La crisis en Estados Unidos afectaría más a particulares

Las desalentadoras noticias de la economía estadounidense generan ruidos en los pasillos financieros de Montevideo. Ya los economistas comienzan a pensar en los probables efectos locales que tendría en la plaza uruguaya, una baja en la calificación de riesgo de la deuda estadounidense.

Si bien la posibilidad de que Washington empeore su calificación genera incredulidad entre los analistas económicos locales, el tema se evalúa -por ahora- como un ejercicio teórico. La economista María Dolores Benavente dijo a Ultimas Noticias encontrar como algo inimaginable la operativa de una economía mundial sin un ancla basada en el dólar.

Más allá de ello, indicó que el riesgo de impacto deberá evaluarse según que los portafolios de las instituciones financieras mantengan fondos basados en títulos norteamericanos. Una alta fuente del Banco Central, que pidió el anonimato, dijo a Ultimas Noticias que el impacto que en Uruguay tendría un cambio de calidad crediticia de Estados Unidos, sería mayor en el ámbito privado que en el público. El informante indicó que el peligro de que las instituciones financieras estén expuestas al riesgo de los bonos norteamericanos es «baja», ya que éstas mantienen en sus portafolios muy pocos fondos de ese origen. Donde la fuente si advirtió el potencial riesgo que la crisis de calidad crediticia de Estados Unidos golpee sobre la economía nacional, fue en el sector privado, ya que muchos inversionistas particulares mantienen en sus portafolios de inversión, fondos basados en títulos de aquella nacionalidad.

«Habrá que ver si se entra en un default, como se dice, y recién cuando ello ocurra lo importante será saber qué valor conservará el papel», agregó. El informante coincidió en que resulta «impensable» la hipótesis de un default estadounidense, y no descartó que los anuncios de descalificación crediticia que hoy sobrevuelan la economía, sean agitadas como herramientas de la negociación política que el presidente Barack Obama mantiene con el Congreso de Estados Unidos para negociar con la oposición. A pesar de haberse divulgado a primera hora del viernes que la calificadora Standard-& Poors podría bajar la calidad de riesgo de la deuda estadounidense, a media tarde la noticia perdió decibeles por boca de un vocero de S&P e indicó que «era débil» la probabilidad de incumplimiento de Estados Unidos. Nikola Swann, analista de S&P, abrió una interrogante sobre las posibilidades de que Estados Unidos declare una moratoria al pago de su deuda pública.

«Si el Estado falta a cualquier pago, entonces la calificación descenderá a «incumplimiento selectivo», es decir SD», explicó el funcionario de la calificadora. Standard & Poors aseveró ayer que había puesto bajo vigilancia la calificación de la deuda de Estados Unidos, frente al estancamiento de las negociaciones en Washington sobre el aumento de su límite legal. Desde abril pasado, la nota del país -AAA, la mejor posible- se acompaña de una perspectiva «negativa», pero se advirtió que si los acreedores del Estado no recibían a tiempo la previsión de intereses o de amortización, la nota país sería reducida a «SD». El miércoles de esta semana, la calificadora Moodys -que también había otorgado a Estados Unidos la máxima puntuación («AAA»)- habló de una posible reducción de la calificación estadounidense en uno de los tres niveles aceptados.

«Debido a que este tipo de incumplimiento debe ser de corta duración, y que la pérdida esperada de los acreedores de los bonos del Tesoro sería mínima, o incluso nula, la nota se ubicaría muy probablemente en algún lugar de la categoría AA», indicaron los analistas de la firma. ALARMA POR PRECIOS Con un coro de fondo del presidente Obama anunciando que si el Congreso estadounidense no vota la ampliación del actual límite de deuda pública, el gobierno dejará de afrontar algunos compromisos, y de la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagar-de pronosticando la llegada de un maremoto financiero si no se toma esa medida, los economistas comienzan hablar abiertamente de un eventual default estadounidense. «Eso es parecido al anuncio de que Estados Unidos fue invadido por los marcianos», ironizó a Ultimas Noticias un economista consultado sobre los eventuales efectos que tendría sobre la economía nacional una cesación de pagos declarada por Washington, tal y como sugieren las noticias llegan a Montevideo en estas horas. Claro que para los memoriosos la comparación no fue la más feliz, si se recuerda con detalle lo que cierto alto jerarca del gobierno militar opinó en 1982 sobre un eventual quiebre de la tablita y una disparada del tipo de cambio. Pero más allá de lo anecdótico, el forcejeo que en estos días entablan Ejecutivo y Legislativo en el corazón de Washington, coloca sobre la mesa una hipótesis impensada hasta hace un lustro, sobre que debería hacer Uruguay frente a una moratoria norteamericana. «Si eso ocurriera, el mundo se quedaría sin precios por algún tiempo», aseguró a Ultimas Noticias el ex director del Banco Central del Uruguay (BCU), Andrés Pieroni. El economista señaló que el impacto de un default estadounidense sería global, ya que muchas economías importantes del mundo tiene sus reservas en dólares, pero un default rápidamente dispararía la inflación doméstica estadounidense, y con un dólar débil ésta divisa dejaría de ser referencia para el resto de las monedas. El ex presidente del Banco Central y actual director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados, Julio de Brun, señaló a Ultimas Noticias que de producirse esa posibilidad, la autoridad monetaria nacional de inmediato prohibiría a los bancos nacionales tener fondos en papeles públicos estadounidenses. «Esa es una hipótesis impensable por las múltiples derivaciones que tendría en el mundo, pero determinaría que las instituciones financieras se desprendan de los papeles del gobierno norteamericano», dijo. «Es inimaginable que este sea un tema de debate en Estados Unidos», añadió, sin salir del azoro que la posibilidad le provocó.

EMERGENTES Una cesación de pagos de la economía estadounidense, representaría como contracara una revalorización de los bonos de las economías emergentes, entre los que figura Uruguay, aseveró a Ultimas Noticias el economista principal de la consultora Oikos, Pablo Moya. Para el profesional, con un episodio de esa naturaleza se diluiría el actual papel del dólar y del precio de los bonos norteamericanos como eje de referencia para el resto de los precios financieros de la economía mundial. Y agregó que un default estadounidense representaría la aparición de una espiral inflacionaria en dólares, que prontamente repercutiría en la economía doméstica. «Con este escenario en Estados Unidos, vamos a tener que acostumbrarnos a lidiar con inflaciones altas, y en consecuencia el criterio ortodoxo de tener inflaciones de un dígito dejaría de tener razón de ser», indicó. Para el profesional, una crisis de esta magnitud en Estados Unidos, generaría una inflación internacional que, tarde o temprano, repercutiría en los precios domésticos. «Los economistas debemos comenzar a pensar si con un mundo de alta inflación, en economías emergentes como la de Uruguay tener inflaciones domésticas de un 12%, por decir un ejemplo, es una herejía tan grande como lo que ahora impresiona ser», agregó.