La ‘guerra del agua’ salpica la difícil relación con Argentina

El giro doctrinario que el gobierno de Néstor Kirchner proyecta para las fuerzas armadas lleva el título de «la guerra por los recursos», según una nota del diario La Nación. El Ejército argentino, en base a estudios propios, determinó que «la posibilidad de conflicto con otros Estados por la posesión de recursos naturales es altamente probable».

En la descripción de posibles amenazas hasta el año 2025, el riesgo sobre el Acuífero Guaraní es la mayor hipótesis de conflicto, que orientará las maniobras militares durante el próximo cuarto de siglo. Para ello Argentina prevé respuestas defensivas que incluyen la metodología de la guerra de guerrillas para enfrentar a un invasor más poderoso.

El tema no es nuevo en filas castrenses uruguayas, ni entre los legisladores especializados en Defensa Nacional. En rigor, al menos para el Ejército uruguayo la hipótesis de un conflicto ante una fuerza invasora supone la combinación de tácticas de combate tradicional y no tradicional, como la guerra de guerrillas y la resistencia civil. La diferencia es que esta hipótesis vale para cualquier escenario de agresión exterior manejado por el Ejército uruguayo en su marco conceptual.

Tampoco es nuevo para las Fuerzas Armadas la inclusión de la defensa de los recursos naturales, e incluso entre las amenazas potenciales más probables se coloca al Acuífero Guaraní -la mayor reserva subterránea de agua dulce del planeta compartida entre Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay – como un objetivo estratégico del país.

En esa medida, según indicaron a El País tanto componentes de las Fuerzas Armadas como de gobierno y parlamentarios, que Argentina adopte un modelo similar no llama la atención. En cambio, sí lo hace el momento elegido para la difusión de esta información, el de mayor tensión política entre Uruguay y Argentina.

Pero también es cierto, y así lo hacen notar tanto las fuentes militares como legislativas consultadas, que este año será decisivo en la discusión y posible aprobación de la nueva Ley de Defensa Nacional. Oficialismo y oposición confrontarán visiones en torno al papel de las fuerzas armadas.

objetivos. Fuentes del Ejército consultadas por El País quitaron relevancia a los anunciados planes argentinos. Señalaron que se trata tan solo de «planes estratégicos propios de cada país». De todas formas, reconocieron que la difusión de esa información llamó la atención de los jefes castrenses.

Un trabajo teórico realizado por el Ejército uruguayo, «Marco Conceptual del Proceso de Modernización», destina uno de sus capítulos finales a los «Escenarios probables de empleo de los medios de la Fuerza».

El estudio describe tres categorías de amenazas que podría verse obligado a enfrentar: las presentes, potenciales y emergentes. En esta última categoría, por ejemplo, se inscribe el fenómeno del terrorismo. Un apartado de este capítulo establece: «Se puede también evaluar que las guerras del futuro se fundamentarán por la lucha sobre el control de los espacios económicos y recursos naturales escasos, haciendo necesario prepararnos efectivamente para este tipo de contingencias, en defensa de los intereses primarios del país».

En el mismo capítulo, el análisis militar ubica entre las amenazas presentes las que pueden recaer sobre recursos naturales como el agua. «En Uruguay existe una gran variedad de acuíferos tanto porosos como fisurados repartidos sobre prácticamente todo su territorio. De ellos los más importantes son el Acuífero Raigón en el Área del río Santa Lucía y el Acuífero Guaraní que se comparte con Argentina, Brasil y Paraguay».

Una disputa por la posesión de esta reserva supondría, en primer término, una invasión territorial por parte de una fuerza extranjera.

Precisamente, tal como divulgó un artículo publicado el domingo pasado por el diario La Nación, el Ejército argentino basó sus estudios estratégicos en la defensa del Acuífero que se extiende por 225 mil kilómetros cuadrados en territorio de la Mesopotamia argentina. El mismo sistema ocupa unos 45 mil kilómetros cuadrados en territorio uruguayo.

En rigor, según explicaron las fuentes consultadas, las coincidencias desde el punto de vista doctrinal abarcan a las fuerzas armadas uruguayas, argentinas, chilenas, brasileñas y paraguayas tras los procesos de democratización del Cono Sur. Al caer la denominada «Doctrina de la Seguridad Nacional», que caracterizó la conducción castrense entre fines de la década de 1960 hasta fines de la década de 1970, las organizaciones militares comenzaron a pensar en estructuras más pequeñas y dinámicas. En esa línea Chile fue uno de los primeros países de la región en aprobar una nueva ley de Defensa Nacional que recoge, en buena medida, el debate más reciente.

La discusión en torno al nuevo proyecto para la Defensa Nacional incorpora la participación de organismos civiles y aún de la sociedad civil. La serie de talleres abiertos, con la participación de actores de casi todos los sectores, incluido el sindical, que se realizó el año pasado buscó este objetivo, indicaron fuentes del oficialismo