La actividad económica mostraría un nuevo incremento en el tercer trimestre de 2011

Análisis del economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte.

JUAN ANDRES ELHORDOY (JAE):
En las últimas semanas el contexto externo ha continuado deteriorándose. A los problemas para encontrar una salida definitiva a la crisis europea se agrega que las economías de los países emergentes comienzan a resentirse. Por ejemplo, hay síntomas de enfriamiento en China y datos preliminares sugieren que en Brasil el PBI registró una leve baja en el tercer trimestre del año (de 0,3% frente al trimestre anterior).

En el caso de nuestro país las cifras oficiales de PBI para el tercer trimestre recién serán divulgadas en diciembre. De todos modos, nos pareció que valía la pena tratar de anticipar alguna tendencia en base a algunos datos que ya están disponibles. En seguida, el diálogo es con el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte.

Comencemos por la industria. Según el INE, la industria manufacturera cayó 2,8% en setiembre (frente a los niveles de un año atrás) pero completó un crecimiento de 4,5% en el tercer trimestre del año, siempre comparando contra el mismo período del año anterior. ¿Cómo analizaron esos datos? Hay una incidencia importante del cierre de la refinería de Ancap. ¿Es así?

PABLO ROSSELLI (PR):
Es así. Desde mediados de año la producción industrial ha mostrado un desempeño bastante errático, con algunas caídas que estuvieron influidas por una menor faena en la industria frigorífica. Sin embargo, en agosto y setiembre los datos mostraron una recuperación en relación a los meses previos si consideramos la producción sin refinería de petróleo y si medimos la evolución en términos desestacionalizados, a partir de estimaciones que realizamos en Deloitte en base a los datos del INE.

De todos modos, en el dato de setiembre se vuelve particularmente relevante la producción de la refinería. Esto se debe a que en los últimos días de agosto la refinería de Ancap dejó de producir porque se están realizando tareas de mantenimiento y algunas inversiones. Debido a que Ancap tiene un peso importante en la actividad industrial, el índice general muestra una caída si comparamos el valor de setiembre contra agosto (siempre corrigiendo por los factores estacionales) y se observa también una caída en el tercer trimestre frente al segundo trimestre.

JAE: ¿De cuánto es esa caída?

PR: Nuestros cálculos desestacionalizados muestran una caída de 2,4% en el tercer trimestre frente al segundo trimestre. Se trata de una contracción de la producción que obedece exclusivamente a la interrupción de actividades en la refinería. La producción sin refinería subió más de 2% frente a abril-junio. Pero los datos de cuentas nacionales que se divulgarán el próximo mes probablemente mostrarán un descenso de la producción industrial frente al segundo trimestre.

En un principio la refinería debía comenzar a operar en estas semanas. Sin embargo, días atrás se anunció que recién se retomarán las actividades en los primeros días de enero porque las obras se han visto muy demoradas por problemas sindicales. Por lo tanto, la industria manufacturera volvería a mostrar un registro relativamente bajo en el último trimestre del año, marcando probablemente una caída de la producción con respecto al tercer trimestre.

JAE: ¿Y qué marcan los números de exportaciones? Últimamente las noticias apuntan a una desaceleración en este caso.

PR: Efectivamente, los últimos datos de exportaciones muestran tasas de aumento interanual menores que a comienzos de año. En el primer trimestre las exportaciones aumentaron 30% en dólares con respecto al mismo período de 2010. En el segundo trimestre aumentaron 11%. El porcentaje de incremento continúa moderándose y datos preliminares para octubre marcan una suba de 6%.

El hecho de que las subas sean cada vez menores en un contexto en que los precios de exportación siguen siendo altos marca que los volúmenes exportados están mostrando un relativo estancamiento. Las exportaciones de alimentos mostraron una caída en el segundo y tercer trimestre (básicamente por menores ventas de carne que se explican por un descenso de la faena) y las colocaciones de productos no alimenticios se han mantenido estancadas en el último año y medio.

