La integración regional supone duros aprendizajes.

Gonzalo Riet

Tanto el Presidente de la República como el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, desautorizaron las declaraciones de los criadores de pollos que se oponen a la entrada de una partida de animales de Brasil postulando que sería el fin de sus fuentes de trabajo, al tiempo que las autoridades anunciaron que les explicarán el contenido del acuerdo.

El presidente José Mujica fue muy terminante: «No saben de lo que están hablando, esperen a ser informados», sostuvo en su lenguaje claro y directo. Por su parte, el ministro Aguerre informó que este lunes se reunirá con los productores para informarles del acuerdo alcanzado con Brasil. Al retornar de Brasil, Aguerre fue muy claro al señalar que esta apertura parcial del mercado uruguayo a la producción brasileña acelerará el comercio bilateral, que ha encontrado en los últimos tiempos varios obstáculos con nuestro principal socio comercial.

Es más, el ministro comenzó afirmando que la prohibición uruguaya de importar pollos de Brasil «era insostenible». El jerarca adelantó que se autorizará el ingreso de 120 toneladas mensuales de pollos, un 4% de las 75.000 toneladas que representan la producción nacional. Según la información oficial de INAC, que lamentablemente a comienzos de abril no ha proporcionado las cifras de vente de carne en diciembre en Montevideo (parecería que se ignora la importancia que tiene el mercado interno en el consumo de carne), en 2007 se vendieron ­solamente en Montevideo, porque aún no existen cifras de INAC de todo el país­ 14.366 toneladas de carne de pollo; en 2008 fueron 16.579 toneladas y todo hace prever que en 2009 fueron más de 20.000 toneladas. A ello deben sumarse las exportaciones y el consumo del interior del país, que es ampliamente superior al capitalino en todos los rubros de la carne.

El grupo empresarial aviar equivocó el camino para realizar un lobby victorioso. En primer lugar, antes de conocer las características del acuerdo alcanzado con Brasil y la fundamentación del gobierno; seguidamente, aun conociendo generalidades sostuvieron que sería el fin de la industria nacional, lo que parece que está muy lejos de ser una realidad. Probablemente, sí, deberán invertir para poder competir en mejores condiciones, pero eso forma parte del quehacer empresarial en todo el mundo.

David ayuda a Goliat

Por otro lado ni se han enterado de que hoy Uruguay está mucho mejor posicionado que Brasil en materia de confiabilidad y calidad en sus carnes, por lo que Brasil «necesita» que Uruguay, su pequeño y humilde vecino y socio del Mercosur, concrete una compra aunque sea simbólica para afirmar sus ventas. También desconocen que EEUU, que es el principal productor avícola mundial, también viene bregando hace muchos años para poder vendernos pollos con un producto altamente subsidiado, a lo cual nuestro gobierno se ha negado a acceder ( imagínense los productores su situación si tuviéramos firmado un TLC con EEUU). En síntesis, ¿qué es lo que ha hecho el gobierno? El ministro Aguerre señaló: «Esto permitió acelerar el comercio con Brasil», es decir que negociamos 4 % de entrada de pollos para conseguir exportar leche líquida y en polvo, que implican unos 30 millones de dólares, al igual que una serie de productos uruguayos que eran demorados en la frontera brasileña sin justificación alguna. Y si con ello no basta, el presidente Mujica al tiempo de solicitarles que no se apresuraran en sus juicios hasta conocer lo sucedido, aclaró que se actuó en función de los intereses generales de la nación y no de un grupo de productores en particular.