campaña electoral con el número 209 y la bandera roja y amarilla del Partido Democrático Curdistano, una de las dos principales agrupaciones políticas de la región.

Le dijo a un funcionario electoral que esa era su preferencia y que las ayudase a votar. El funcionario insistió en que un observador viese cómo las asistía en el proceso. “Te retorceré el pescuezo si nos haces trampa”, le dijo la señora al funcionario, en tono de broma. (AP)