Israel intensifica bombardeos y Hezbollah va por ‘guerra directa’

Al menos 51 personas murieron y otras 111 resultaron heridas ayer en Líbano por la ofensiva de las fuerzas israelíes, a la que el líder del Hezbollah chiita libanés, Hassan Nasralah, volvió a amenazar con responder con “todos los medios” tras el disparo de morteros contra Haifa y de amenazar con una “guerra abierta” si el Estado hebreo decide invadir territorio libanés.
Sin embargo, el presidente del Parlamento de ese país, Nabi Berri, afirmó que la mediación de una “tercera parte”, que no identificó, podría llevar a un alto el fuego en “las próximas 24 horas”, tras cinco días de enfrentamientos entre Israel y el Hezbollah por el secuestro el miércoles de dos soldados israelíes por parte de este grupo. Israel ofreció una tregua si le devolvían los soldados y la milicia se negó.


Ataques y más ataques. El mayor número de víctimas se registró en la ciudad portuaria de Tiro, donde perecieron 19 personas y 56 resultaron heridas, cuando un misil lanzado por un helicóptero israelí cayó en la entrada de un edificio que albergaba radares de la Defensa Civil libanesa, en el que se hallaban familias que habían huido de las poblaciones cercanas a la frontera con Israel.

Entre las fuerzas libanesas, tres soldados fueron heridos por tres ataques aéreos simultáneos contra otros tantos objetivos en Saida, principal región del sur de Líbano.

Por su parte, el gobierno canadiense informó de que ocho de sus ciudadanos murieron y otros seis resultaron heridos de gravedad. Cinco de las víctimas mortales, de la misma familia, perecieron en un bombardeo aéreo israelí contra su vivienda en Aitarun, cerca de la frontera israelo-libanesa.

En la madrugada, al menos cuatro personas murieron por el impacto de varios proyectiles israelíes en una zona del sur de Beirut, informó la cadena Al Manar.

Desde el comienzo de los ataques israelíes, 154 civiles murieron y más de 355 fueron heridos.

En Israel, el lanzamiento de morteros de Hezbollah que cayeron en Haifa dejaron al menos ocho muertos. Precisamente, la ofensiva israelí, que ayer volvió a golpear el aeropuerto internacional, tiene como objetivo acabar con los dirigentes e infraestructura de lanzamiento de proyectiles del Hezbollah, cuyos bastiones se concentran en el sur del país.

Según la televisión israelí, el jefe del partido chiita Hassan Nasralah resultó herido durante un ataque aéreo en Beirut, pero un responsable del movimiento indicó poco después que el líder se encuentra “sano y salvo”. El mismo Nasralah amenazó ayer, en un mensaje televisado, con utilizar “todos los medios” en el enfrentamiento con Israel, y afirmó que ya no hay límite en el conflicto entre ambos.

“Vamos a utilizar todos los medios”, afirmó. “Ya que el enemigo no tiene línea roja, nosotros tampoco tenemos una línea roja”, agregó.

La ofensiva israelí supuso hasta ahora pérdidas directas por entre US$ 400 y US$ 500 millones para Líbano, según el ministro de Finanzas, Jihad Azur, mientras que un economista fijó en US$ 2.400 millones las pérdidas totales. (AFP, AP y EFE)