JAE: ¿A qué se atribuye este desempeño pobre de las exportaciones medidas en volúmenes físicos?

PR: Hay algunos factores de oferta que afectaron el desempeño exportador. Ese es el caso, notoriamente, de la caída de la faena en lo que es muy influyente la falta de ganado que se arrastra de la sequía de 2009. Pero de todos modos, a nuestro juicio acá tenemos una señal a monitorear. Parte del desempeño pobre de las exportaciones puede obedecer a restricciones de capacidad instalada que tenderán a subsanarse vía más inversiones pero también podemos estar observando los efectos de un dólar muy bajo, que afecta la competitividad de las empresas en los mercados externos.

JAE: A partir de esos datos de exportaciones, ¿tenemos que concluir que el crecimiento de la economía en los próximos meses deberá basarse más bien en la demanda doméstica? ¿Qué dicen los principales indicadores respecto de ello?

PR: No disponemos de un indicador muy abarcativo con respecto al consumo interno. Pero hay algunos indicadores parciales que muestran un panorama de crecimiento fuerte del consumo interno, que a su vez será un motor clave de la demanda agregada.

Por un lado, las importaciones de bienes de consumo continúan creciendo a tasas elevadas. De hecho, la tasa de expansión en el tercer trimestre volvió a situarse en 30% en dólares, cuando en el segundo trimestre se había ubicado en 20%.

Por otra parte, también contamos con los datos de ventas de giros comerciales en Montevideo que publica la Cámara de Comercio. Esos datos marcan en el caso de los bienes semidurables y no durables que las tasas de expansión resultan similares a las observadas en el segundo trimestre. Por ejemplo, en el tercer trimestre los supermercados continuaron creciendo entre 4% y 5% interanual en términos reales, mientras que las ventas de vestimenta crecieron casi 7%.

De todos modos, se observan algunas señales de desaceleración a nivel de los bienes durables y de inversión, como en las ventas de camiones y de automóviles. En este último caso, las ventas se están estabilizando pero en niveles muy elevados, de 4.500 unidades por mes.

En suma, los datos de actividad comercial nos hacen pensar en una expansión del comercio y del consumo en el tercer trimestre con respecto al segundo.

JAE: A partir de todos estos elementos, ¿qué están proyectando en materia de actividad económica?

PR: Nuestra visión es que la economía uruguaya se encuentra en una senda de menor crecimiento que la que tuvimos hasta inicios de 2011. Esta situación se traducirá en que el crecimiento promedio anual de este año será inferior al de 2010. En concreto, prevemos que al cabo de 2011 la economía habrá crecido a un ritmo promedio de 5,7% anual, frente a una tasa de 8,5% en 2010. Para 2012 el crecimiento se ubicaría en torno de 5% (y en ese porcentaje contemplamos el impacto de la construcción de Montes del Plata, que según nuestros cálculos tendrá una incidencia en el PIB de 0,8% el año próximo).

Sin embargo y pesar de que estimamos que la economía está creciendo a tasas menores que en trimestres anteriores, es probable que el dato del tercer trimestre que divulgará el Banco Central a mediados de diciembre resulte superior al 0,5% que vimos en el segundo trimestre. Esto se debe a que, en nuestra opinión, la corrección por efectos estacionales que realiza el Banco Central no contempló en su justa medida la temporada turística extraordinaria que tuvimos y por eso marcó una suba muy fuerte en el primer trimestre (de 2,1%) y un crecimiento demasiado pequeño (0,5%) en el segundo trimestre.

JAE: Para terminar, ¿cómo puede jugar el contexto internacional?

PR: Es bien pertinente la pregunta. En nuestras proyecciones consideramos que el marco internacional continuaría siendo relativamente favorable en tanto los precios de exportación se mantienen elevados, aunque bajaron en los últimos meses. Pero está claro que los riesgos de un escenario internacional muy negativo se han incrementado. Por esa razón, tendemos a pensar que si equivocamos en las proyecciones es con un sesgo a la baja. Si equivocamos, será probablemente porque terminemos con menos crecimiento que el proyectado.