José Dirceu dará testimonio hoy ante el Congreso.

Las declaraciones de Dirceu ante el Consejo de Etica de la Cámara, que serán transmitidas en directo por la televisión, son consideradas claves por analistas locales para determinar hasta qué punto el gobierno estaba al tanto de las cuentas que alimentaban de forma paralela al sistema partidario nacional.

Dirceu salió del primer plano de la escena política hace más de un mes, cuando renunció a su cargo para volver a la bancada y defenderse de las graves acusaciones disparadas por el diputado y ex presidente nacional del Partido Trabalhista Brasileño (PTB) Roberto Jefferson.

Jefferson apuntó a Dirceu como «el jefe del mayor aparato de corrupción de la historia» al denunciar un presunto esquema de pago de sobornos a legisladores, por parte del PT, a cambio de apoyo a los planes del gobierno, con la ayuda del publicista Marcos Valerio.

La revista Veja difundió que Roberto Marques, uno de los asesores personales de Dirceu, cuando era ministro de la Casa Civil, retiró dinero de las cuentas de Marcos Valerio. El ex asesor negó la veracidad de la lista y Dirceu dijo que se trataba de «una trampa».

RENUNCIA. En tanto, el presidente del Partido Liberal brasileño (PL, aliado del gobierno), Waldemar Costa Neto, renunció ayer a su mandato de diputado tras reconocer ante la Cámara legislativa que recibió recursos de una caja negra del Partido de los Trabajadores (PT, en el poder) para campañas electorales.

El PL, al que pertenece el vicepresidente José Alencar, fue una de las agrupaciones aliadas del gobierno acusadas de haber recibido sobornos de parte del PT a cambio de fidelidad al gobierno en el Congreso.

Costa Neto asumió en un inflamado discurso en la Cámara de Diputados que recibió el dinero del PT pero negó que el destino de esos recursos haya sido el bolsillo de diputados aliados. «Reconozco que fui inducido a errar», dijo Costa Neto. «No teníamos razones para sospechar del origen de recursos que recibíamos (del PT)», agregó el presidente del PL.

El PT ya reconoció que destinó recursos de una caja negra para financiar campañas electorales de partidos aliados, pero que ello no era una compra de votos, como denunció Jefferson.