La crisis desequilibra a la Unión Europea.

La UE enfrenta la cumbre debilitada por la renuncia de su presidente, las protestas y el freno a la ampliación.

El primer ministro checo, Mirek Topolanek, presentó ayer en Praga su renuncia al gobierno del presidente Vaclav Klaus. Su dimisión se produjo tras el voto de desconfianza que afrontó en el parlamento el martes, a raíz de una moción presentada por la oposición socialdemócrata. Topolanek, en representación de la República Checa, ocupa en estos momentos la presidencia de la Unión Europea que deberá cambiar justo en medio de la crisis y ante la reunión del G20 en Londres.

Klaus hizo saber que quiere una «solución rápida», ya que no desea esperar con un gobierno «moribundo» el fin del semestre de la presidencia checa de la UE, en junio. Así, se propone encontrar rápidamente un nuevo ejecutivo con una mayoría sólida en el parlamento que les permita gobernar el país en tiempos difíciles por la crisis. Las eventuales soluciones que se manejan son un gobierno provisorio hasta el fin de la presidencia de la UE, o hasta las elecciones anticipadas, si no se mantiene la fecha que es junio de 2010.

El presidente checo pidió a continuación a la coalición de centro-derecha dimisionaria despachar los asuntos corrientes hasta la nominación de un nuevo gobierno. Klaus se pronunció en contra de que se alargara demasiado la situación transitoria y deseó una solución antes del fin de la presidencia checa de la UE, el 30 de junio.

El checo es el tercer gobierno en caer en pocas semanas en Europa del Este, después de los de Hungría y Letonia. Las economías de otros dos países bálticos, Lituania y Estonia, han conocido la misma espiral negativa pero sus gobiernos no parecen estar amenazados.

Ante esta situación, enfrentados a un futuro económico e institucional incierto, algunos Estados europeos liderados por Alemania quieren frenar la entrada de nuevos países a la Unión Europea, provocando la ira de los Balcanes, que se niegan a ser el chivo expiatorio de la coyuntura.

Diez días después del pedido de la canciller alemana Angela Merkel para establecer una «pausa» en la ampliación de la UE tras la entrada prevista de Croacia, los cancilleres europeos se reunirán el sábado en República Checa con los países balcánicos a los que prometieron la adhesión (Macedonia, Montenegro, Albania, Bosnia Herzegovina y Serbia).

Esos países «quedaron muy enojados por las declaraciones de Merkel», que quiere una «consolidación de la UE antes de recibir otros miembros, y esperan obtener garantías de parte del bloque. «La ampliación de la UE tiene un sentido y la Historia lo ha demostrado, no sólo en materia política sino también en materia económica», dijo el viceprimer ministro serbio Bozidar Djelic, instando a no frenar este proceso.

«Tenemos una experiencia del impacto de la erosión de la credibilidad de la perspectiva europea: Turquía. Esta erosión ha tenido un efecto negativo sobre las reformas» en ese país, recordó el comisario europeo de Ampliación, Olli Rehn. «Deberíamos aprender la lección y evitar que pase la misma cosa en los Balcanes, que son todavía más frágiles que Turquía», advirtió Rehn.

Según varios responsables europeos, es poco probable que la UE asuma oficialmente la nueva posición alemana, que por el momento sólo seduce a unos pocos países como Bélgica y Holanda. Pero en la práctica, el proceso ya se encuentra paralizado para muchos países.

Estos conflictos tienen lugar apenas unos días antes de que comience la cumbre del G20 donde los líderes de los principales países industrializados deberán buscar acuerdos sobre incentivos fiscales, más regulación para el sistema financiero internacional y acceso a crédito para el comercio. Una gran marcha marcará el sábado en Londres el inicio de una semana de manifestaciones antiglobalización en torno a la cumbre del G20. Los manifestantes también reclamarán un reparto equitativo de la riqueza, empleos aceptables para todos y un futuro menos contaminante». En los últimos días las protestas se han repetido en los distintos países de la UE, principalmente por el cierre de empresas y los despidos.