Kirchner y Lavagna decidieron ‘bajar los decibeles’ entre ellos.

En la Casa de Gobierno, después de una reunión que hubo en la noche del miércoles entre Kirchner y el ministro de economía, un portavoz que pidió no ser identificado dijo ayer a la prensa que «en el encuentro entre el Presidente y el ministro ambos acordaron bajar los decibeles y se van a ir bajando».

Las versiones sobre divergencias se generaron por recientes declaraciones del ministro de Economía, interpretadas como velada crítica al jefe del Estado.

Lavagna pronunció hace dos días un discurso en el que buscó desalentar los crecientes reclamos sindicales por aumentos salariales, fundados en el superávit logrado en las cuentas fiscales y en la creciente recuperación de la economía argentina.

«Hay grupos que están ubicados en las antípodas desde el punto de vista ideológico. Ellos son el ’populismo setentista’ que pretende la política del subsidio, de la expansión del gasto público y del aumento de las remuneraciones. Y el conservadorismo financiero, los ’noventistas’, que piensan que producido el arreglo de la deuda externa hay que volver a los negocios financieros fáciles», dijo Lavagna el lunes.

Lavagna se refirió al «populismo setentista» a la década de los setenta en que en la Argentina hubo un auge de corrientes de izquierda, particularmente en el peronismo hasta antes del golpe militar de 1976.

Dada la conocida militancia de Kirchner, durante la década de los años setenta, en sectores de izquierda peronista, la prensa y muchos observadores interpretaron esas palabras como un «tiro por elevación» contra el Presidente.

Simultáneamente, en la Casa de Gobierno se negó que Kirchner se hubiera referido a Lavagna, cuando en un discurso afirmó que «podemos recuperarnos sin ninguna de las recetas económicas que nos imponen. Tenemos que hacer nuestra propia receta de administración». AP