La banca privada busca cómo representarse; ABU se liquida y el país cambió

POR EVA SZARFMAN DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

Una vez iniciado el proceso de disolución de la Asociación de Bancos del Uruguay (ABU), los bancos privados saben que no podrán estar mucho tiempo más sin coordinarse para abordar temas en común, pero también que no quieren volver al esquema anterior en el que la estructura de asesores y funcionarios enlentecía la toma de decisiones y las gestiones ante el poder público.
Los bancos privados ya están manteniendo contactos informales para definir un ámbito de coordinación, una instancia en la cual compartir problemas y buscar soluciones en común. Presumiblemente esa fórmula de trabajo no incluirá el tema que fue central para ABU y que a la larga terminó incidiendo sobre su fracaso: la negociación laboral conjunta con AEBU.

En efecto, lo que los bancos han venido hablando informalmente es que en esta instancia conjunta se ataquen problemas en común (como impuestos, tasas de interés, etcétera), pero que las relaciones con los trabajadores sean particulares de cada entidad. Además, al menos en un principio creen que no debe haber estatutos, ni un esquema de organización formal, ni local físico, como tenía ABU.

Hay un hecho que no será neutral en la coordinación entre los bancos: el “frente común” que ya conformaron el BankBoston, el Citibank, el Santander y el ABN AMRO, que se denomina en la city montevideana como el Grupo de los Cuatro (G4).

El G4 surgió de las posiciones comunes que tenían estos cuatro bancos en ABU antes de abandonarla.

A eso se sumó un elemento adicional, que es la buena relación previa y la afinidad de sus gerentes, que por primera vez en la historia son todos uruguayos, y se conocen desde hace tiempo por su actividad en el sistema financiero nacional.

Los cuatro gerentes no tienen días fijos de reunión, sino que están en contacto por teléfono o e-mail entre ellos y a través de Juan Moreira, ex subsecretario de Economía, quien actúa como una especie de coordinador o facilitador de las cuestiones que a estos bancos les interesa manejar en conjunto.

El asunto es que a partir de la existencia previa de este grupo, la coordinación más amplia a nivel de toda la banca privada podría tomar distintos caminos.

Sí parece haber conciencia de que no hay que repetir uno de los errores que provocó la decadencia de ABU, que fue la predominancia que tuvo el Banco Comercial en las décadas de 1980 y 1990. El Nuevo Banco Comercial, grande, propiedad del Estado, pero competidor privado, sigue siendo “la mosca en la oreja”.

Banco ACAC, que siempre tuvo una postura neutral frente a ABU, apoya hoy la creación de una única entidad que defienda los derechos de todos los bancos. “No parece razonable que haya algunos bancos por un lado y otros por otro”, dijo a El Observador una fuente de la institución.

Discount Bank también aspira a lograr “una única entidad en la que compartir problemas y buscar soluciones comunes”, señaló su gerente general, Valentín Malachowsky. Más específicamente, “si hay una unión de todos los bancos el Discount participaría, pero no en grupos parciales”, afirmó.

Este banco abandonó ABU en 1999 por desavenencias con la dirección de la gremial.

“Debe ser una instancia no formal pero con ciertas líneas de trabajo”, dijo Malachowsky.

Una fuente de un banco extranjero fue en el mismo sentido: “Queremos cero burocracia, practicidad, nada de ineficiencias”.

No obstante, si bien hay conversaciones, la fuente estimó que “todavía no es momento” para una coordinación plena entre bancos. A juicio de esta entidad, esto se logrará recién cuando se haya “salido del atolladero” en que –afirmó– todavía se encuentran las instituciones financieras en Uruguay.