La inversión en una empresa con una cartera importante de activos de propiedad intelectual y las tas

En calidad de administrador, ¿qué rendimiento ofrecería usted por las inversiones de sus accionistas en la propiedad intelectual (“P.I.”) de su empresa o, en términos generales, en los activos intangibles de su empresa?  ¿El 10%, el 20%, el 50%?  ¿Puede un accionista diversificar su inversión en P.I. (por ejemplo, en distintos ámbitos de la empresa)?  ¿O calculará el precio de su inversión como un todo no diversificable?

Comencemos por los elementos básicos:  el rendimiento que un inversor providencial desea obtener de una inversión en P.I. es muy diferente del que pretende conseguir una gran empresa que cotiza en bolsa.  Complica aún más la cuestión la manera en que una empresa o un consorcio que realizan compras apalancadas determinan la tasa de rendimiento que esperan obtener de su inversión en una empresa con una cartera compuesta principalmente por activos de P.I. (por ejemplo, la reciente compra apalancada de SunGard).

En el siguiente cuadro se expone un ejemplo del rendimiento que distintos tipos de inversores pueden desear obtener por invertir en una empresa con una cartera compuesta principalmente por activos de P.I. o activos intangibles.

Categoría de inversor

Providencial

Capital de riesgo

Capital privado

Empresa que cotiza en bolsa

Rendimiento anual previsto

60%-70%

30%-35%

20% o más

12%-20%

En el presente artículo nos referiremos a los inversores providenciales, de capital de riesgo y de capital privado.  Excluimos del presente análisis las empresas que cotizan en bolsa y las empresas con pocos accionistas.

Comencemos por el inversor providencial;  se trata de la inversión que presenta más riesgos en relación con la comercialización de la P.I.  En principio, el inversor providencial exigirá un rendimiento correspondiente al 60%‑70% de su inversión para compensar de forma adecuada el riesgo de la misma.  Se trata de la típica inversión en acciones de una empresa que refleja una inversión en P.I. o activos intangibles, en la que el activo (aparte del dinero en efectivo) está compuesto principalmente por secretos comerciales, acuerdos de no competencia, patentes y otros elementos similares, y en la que el objetivo común es crear/comercializar un producto o gama de productos.  Desde una perspectiva básica, la P.I. de la empresa, que constituye la mayor parte de su activo, no es diversificable.  Para un lego en la materia puede decirse que el inversor se juega a todo o nada.

Asimismo, en la mayoría de los casos, la cartera del inversor providencial no superará las cinco o seis inversiones (un número mayor de inversiones repartidas entre varios sectores de la industria podría diversificar el riesgo), lo cual reduce al mínimo la diversificación del riesgo en distintas empresas, en especial si se invierte en un mismo sector de la industria.  Por consiguiente, usted debe optimizar su estrategia y nivel de riesgo para que sus inversores providenciales puedan obtener en un plazo breve (de 2 a 3 años) la compensación que esperan.

Por lo general, los inversores de capital de riesgo invertirán en la fase en que el producto o los productos ya han sido comercializados y usted cuenta con un grupo de clientes más numeroso, un equipo de gestión parcial o completo y varios empleados, y sigue desarrollando actividades de I+D.  Nuevamente, aquí se presenta un riesgo significativo en cuanto a la penetración en el mercado y las amenazas de la competencia.  La atención de sus accionistas de capital de riesgo se centrará a menudo en la aplicación de estrategias defensivas mediante el uso de P.I. o activos intangibles.  El inversor de capital de riesgo exigirá un rendimiento correspondiente al 30%‑35% de su inversión para compensar de forma apropiada el riesgo de la misma.  También este tipo de inversión refleja parcialmente una  inversión en P.I. o activos intangibles;  sin embargo, la empresa incluye otros elementos, que son sus aspectos financieros, como los activos tangibles, el pasivo (por ejemplo, la deuda) y el buen nombre.  Ahora bien, el alcance de la P.I. o los activos intangibles se extiende en este caso a activos tales como los contratos con los consumidores, las licencias, la mano de obra, el derecho de autor, las marcas, etc., con lo cual entra en juego la diversificación en distintos ámbitos de la empresa.  La cartera de un inversor de capital de riesgo puede comprender unas 20 inversiones, lo que le da cierta diversificación y disminuye el riesgo a nivel de la empresa;  sin embargo, la mayoría de los inversores de capital de riesgo suele centrarse en uno o dos sectores de la industria (sin duda, en lo que se refiere a los fondos) y no consigue reducir el riesgo diversificando sus inversiones en varios sectores de la industria.  Por lo general, los inversores de capital de riesgo reciben su compensación a corto o mediano plazo (para inversiones de capital de riesgo), entre 5 y 7 años, teniendo en cuenta un período de financiación de 10 años.

El universo del capital privado es muy interesante;  por lo general, se centra mayormente en la estructura y la ingeniería financieras, y el rendimiento de la inversión depende de la estabilidad del flujo de caja de la empresa, el rendimiento de los mercados de capital o la capacidad para realizar transacciones apalancadas y simplemente reducir la deuda para aumentar el valor de la inversión en la empresa.  Por consiguiente, la tasa de rendimiento deseada para una inversión en la P.I. o los activos intangibles de una empresa tal vez no tenga relación con el rendimiento concreto que espera obtener el inversor de capital privado/compra apalancada.  Cuando una empresa de capital privado se propone hacer crecer mucho su negocio durante el período de tenencia, convendrá aplicar un modelo de capital de riesgo, aunque con mayor diversificación de la P.I. o los activos intangibles, debido a la madurez relativa de la empresa en ese momento y al aumento proporcional de consumidores, productos, situación competitiva, etcétera.  Los inversores de capital privado/compra apalancada suelen recibir la compensación en un plazo muy breve (de 1 a 5 años).

En resumen, el administrador debe comprender el marco de la inversión y la mentalidad de los inversores providenciales, de capital de riesgo o de capital privado que le aportan el capital social.  Así, al menos, usted y los inversores que lo financian irán en la misma dirección y podrán impulsar el negocio con un único objetivo común.


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Laine Simpson, Administrador y Director, tel.:  00 61-412-304-802;  correo-e:  laine@enpris.com;  sitio Web de ENPRIS:  http://www.enpris.com/.