La inflación llegó en agosto al techo previsto para 2008

El dato evidenció diferencias entre el BCU y el MEF sobre el alcance de medidas monetarias

El dato de inflación registrado en agosto, que pone en serio riesgo de cumplimiento la meta oficial del gobierno para 2008, «no sorprendió» a funcionarios del Banco Central (BCU) que «sistemáticamente han advertido que subsisten las presiones inflacionarias», informaron fuentes de la institución.
El alza de precios de 1,02% en agosto publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas (1NE) -muy por encima del pronóstico de 0,72% de los analistas consultados por el BCU- complica seriamente la posibilidad de que la inflación se ubique dentro de la meta fijada por el gobierno para este año, que prevé un máximo de 7%. Esta visión fue compartida por los analistas consultados, que se vieron sorprendidos por el incremento del índice.
En tanto, el valor anualizado se ubicó en 7,26%, cercano a la meta fijada por el gobierno y continuando la tendencia descendente iniciada en junio, pero hay que tener en cuenta que la suba de los precios acumulada desde agosto a diciembre del año pasado fue muy baja, con algunos meses que presentaron variaciones del índice negativos. Para ello jugaron un rol fundamental el fuerte paquete de medidas fiscales puesto en práctica a partir de setiembre de 2007.
La medición de agosto puso de manifiesto las diferencias existentes entre-las autoridades económicas del Banco Central y el Ministerio de Economía.
En ese sentido, las fuentes del BCU informaron que «sigue en pie» la «sistemática advertencia» sobre la persistencia de presiones inflacionarias, que hubieran requerido mayor énfasis en las medidas de política monetaria.
Mientras tanto, la visión de Economía -que primó hasta el momento- sugería no profundizar la contracción monetaria por la vía del aumento de la tasa de referencia más allá del valor de 7,25% para depósitos interbancarios a un día de plazo (call), que rige desde noviembre de 2007. Con esto, economía buscaba no introducir mayores presiones a la baja del tipo de cambio, que se veía potenciada por la depreciación de la divisa en el mundo.
Por su parte, el subsecretario de Economía y futuro presidente del Banco Central, Mario Bergara, puso ayer paños fríos sobre el asunto afirmando que «es razonable pensar que períodos de alto crecimiento conlleven tasas de inflación más altas».
RUBROS. En agosto se verificó una fuerte suba de los alimentos y bebidas (2,11%), destacándose el incremento en frutas y verduras, que volvieron a repuntar luego de presentar una fuerte caída el mes anterior, mientras que el precio de la carne se mantuvo al alza.
Por otra parte, el rubro vivienda continuó el avance sostenido con aumento de 1,15% en agosto.
«Hubo un aumento muy significativo del precio de los alimentos que se fijan en referencia a los mercados internacionales, en particular una incidencia fuerte de la carne y de los farináceos», comentó Pablo Roselli, de Tea Deloitte & Touche y agregó que «persiste de la demanda interna, que se traduce en la suba de los bienes no transables».
En la misma línea Alfonso Capurro, de Cinve, señaló que «preocupa» la evolución de los precios de los no transables, «que son los que están subiendo más y los que más puramente reflejan las presiones de la oferta, la demanda, y de los salarios». A eso se suma el hecho «que los empresarios tienen margen para trasladar a precios» esas subas de costos.
Subrayando la importancia del componente inflacionario interno Ramón Pampín, de PricewaterhouseCoopers, opinó que «la inflación debería ceder en el futuro, aunque en un principio esa reducción debería darse a un ritmo muy lento. Y en ese escenario, y aún si bien puede ceder las presiones externas, deberían preocuparnos algunas señales de presiones de orden domestico».
Por su parte, Gabriela Mordecki, del Instituto de Economía, comentó que aunque las negociaciones de los consejos de salarios no hayan concluido, como los ajustes serán retroactivos en algunos sectores -como la educación- ya que comenzaron a trasladar los aumentos. «Aunque no se hayan ajustado los salarios, ya se están traspasando a precios.»