La cumbre continental comenzó sus encuentros

Por ahora, todo los esfuerzos estan dedicados a la redacción de un texto para la declaración final de los 34 jefes de Estado del hemisferio que se reunirán el viernes y el sábado en el balneario argentino. La ciudad desde primeras horas de ayer quedó literalmente partida en dos con el vallado que separa a las 250 manzanas que conforman la zona de exclusión donde se realizarán las deliberaciones.

Desde ayer y hasta mañana, los coordinadores nacionales participan de una carrera contrarreloj en búsqueda de consensos para la redacción final. La declaración se basará en el lema de esta cumbre, «Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática». Esta consigna reavivó la polémica sobre el papel del Estado tras la ola privatizadora que caracterizó a la región durante la última década del siglo pasado.

A pocas horas de la llegada de los presidentes, aún se discute sobre la reactivación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsado por los Estados Unidos, y por diferentes opiniones sobre los factores que afectan a la gobernabilidad o la forma de crear empleos.

Con la negociación sobre el ALCA estancada y con muchos problemas internos, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, tiene previsto llegar el jueves. Desde ayer ya comenzaron a verse en las calles del balneario y Buenos Aires marchas y carteles de repudio a su presencia que rezan «Stop Bush» o «W go home». Estas escenas se repetirán aún más cuando comience la denominada III Cumbre de los Pueblos, o «anticumbre», que se desarrollará en paralelo también en Mar del Plata y que contará con la presencia del mandatario venezolano Hugo Chávez, el único que participará en los dos encuentros. El ALCA y Bush serán los blancos fundamentales de esta manifestación, en la que también participará Diego Armando Maradona.

En total unos 15 mil efectivos de seguridad estarán presentes en Mar del Plata durante la Cumbre. De éstos, 11.500 son del país anfitrión entre policías federales, provinciales y gendarmes. El presidente Bush incluyó en su comitiva mil agentes de seguridad. Una cifra similar traerá el presidente Chávez.

ENTORNO. El desempleo y la pobreza en el hemisferio son los dos temas centrales del debate entre los 34 jefes de Estado participantes. Si bien el entorno del presidente de Estados Unidos ya ha indicado que Mar del Plata será una buena oportunidad para reflotar el ALCA, esta iniciativa encuentra resistencia en América Latina.

Algunos países llegan al encuentro de Mar del Plata acarreando problemas de vecindad, como Argentina con Uruguay por la instalación de dos plantas de proceso de celulosa en el fronterizo Río Uruguay. No es el único conflicto de límites, también Chile y Perú enfrentan una controversia por el proyecto de este último de desplazar hacia el sur la frontera marítima entre ambos estados.

Según, la Cancillería argentina, la declaración de Mar del Plata tendrá siete capítulos referidos al crecimiento con empleo, la creación de trabajo para enfrentar la pobreza, la formación de la fuerza laboral y el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Otros capítulos abordarán el marco necesario para la creación de «trabajo decente» —término para el que ni siquiera los representantes han llegado a una definición—, formalización del trabajo «en negro», erradicación del empleo infantil y la discriminación por cuesiones de género y etnia, así como el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática.

INCUMPLIMIENTOS. Desde la primera Cumbre de las Américas a la que se iniciará esta semana abundaron las buenas intenciones pero los resultados prácticos fueron escasos.

Durante el anterior encuentro (Canadá, 2001) el presidente Bush prometió trabajar para mejorar la gobernabilidad democrática en la región.

Sin embargo, en estos cuatro años dos presidentes tuvieron que renunciar en Bolivia y uno fue destituido por el congreso en Ecuador; a su vez, la Organización de Estados Americanos (OEA) debió emitir resoluciones de apoyo para evitar la caída de los gobernantes en Perú, Paraguay y Nicaragua. En 2002, el presidente de Venezuela fue depuesto temporalmente.

El ALCA tuvo su despegue en los papeles en la primera Cumbre de Miami. Entonces, su concreción estaba prevista para enero de 2005. Sin embargo, fuertes resistencias de algunos países de América Latina fueron mermando el entusiasmo inicial. Más allá de un intento por reflotarlo, pocos creen que Mar del Plata represente esa oportunidad.

«El ALCA está muerto, lo están enterrando los pueblos de este continente», señaló recientemente el presidente venezolano Hugo Chávez, uno de sus acérrimos detractores. Prometió «un sabrosito debate» con Bush.