Jóvenes quemaron 400 autos en Francia; temen reinicio de revuelta

La policía detuvo por otra parte a 362 personas.

Al menos 177 vehículos fueron incendiados en el área metropolitana de París, donde se originaron los disturbios que sacudieron localidades humildes y con una importante población de origen inmigrante durante tres semanas entre finales de octubre y mediados de noviembre. Unos 10.000 vehículos y 200 edificios públicos fueron incendiados en esas fechas.

Alrededor de 25.000 policías estaban movilizados para evitar un nuevo brote de violencia durante las celebraciones para recibir el año 2006.

El estado de emergencia sigue vigente desde los disturbios, y lo estará todavía hasta el próximo 21 de febrero.

Como las uvas de la suerte en el mundo hispano, los incendios de vehículos se han convertido en una tradición durante la celebración de la Nochevieja en Francia.

CAUTELA. La policía ha sido particularmente cauta en esta ocasión por temor a que la ola de violencia recomience.

La Policía informó que la mayoría de los disturbios se registraron en las afueras de París. Además, se desató un pequeño incendio en una escuela en Tolosa, al suroeste del país, y fue extinguido rápidamente.

En Niza, en la Riviera francesa, los bomberos fueron agredidos con piedras cuando respondieron a una alerta anónima, informaron las autoridades.

En tanto, en el departamento de Var, en el sur francés, algunos jóvenes también atacaron con piedras a los bomberos en el problemático sector de La-Seine-sur-Mer.

A las afueras de París, en el suburbio de Argenteuil, se informó de un pequeño incendio en un centro cultural, y algunos jóvenes también incendiaron algunos autos en la región que circunda la capital.

Una ola de disturbios violentos estalló el 27 de octubre en un sector pobre de París después de que un par de jóvenes negros, que pensaban que eran perseguidos por la policía, se escondieron en una subestación eléctrica y murieron electrocutados.

Los disturbios se generalizaron en todo el país, particularmente en los suburbios pobres donde habitan muchos inmigrantes del norte y oeste de Africa y sus hijos nacidos en Francia. En el momento más grave de los disturbios, los jóvenes incendiaron 1.408 vehículos en una sola noche.

El presidente Jacques Chirac habló sobre los disturbios en su discurso anual antes del Año Nuevo e hizo un llamado urgente a los franceses para que trabajen más en el combate al racismo y a la falta de oportunidades en los barrios pobres, dos problemas que han alimentado la frustración entre los jóvenes que cometieron los disturbios.

En algunos suburbios, la desocupación entre los jóvenes trepa al 40%.