La guerra absurda, igual, ayer y hoy

En enero de 1987, el intendente colorado de Montevideo, Jorge Luis Elizalde, estaba molesto porque muchos habitantes de la ciudad empadronaban sus vehículos en los departamentos vecinos, que ofrecían costos de patentes más bajos. En ese momento, indicó que “de los 12 mil autos 0 kilómetro que se vendieron en Montevideo en 1986, solo 3.000 se empadronaron en la capital”.
Veintitrés años atrás, también, igual que hoy, algunos jefes comunales de otros departamentos incitaban a los automovilistas a no acatar los emplazamientos hechos por Montevideo para cambiar sus matrículas.

También igual que hoy, las intendencias perjudicadas por las que cobran más barato exigían que se igualara el costo de la patente en todo el país.

Lo de hoy es solo un capítulo más de la –a esta altura– absurda “guerra de las patentes”, que empezó hace más de un cuarto de siglo, y que, por el momento, no parece tener fin.

Diarios en el recuerdo. Revisar los diarios de hace algunos años impresiona. Si se tapa la fecha, perfectamente podría ser un titular de hoy, o de la semana pasada. Por ejemplo, en junio de 1998 se informaba sobre una “guerra entre la IMM y Flores por las patentes de rodados”. ¿Le suena?.

Otro, de setiembre de 2000. “Se avizora una nueva guerra de patentes: parece imposible un acuerdo con Flores”.

¿Y este, de setiembre de 2000?: “Varias intendencias están dispuestas a bajar el costo de la patente y se avizora una nueva guerra”, decía.

Y la palabra “guerra” se repite y se mantiene hasta el día de hoy, y los involucrados son los mismos.

“Nueva ‘guerra´ estalla luego que Montevideo aprieta a conductores de coches matriculados en el interior”, se informaba en noviembre de 2001.

Desde hace varios años, además, la IMM viene perdiendo contribuyentes que se van al interior a empadronar barato. “Por traslados al interior, Montevideo perdió en 2003 más de 2.000 patentes”, era un titular de enero de 2004.

A fines de ese año, la cifra aumentó considerablemente: “La IMM se propone hacer pagar una cuota extra a los autos de quienes viven en Montevideo pero los empadronaron en el interior; más de 7.000 autos fugaron a San José y Maldonado en 2004”.

Y quizás, el titular más elocuente: “La Intendencia de Montevideo prepara la enésima guerra de las patentes: quienes circulen en la capital con matrícula del interior deberán demostrar que residen allí”. No fue la semana pasada, fue en octubre de 2005.

Comparaciones odiosas. Los números comparativos de las patentes en todo el país no dejan de sorprender cada vez que son publicados.

En 2005 se publicaban cuadros comparativos que mostraban que “Montevideo cobra más del doble que San José o Flores por la misma patente”, o que “Montevideo es 150% más caro que San José”.

En 2006, ya se empezaban a anunciar posibles acuerdos que nunca cristalizaron. Se esperaba que a partir del 1º de enero de ese año todas aplicarían la misma tabla de aforos y el mismo costo de patentes para los coches cero kilómetro. Sin embargo, también se anunciaba que algunas intendencias podrían quedar fuera del acuerdo, en la medida en que su patente aumentara demasiado.

En 2007, la Intendencia de Colonia anunció una rebaja del 60% en la patente para los autos 0 kilómetro, y quedó con el valor más bajo de todo el país, y en noviembre de ese año, los intendentes aprobaron patente única para todas las intendencias del país, salvo Colonia, y se informó que los 0 km pagarían 4,5% de su valor en 2008.

La Asociación de Concesionarios de Marcas de Automotores (Ascoma) publicó en julio de 2009 en su página web un comparativo de precios de patente entre los departamentos de Montevideo, San José, Colonia y Maldonado, en el que evidencia el costo superior de la capital frente al resto.

El director de Recursos Financieros de la IMM, Enrique Cabrera, cuestionó las cifras de Ascoma y sus objetivos con la publicación de los números, y negó que los mismos fueran oficiales. Ascoma, en tanto, se defendió y advirtió que, salvo Montevideo, todas las comunas entregaron la información solicitada.

Tan difícil. Miles de uruguayos se preguntan el porqué de la dificultad de solucionar el problema, cuando, a priori, parece tan simple.

Para entender el tema es necesario saber que el costo de la patente de rodados se calcula con base en el aforo (valor) del vehículo y una alícuota, que es el porcentaje que se aplica sobre ese valor.

Entonces, si el aforo varía de acuerdo a la Intendencia que lo calcule, a pesar de que la alícuota sea la misma en todas las comunas, el costo de la patente puede variar.

Y desde hace décadas, un mismo vehículo paga 19 valores de patente, dependiendo del departamento en el que esté empadronado.

El Congreso de Intendentes estableció en diciembre que, por ejemplo, para los vehículos 0 km empadronados en 2010 el monto de patente será el 4,5% del valor de venta de los vehículos. Entonces, si el valor de venta de los vehículos fuera el mismo en todo el país, se acabó el problema.

¿Cuál es la dificultad de fijar un aforo único para los vehículos en todo el país, si es lo que soluciona el problema?

Aquí se presentan, como siempre, dos bibliotecas.

“Los partidarios de la patente única argumentan que a igual prestación y responsabilidades, igual precio. Quienes se oponen a ella no niegan la justicia de ese argumento, pero cuestionan el precio. Igualar las patentes significará una suba de precios, pues cada vez que las Intendencias tengan problemas financieros (y siempre los tienen) tratarán de sangrar un poco más al contribuyente.

La independencia de Flores, sin embargo, rompe el ‘oligopolio´ y oficia de freno. La proliferación de placas de Flores es consecuencia de la viveza criolla, de los municipios gordos y desfinanciados, pero también de un derecho superior e irrenunciable: la rebelión del contribuyente ante el abuso” (de una nota publicada por Miguel Arregui en El Observador el 16 de noviembre de 2002).