La Corte avaló la pesificación y frenó amparos de ahorristas

De esta manera a Corte Suprema le cerró ayer el camino a los ahorristas que reclamaban por la pesificación de los depósitos bancarios que dispuso el ex presidente Eduardo Duhalde, al declarar constitucional la devoliución de depósitos en dólares constituidos antes de enero de 2002 a una relación de $1,40 más CER (inflación).

Los inversores que esperaban recuperar sus dólares, o su equivalencia en pesos en una relación de 1 a 1 a través de amparos, deberán conformarse con recibir $2,13 por unidad de aquella divisa, más el 2% de intereses corridos desde la pesificación. Obtendrían así $2,26, que significarría una quita del 24,2 por ciento.

El fallo sienta así jurisprudencia para todos los juicios sobre el tema y alivia a los bancos, que ya no tendrán excusas para no impulsar el crédito a empresas y personas por falta de compensaciones.

Fuentes del alto tribunal aseguran que antes de fin de año pondrán punto final a la única asignatura pendiente que les queda de la devaluación asimétrica: los préstamos entre privados.

Tanto el dictamen del procurador Esteban Righi del viernes pasado como el fallo de ayer responden a llamados desde el Gobierno para mostrar al mundo un marco jurídico más previsible mientras se negocia el canje de deuda. Es además uno de los reclamos recurrentes de empresarios locales e internacionales y del FMI.

En ese clima, y con la sola oposición del veterano Carlos Fayt, ratificó su postura, el supremo tribunal se refirió a la convertibilidad como “el prolongado mantenimiento de una artificial equivalencia”, lo que “condujo a un proceso de deterioro del aparato productivo nacional, con su secuela de desocupación, pobreza y hambre”.

Luego de tales consideraciones ideológicas, los ministros hacen referencia a un fallo de la Suprema Corte de Justicia norteamericana respecto de los requisitos que una norma de emergencia requiere, y concluye que todos ellos han sido cumplidos en el caso de la pesificación de Duhalde. El caso es el del New Deal que lanzó Roosevelt, después de la Gran Depresión de 1929.

La Corte no se priva de seguir emprendiéndola contra el sistema de convertibilidad, y agrega un elemento notorio: también arremete contra quienes depositaron su dinero en dólares. “Es obvio que si se depositaba en dólares era porque se dudaba del mantenimiento del poder adquisitivo de los pesos nacionales”, dicen los jueces y continúan: “Desde ese punto de vista, puede afirmarse que la supuesta propiedad de dólares no era más que una gran falacia”.

En la Argentina nadie ganaba en dólares, de manera que asentar los depósitos en esa moneda era, o bien utilizarla simplemente como una moneda de cuenta, o bien se compraban dólares en el mercado de cambio a un precio vil, el de la paridad, con consecuencias perniciosas”, dicen.

Quienes suscribieron la sentencia fueron: Antonio Boggiano, que tiene su voto elaborado en tal sentido hace seis meses; Augusto Belluscio, cuyo voto también hace tiempo que circulaba por las vocalías; Juan Carlos Maqueda, Elena Highton de Nolasco y Eugenio Zaffaroni, que sorprendió con una sugerencia original (ver aparte), pero respaldó a la mayoría. Sólo Carlos Fayt falló en disidencia.

La Corte se refirió a los fallos de los tribunales inferiores que declararon la inconstitucionalidad de la pesificación como “desorbitada” y las medidas cautelares como “autosatisfactivas”, y determinó que provocaron un “notable trastorno económico que incluso puso en riesgo “los compromisos asumidos por la Nación”.