Israel y EEUU expectantes del diálogo con nueva dirigencia

El gobierno israelí y Estados Unidos se mostraron ayer dispuestos a reanudar las negociaciones con los palestinos, tras la muerte de Arafat, un líder al que habían buscado neutralizar como interlocutor tras considerar que no hacía lo suficiente para frenar los atentados contra los israelíes.
El primer ministro Ariel Sharon dijo anoche que hablaría con la nueva dirección palestina si es “seria y responsable”. Sin embargo, aclaró que seguirá adelante con su “plan unilateral de desconexión” en espera de que el nuevo gobierno palestino se afiance.

La nueva dirección palestina quedó a cargo del entonces presidente del Consejo legislativo palestino, Rauhi Fattuh, y de Mahmoud Abbas, como nuevo presidente de la OLP, además de Ahmed Qurei (Abú Alá) como primer ministro.

“Espero que los palestinos se repongan rápidamente y podamos reanudar las negociaciones”, dijo en un acto en Tel Aviv.

El “plan de desconexión”, que establece la retirada de Gaza y de cuatro colonias en Cisjordania, fue definido por Sharon, pese a la oposición de su propio partido y de su s aliados ultranacionalistas, tras considerar que la ANP no hacía los suficiente contra el terrorismo.

En las últimas horas los laboristas y derechistas como Benjamín Netanyahu -este último por motivos diametralmente opuestos a los primeros-, ha solicitado a Sharon que congele su plan a fin de sondear el nuevo escenario.

Por su parte, Estados Unidos, principal aliado exterior de Israel y que actúa como mediador, estimó que la muerte de Arafat abre una oportunidad para registrar avances en el proceso de paz y prometió dar toda la ayuda posible a los nuevos dirigentes palestinos.

Washington, que marginó a Arafat forzando la creación de la figura de primer ministro, reaccionó de forma respetuosa con el fallecido líder palestino, que recibió reconocimientos por parte de la gran mayoría de la comunidad internacional.

George W. Bush, el primer presidente de EEUU en apoyar públicamente la existencia de un estado palestino, expresó ayer sus condolencias al pueblo palestino y reiteró su apoyo a su causa.

“Esperamos para el pueblo palestino que el futuro traiga paz y el cumplimiento de sus aspiraciones para una Palestina independiente, democrática y que esté en paz con sus vecinos”, dijo Bush.

Bush pidió a Medio Oriente y a todo el mundo que ayuden en este proceso de transición tras la muerte del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) para conseguir estos objetivos y el objetivo último de la paz.

El secretario de Estado, Colin Powell, fue más explícito, al asegurar que EEUU hará “todo lo que podamos” para apoyar al pueblo palestino en su búsqueda por la paz en el periodo de transición tras la muerte de Arafat.

Powell recordó que el presidente palestino representaba “una figura significativa” en la historia de Medio Oriente y el mundo.

“A los ojos del pueblo palestino, Arafat encarnaba sus esperanzas y sueños de lograr un estado palestino independiente”, aseguró el jefe de la diplomacia de EEUU.

En consonancia con el ostracismo que Washington aplicó a Arafat, Estados Unidos no estará representado en los funerales del líder palestino por una figura de primera fila, sino por el secretario de Estado adjunto para Oriente Medio, William Burns.

Arafat, quien durante las últimas décadas mantuvo una complicada relación con Washington, fue recordado por dos de los antecesores de Bush, Bill Clinton y Jimmy Carter, como el indiscutible líder de los palestinos.

Aún así, Clinton lamentó que Arafat no aprovechara la oportunidad de cerrar un acuerdo final de paz con Israel en la cumbre de Camp David del año 2000.

Clinton, quien medió con éxito para la consecución de los acuerdos de Oslo en 1993 entre Arafat y el entonces primer ministro israelí, Isaac Rabin, intentó un acuerdo definitivo en 2000, pero el líder palestino rechazó la última oferta de Ehud Barak.

“Lamento que en 2000 (Arafat) dejara escapar la oportunidad de llevar su nación a la existencia”, dijo Clinton en Nueva York.

Por su parte, Jimmy Carter, quien medió en los acuerdos de Camp David de 1978 que sellaron la paz entre Israel y Egipto, lamentó que Arafat «fuera excluido de un papel negociador en años recientes». Carter señaló que la exclusión por parte de Bush y su Gobierno se produjo a pesar de que Arafat “ofreció un liderazgo imprescindible en un movimiento revolucionario y tuvo un papel decisivo en la forja de los acuerdos de paz de 1993”. (EFE, AP y AFP)